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Informe de Gobierno Primaveral

29/03/2012 23:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Juan Eduardo Martínez Leyva El miércoles 28 de marzo, el presidente Felipe Calderón organizó un evento en el auditorio nacional, para dar un informe de gobierno ante un público escogido, invitado con premura. El informe de gobierno ocurre apenas a dos días de que inicien las campañas electorales. Durante el periodo electoral los funcionarios públicos están impedidos por la Ley para promocionar los programas y utilizar los recursos del gobierno. Ello podría ser interpretado en el sentido de que se intenta favorecer a un candidato. Por lo anterior, el informe se entiende como la última intervención pública del presidente, antes del proceso electoral de julio, para intentar convencer al electorado de que su gobierno fue un gobierno de resultados y de logros. Es el fin de una agenda de giras por todo el país, de inauguraciones de obras y de anuncios de ayuda para tal o cual segmento de la población, que el presidente inició desde enero de este año. Las elecciones se consideran siempre el momento clave para la aprobación o reprobación de la trayectoria de un gobierno. Aunque no es una regla absoluta, se considera que, si existe una gran aceptación del gobierno que termina, la ciudadanía tenderá a repetir el voto por el partido del presidente. De lo contrario, el electorado se inclinará por un cambio de partido. Calderón se siente culpable de que su mala imagen, medida por las encuestas, se convierta en un factor que afecte negativamente a la candidata del PAN a la presidencia de la república. Quiere corregir el sesgo negativo que la opinión pública tiene respecto a su gobierno. Siente que su obra de gobierno está siendo mal juzgada por los mexicanos. Quiere salvar el partido en el último minuto, cómo el "Cubo" Torres en el México-Panamá. Sólo que el informe de gobierno preelectoral de Calderón, es un tiro desviado de la portería y ocurre prácticamente cuando el árbitro ha pitado el final del juego. Nadie puede negar que exista tela de donde cortar si de mostrar avances de gobierno se trata. Como tampoco se pueden negar los fracasos evidentes. El problema de la promoción de los logros del gobierno es que fueron oscurecidos y anulados por el tema favorito de Calderón, el del combate el crimen organizado, en donde por cierto sale terriblemente mal evaluado. Durante cinco años no existió otro tema en el discurso presidencial que el de la seguridad pública. Era una obsesión personal que hizo monotemática la comunicación del ejecutivo con los ciudadanos. No había acto público o celebración en donde el mensaje importante del presidente, ese que queda consignado en los diarios y en los noticieros, no estuviese relacionado con el asunto de la violencia. Así fuera el día de las madres o del niño, un evento de turismo, o de comercio, una gira por el exterior, o la visita del Papa, el presidente dejaba a los mexicanos un único mensaje: el era muy valiente y muy honesto porque se había decidido combatir a la delincuencia. Algo que los gobiernos corruptos del pasado, incluyendo al del presidente Fox, se habían negado a hacer. El mismo Presidente Calderón creó su propio estereotipo, descrito de manera exacta por el presidente Barack Obama, cuando lo comparó con Eliot Ness. Es decir, como presidente de la republica, Calderón eligió mostrarse como un buen policía, en ocasiones, un tanto incomprendido. El problema es que, injustamente o no, la percepción existente entre la ciudadanía es que, en este rubro, el policía Calderón fracasó rotundamente. En su informe preelectoral del 28 de marzo, pareciera que Calderón hace un poco de autocrítica al respecto, al señalar que el problema de la seguridad es uno entre otros. Es demasiado tarde. En donde parece que no existe autocrítica aún es en lo concerniente a otro de los estereotipos que Calderón se formó de manera irremediable. Su segunda obstinación. Se trata de aquel que lo muestra como un político de partido más que como jefe de estado. Este personaje que le gustó representar en toda la puesta sexenal lo seguirá hasta que se baje el telón y se apaguen las luces. Al final, a juzgar por los resultados, también aquí recibirá rechiflas del respetable. Si hubo tantos avances como ahora se señalan en el informe de gobierno primaveral, la pregunta obligada es ¿por qué no lo dijeron antes? El gobierno de Felipe Calderón fue un mal comunicador. Su tono plañidero, quejumbroso, de enfrentamiento con los otros, con los fantasmas del pasado, la propensión para echar culpas a los demás y no reconocer los errores propios. Todo ello y la improvisación de sus áreas de comunicación, impidieron que la ciudadanía tuviera una mejor opinión del segundo gobierno panista. Es probable que con el tiempo, el juicio que los mexicanos se hagan del gobierno de Felipe Calderón, no sea tan desfavorable como lo es ahora. Que la gente logre identificar, en su justa dimensión, los aspectos positivos de este periodo. Será, sin duda, cuando Felipe Calderón no intervenga directamente en la promoción de su propia imagen.


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Fuente:
amanecersinaloa.com
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Reportaje
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