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Del infierno a la gloria en una anécdota

23/02/2012 03:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Dicen por ahí que para poder agarrar el éxito sin miedo primero hay que aprender a fracasar. En otras palabras diríamos que para gozar hay que saber sufrir. El fútbol es un escenario donde estas sentencias se aplican a la perfección. Antes de llegar a ser ídolo se padecen pruebas de resistencia como calentar banca o ganarse a una afición. Tenemos el caso de Lucas Echenique, portero argentino del Sriracha tailandés.

¿Qué hace tan peculiar a este hombre? Como todo aspirante a ser futbolista, Echenique soñó con ser un arquero de renombre, un ídolo. Formado en Arsenal de Sarandí, el portero llegó en 2006 a Comunicaciones de Capital Federal, equipo de la Primera B Metropolitana argentina, es decir de la tercera división. Su primer gran infortunio se registró en 2008 durante un partido contra Sportivo Italiano. El encuentro lo ganaba Comunicaciones por dos a uno, pero sobre el final del mismo vino el empate con un gol inimaginable. El guardameta rival, Albano Anconetani, cobró un tiro libre desde 60 metros incrustándose el balón en el arco de Echenique. ¡Golazo de portero a portero! Uno se encumbraría como héroe, otro como villano; Sportivo Italiano se coronaría campeón en ese torneo. Anconetani estaba en la boca de todo mundo para bien, Echenique para mal.

A finales de ese año, Echenique dejaría el equipo porque el club mantenía adeudos con él. Sin embargo, aunque no se sabe de cierto, el motivo era el lapidario estigma que pesaba sobre su calidad a raíz de aquel golazo. Fuera de Comunicaciones, Echenique no encontró oportunidad en algún otro equipo, por lo que todo 2009 estuvo inactivo.

Después de 365 días un club le abrió las puertas, San Miguel, equipo de la Primera C, o séase de la cuarta división. Y literalmente fue sólo eso, una apertura de puertas, pues Echenique ni siquiera llegó a debutar. Relegado de división, marginado de jugar e inactivo durante un año, el portero, a sus 27 años, veía sus sueños como un triste recuerdo. Una vez perdido todo lo más que podía pasarle era el retiro. Pero se hizo la luz.

Un amigo de él se encontraba en Tailandia y mostró videos sobre sus actuaciones con Comunicaciones, salvo el episodio contra Anconetani, a gente del equipo Sriracha FC. Todos quedaron sorprendidos y maravillados con su forma de atajar por lo que decidieron ficharlo. A inicios de 2011 se incorporó al modesto equipo tailandés.

Solo, sin entender el idioma y en un fútbol completamente desconocido, Echenique se aventuró a la odisea del suceso que le cambiaría la vida. A finales del año pasado, el portero le dio un giro a su destino y los fantasmas que tanto lo persiguieron ahora eran sus aliados. Después de padecer el gol que le hizo Anconetani, Echenique ahora era el goleador. En un partido ante Bangkok Glass anotaría el empate a dos de su equipo en el último minuto. Ironías o paradojas del fútbol eran las mismas circunstancias del encuentro que disputó en 2008 ante Sportivo Italiano con la diferencia de que ahora las cartas jugaron a su favor.

Ese gol de Echenique permitió a su escuadra alejarse del descenso, además de que se lo marcó a uno de los clubes más venerados y adinerados del país. Pero eso fue lo de menos, pues el éxito estaba afuera. Tras ser distinguido como el primer guardameta extranjero en anotar un gol en la liga tailandesa, el argentino se convirtió en ídolo de la noche a la mañana por esa anotación.

"Con el gol cambió todo. La gente en la calle me saluda, me ven en un restaurante y todos me piden una foto. Una locura se vivió, me piden autógrafos todo el tiempo. Ahora me propusieron renovar, una mejoría en lo económico y una casa para traerme a toda mi familia conmigo", dijo Echenique a Diario Olé. Incluso el propio Bangkok Glass, equipo al que le hizo el gol, quiere hacerse de sus servicios, sin embargo el argentino es leal al club que lo rescató del olvido y le permitió cumplir el anhelo de la idolatría.

Si de la gloria al infierno hay un paso...del infierno a la gloria también. Eso sí, no siempre conlleva ser profeta en tu tierra, en ocasiones el éxito te agarra donde menos te lo imaginas y como menos te lo esperas.


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elbuenfutbol.com
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