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Hace INAH un balance sobre hallazgos realizados durante 2010

27/12/2010 11:19 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hallazgos que permitieron conocer más acerca de las antiguas civilizaciones asentadas en el país, como la maya y la mexica, así como la megafauna que existió hace miles de años, fueron algunas de las actividades más importantes que desarrolló el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) durante 2010. De la accidentada orografía chihuahuense a la selva chiapaneca, y de un cerro zacatecano al subsuelo de la Ciudad de México, investigadores del INAH reportaron trabajos a lo largo de este año. Entre las investigaciones más relevantes, el Instituto destacó el "Entierro bajo edificio de Bonampak", ocurrido en los primeros días de 2010. El hallazgo ocurrió mientras los especialistas realizaban trabajos de restauración de los murales de esta ciudad chiapaneca. Debajo del segundo cuerpo del Templo de las Pinturas se ubicó una cripta con los restos óseos de un hombre acompañado de una rica ofrenda, compuesta por objetos cerámicos y ornamentos de jadeíta, elementos cuya antigüedad supera los mil 300 años. Los restos del personaje, aún en estudio, podrían corresponder a un cautivo de guerra como los representados en el mural “La batalla” de esta zona arqueológica cercana a Palenque. Sin embargo, también podría tratarse de un familiar cercano de Chaan Muan II, quien gobernó esta ciudad maya entre los años 776 y 792 d.C. Otro proyecto fue el "Sarcófago milenario en Toniná", ocurrido en enero cuando un equipo del Proyecto Arqueológico del sitio chiapaneco detectó una alteración en el piso de la quinta plataforma de la Acrópolis. Lo anterior derivó en el descubriendo del sepulcro —de más de mil años de antigüedad—, que corresponde al momento inmediato a la caída de las ciudades mayas. El sepulcro y los elementos colocados dentro de él, un cráneo fracturado en varias partes y con muestras de deformación, así como huesos largos dispuestos en forma de cruz, datan de 840-900 d.C. De acuerdo con los especialistas, por sus características el sarcófago es comparable con el de la “Reina Roja”, en Palenque. Este hallazgo permitirá saber con precisión quiénes fueron los causantes del declive maya, si fue gente local influenciada por grupos del Altiplano, o grupos venidos directamente de esta parte de Mesoamérica o de lo que hoy es Tabasco. Hacia febrero de 2010 se obtuvieron testimonios de una etnia extinta en Chihuahua al interior de unas cuevas de poca profundidad localizadas en la Barranca de la Sinforosa. En el lugar fueron descubiertos una decena de sitios de carácter habitacional (similares a las llamadas “Casas acantilado”) y funerario, que tuvieron una prolongada ocupación de 1000 d.C. a los siglos XVII y XVIII. Los estudios preliminares, encabezados por el arqueólogo Enrique Chacón, indican que los vestigios podrían corresponder a los "tubares", un grupo indígena que durante la Colonia se aisló en la Sierra Tarahumara para evitar su evangelización y que se extinguió hacia fines del siglo XIX. Por otra parte, el hallazgo del templo mexica dedicado a Ehécatl-Quetzalcóatl fue resultado de la supervisión que realiza el Programa de Arqueología Urbana (PAU) del INAH, en obras de infraestructura que tienen lugar en el primer cuadro de la Ciudad de México. En el área fueron ubicados restos de lo que se considera fue el templo de esta deidad mexica del viento, en un predio ubicado detrás de la Catedral Metropolitana. En los primeros meses de 2010, expertos del PAU intervinieron lo que sería la parte posterior de una plataforma de dos cuerpos —que debió medir en su conjunto cerca de 32 metros de longitud—, así como de un templo circular adosado, con un diámetro aproximado de 14 metros. Los vestigios de esta estructura prehispánica, una de las más importantes del centro ceremonial de Tenochtitlan, corresponden a las etapas de ocupación VI (1486 d.C.-1502 d.C.) y VII (1502 d.C.-1521 d.C.) del Templo Mayor. Otro hallazgo que propició una investigación a fondo fue la de las "Tumbas de la cultura tlaxcalteca", en las cercanías de la barranca Tlacuetla, en Tlaxcala, donde arqueólogos del INAH hallaron una veintena de piezas de cerámica policromada, como copas y vasos prehispánicos, algunos de los cuales contenían huesos humanos cremados. Producto de labores de salvamento por la construcción de un libramiento carretero, el descubrimiento se registró en marzo, momento en que se señaló que los restos con indicios de cremación podrían ser testimonio de un ritual dedicado a la barranca. Lo anterior, porque se trata de un sitio que en la época prehispánica se vinculaba con el inframundo y con el regreso a las ciudades míticas como las de Tollan y Aztlan. El rito debió efectuarse entre 1450 y 1519 d.C., poco antes de la Conquista. La tumba de élite más antigua de Mesoamérica fue un hallazgo sin precedentes que se efectuó en marzo de 2010, cuando un equipo de científicos descubrió, dentro del Montículo 11 de la Zona Arqueológica Chiapa de Corzo, la que sería el sepulcro de este tipo más ancestral de Mesoamérica. Se desprende lo anterior toda vez que los resultados preliminares de la excavación arrojaron que ésta tiene una antigüedad aproximada de dos mil 700 años. El hallazgo del entierro múltiple, que consiste en una cámara funeraria con un anexo y que data de entre 700 y 500 a.C., fue realizado por el Proyecto Arqueológico Chiapa de Corzo, en el que convergen especialistas del INAH, de la Universidad Brigham Young, de Utah, Estados Unidos, y del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas, de la Universidad Nacional Autónoma de México. El INAH también resaltó los restos de dinosaurio en la Cueva del Indio, en Monclova, Coahuila, que fueron hallados a fines de abril y cuyo hallazgo propició que arqueólogos del INAH llevaran a cabo la inspección de un conjunto de restos óseos petrificados que podrían corresponder a una especie de animal prehistórico, probablemente algún dinosaurio. Los fósiles, incrustados en una roca, no mostraban alteración y se hallaron en un área de tres por dos metros, a unos 15 metros de profundidad dentro de una pequeña cavidad. La investigación del sitio y de los restos continúa, con la finalidad de determinar la especie, la antigüedad y la cantidad ejemplares de megafauna que hay en ese contexto paleontológico. A mediados de año y como parte de los trabajos de excavación para la apertura al público de la Zona Arqueológica del Cerro del Teúl, en el sur de Zacatecas, fueron descubiertos los vestigios de un horno prehispánico que sirvió para la fundición de cobre hace más de 800 años, lo que lo convierte en el más antiguo del México prehispánico localizado hasta ahora. También, durante labores de restauración de dos pirámides y un juego de pelota de este sitio, se descubrió en los últimos meses de 2010 una escultura cilíndrica con la representación de un jugador de pelota decapitado. El monumento de 1.97 metros de altura, 52 centímetros de diámetro y peso aproximado de media tonelada, pudo haber sido usado durante el ritual del juego para colocar, entre 900 y 1100 d.C., las cabezas de los combatientes sacrificados. Hacia el segundo semestre de 2010, un lote aproximado de 50 piezas, compuesto por objetos rituales prehispánicos y vasijas coloniales, entre ellas porcelana de las dinastías Ming y Ching, así como una decena de entierros humanos, formó parte de los hallazgos registrados por la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH, debajo del Palacio de Bellas Artes, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. Estos materiales se encontraron a lo largo de varios meses al supervisar los trabajos de rehabilitación de las instalaciones hidráulicas y construcción de cisternas externas del máximo recinto cultural del país. Los vestigios van desde la época prehispánica hasta fines del siglo XIX y principios del XX, entre los que se ubicaron también restos del Convento de la Visitación de María Santísima, que existió en el lugar en el siglo XVII. Luego de una fructífera temporada de campo iniciada en 2007, durante las últimas dos semanas de noviembre y la primera de diciembre del año que finaliza investigadores del INAH ascendieron nuevamente al volcán Nevado de Toluca, en el Estado de México, en busca de diversos elementos arqueológicos. A partir de inmersiones en las lagunas del Sol y de la Luna que se ubican en la cima, recorridos de superficie en la zona límite del bosque y excavaciones en uno de los bordes del cráter, de lograron el hallazgo de diversos objetos prehispánicos. Principalmente restos de cerámica y cuentas de piedra verde que datan del periodo Clásico Tardío, entre 650 y 900 d.C., y Posclásico Temprano (900-1200 d.C.), los cuales representan los objetos de culto más antiguos encontrados hasta el momento en este espacio de alta montaña.


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