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Inauguró José Joaquín Blanco Diplomado de Historia del Siglo XX

09/09/2011 11:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El nacionalismo mexicano del siglo XX tuvo su origen en la idea liberal de nación que consolidó Porfirio Díaz y que impulsó la antropología indigenista, la arqueología y el establecimiento de héroes y tiranos, lo que derivó en el estudio científico de la historia y las ciencias sociales, que buscaban el impulso de la modernización y del progreso de México al estilo francés y estadounidense. Así lo señaló el escritor mexicano José Joaquín Blanco al inaugurar, la víspera, el Séptimo Diplomado de Historia del Siglo XX Mexicano, que se realiza en la Dirección de Estudios Históricos (DEH). El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) informó que el también ensayista detalló que ese periodo gubernamental fue de “orden y progreso”, pero sobre todo de ciencia y modernidad, y se basó en ideas positivistas, que desembocaron en nuevas vías y medios de comunicación, así como en productos industriales y maquinaria, y desarrollo artístico al estilo parisino, con poesía modernista, literatura y pintura realista. Todo ello, señaló, fue posible bajo el cobijo y represión simultáneos del gobierno de Porfirio Díaz, pues el Estado buscó controlar la crítica en el ámbito cultural para utilizarla política, mediática y propagandisticamente a su beneficio. El escritor mexicano explicó que el nacionalismo se propagó y fortaleció a partir del movimiento revolucionario, "retomar las costumbres y descubrir el México cotidiano, ancestral, populista y folclórico, que estuvo reflejándose en las artes hasta finales del siglo XX, y que en gran medida habían quedado olvidadas por el deseo porfiriano de modernización". Precisó que el fortalecimiento nacionalista se dio a través de la Novela de la Revolución, en la que los personajes principales eran caudillos populistas y pobres con los que la sociedad se identificaba, como Francisco Villa o Emiliano Zapata. Entre los más destacados exponentes de este género literario, el escritor mexicano mencionó a Mariano Azuela y Martín Luis Guzmán, quienes hicieron crítica de la violencia y condiciones miserables de las tropas. Detallaron el modo de vida, valores, folclor y mitos de sus caudillos, elementos que fueron reflejados en publicaciones como "Los de abajo", "El águila y la serpiente", "La sombra del caudillo" y "Memorias de Pancho Villa", entre otras. Referente a las artes plásticas, el ensayista refirió que hasta mediados del siglo XX, éstas se vieron inundadas de acentos nacionalistas y revolucionarios, mediante elementos prehispánicos, criollos, indigenistas, populistas, religiosos y de crítica al viejo régimen, que quedaron plasmados en paisajes y murales hechos por Manuel Rodríguez Lozano, Frida Kahlo, María Izquierdo, Agustín Lazo, Rufino Tamayo, sólo por mencionar algunos. Tanto la Novela de la Revolución, como la pintura mural, añadió Blanco, tienen su origen en crónicas de rebeliones indígenas y campesinas, así como en el arte sacro y popular, ejemplo lo son las crónicas de los frailes Toribio de Benavente y del obispo Juan de Palafox. Mencionó que las obras de indios cristianizados, entre ellos Marcos de Aquino, el arte plumario, los exvotos, las decoraciones en cerámica y textiles, óleos y retablos conventuales y eclesiales, que grabadores, dibujantes, pintores y muralistas del siglo XX retomaron y reescenificaron, estuvieron encaminadas a la búsqueda de la identidad nacional, a través de elementos significativos que caracterizaran al mexicano. A finales del siglo XX, según señaló el investigador de la DEH, "todo parecía reconciliarse, lo universal se aliaba a lo nacional, la tradición a lo moderno, lo arcaico a lo presente, el culto a los milagros prehispánicos en continuos homenajes ultramodernos; (…) surge la 'cultura popular', que asimiló a la antropología y al folclor como industrias del entretenimiento y el consumo. "México llega al siglo XXI con la necesidad de occidentalizarse -lo cual hace más por inercia que por voluntad- para inventar su propia historia, aunque pareciera que se está tardando mucho en asentar sus trazos definitorios", concluyó el escritor. Durante el Séptimo Diplomado de Historia del Siglo XX Mexicano se abordarán otros temas, en torno a sucesos importantes de esa centuria que repercutieron en la transformación y desarrollo del país: el Porfiriato, la Revolución Mexicana, la etapa Posrevolucionaria (1920-1934), el Cardenismo (1934-1940), El Milagro Mexicano (1940-1982) y el Proyecto Neoliberal (1982-2010).


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