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IA se inmiscuye en los laboratorios farmacéuticos

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15/10/2019 18:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La ciencia médica y la industria farmacéutica se acoplan al mundo inteligente para neutralizar los virus y enfermedades endémicas y muchos gobernantes pensando en en la riqueza de los territorios

Aventis  

Los nuevos fármacos ya es difícil llevarlos al nuevo concepto de atención medicinal por su alto costo. Los pacientes, deben arriesgase en cada terapia para concebir un mejor ideal de crecimiento social y grupal. Pero, la ciencia avanza lentamente en el estudio del genoma humana y sus descripciones anatómicas y patológicas porque nos enfrentamos a una nueva diversidad de virus. Cada día, surge una enfermedad extraña al género, creando expectativas en los laboratorios. Una tarea difícil para los cazadores de drogas porque hay aproximadamente 20, 000 genes que pueden funcionar mal en al menos 100, 000 maneras, y millones de posibles interacciones entre las proteínas resultantes, además los virus nuevos ya alcanzan una cifra meteórica de siete mil.

Algunos observadores piensan que el hecho de que un equipo de personas ajenas al campo pudiera lograr un progreso tan significativo al desenredar uno de los problemas más complicados de la biología es un golpe para los investigadores. También podría ser un presagio para la industria farmacéutica, que gasta miles de millones en investigación y desarrollo, pero ha sido golpeada contundentemente, por las guerras y sus secuelas patológicas.

Mohammed AlQuraishi, investigador de biología computacional de Harvard que asiste a conferencias, escribió en una publicación de blog que las gigantes farmacéuticas no han dedicado un esfuerzo serio al plegamiento de proteínas, cediendo el terreno fundamentalmente a las empresas tecnológicas. Mientras que las compañías farmacéuticas vacilan, "Alphabet se precipita y establece el campamento justo en su patio trasero", escribió.

La inteligencia artificial es un eslogan muy chic en el cuidado de la salud, a menudo promovido como remedio para todo lo que aqueja a la industria. Se ha presentado como una posible solución para arreglar engorrosos expedientes médicos electrónicos, acelerar diagnósticos y hacer que la cirugía sea más precisa. La victoria de DeepMind apunta a una posible aplicación práctica para la tecnología en una de las partes más caras y propensas a las fallas del negocio farmacéutico. "Si queremos entender el otro 97% de la biología humana, tendremos que reconocer que es demasiado compleja para los humanos", asegura Chris Gibson, cofundador y director ejecutivo de Recursión Pharmaceuticals, un emprendimiento de Salt Lake City que usa el aprendizaje automático para buscar nuevas terapias.

Clasificar la estructura de las proteínas para encontrar formas en que los medicamentos ataquen las enfermedades es un problema enormemente complejo. Los investigadores aún no entienden completamente las reglas sobre cómo se construyen las proteínas. Y luego está la matemática: hay más formas posibles de proteínas que átomos en el universo, lo que hace que la predicción sea una empresa hercúlea de computación. Durante un cuarto de siglo, los biólogos computacionales han trabajado para diseñar software a la altura de la tarea.

 

La emoción agitó todo el complejo de temática maya donde se celebró la reunión. Dos presentadores de DeepMind fueron bombardeados con preguntas de científicos sobre cómo lo habían hecho, sin duda, la inteligencia artificial.

La simulación de DeepMind aún no produce el tipo de resolución a nivel atómico importante para el descubrimiento de fármacos. Y aunque muchas empresas están buscando formas de usar las computadoras para identificar nuevos medicamentos, pocos medicamentos basados en el aprendizaje automático han progresado hasta el punto de ser probados en humanos. Pasarán años antes de que alguien sepa si ese software puede identificar con regularidad terapias prometedoras que los investigadores podrían haber pasado por alto de otro modo.

Los métodos de aprendizaje automático "serán críticos" para el descubrimiento de fármacos, afirma Juan Álvarez, vicepresidente asociado de química computacional en Merck & Co. La gigante farmacéutica está desarrollando herramientas de IA para ayudar a sus químicos a acelerar el laborioso proceso de elaboración de productos químicos para bloquear proteínas aberrantes.

Los primeros esfuerzos de aprendizaje automático ya han contribuido a los fármacos en prueba en humanos, mientras que los primeros fármacos basados en métodos de redes neuronales más avanzados podrían llegar a los ensayos en varios años, asegura Álvarez.

La inteligencia artificial se podría usar para escanear millones de imágenes celulares de alta resolución —más de las que los humanos podrían procesar por su cuenta— para identificar terapias que podrían hacer que las células enfermas sean más saludables de formas inesperadas.

En Recursión, uno de los primeros emprendimientos en usar estos métodos, cada semana los robots aplican miles de fármacos potenciales a varios tipos de células enfermas, en 400, 000 a 500, 000 experimentos en miniatura que generan entre 5 y 10 millones de imágenes celulares. Luego, los algoritmos de aprendizaje automático escanean las imágenes en busca de compuestos que interrumpan la enfermedad sin dañar las células sanas.

Los algoritmos iniciales se codificaron a mano para interpretar las funciones celulares básicas, pero Recursion usa cada vez más los métodos de redes neuronales que interpretan directamente las imágenes y pueden identificar patrones que los programadores humanos no habrían buscado. Los informáticos trabajan en conjunto con los biólogos en el laboratorio para refinar las búsquedas.

La población mundial se encuentra utilizando muchos medicamentos por el padecimiento de enfermedades ya crónicas. Todos, desean encontrar una solución tanto para el cáncer y los infartos de miocardio, todavía hay una visión parcial sobre la realidad farmacológica. Según la encuesta nacional de salud de 2001, practican la automedicación uno de cada cuatro pacientes. Algunos medicamentos, dirigidos al tratamiento de procesos banales, pueden ser dispensados en la farmacia sin necesidad de receta y su uso como automedicación es correcto si se hace con información adecuada y aceptando que pueden aparecer reacciones adversas. Lamentablemente, a veces, la automedicación se hace con especialidades farmacéuticas que necesitan receta lo que supone una conducta peligrosa que debe evitarse. Nada ha variado hasta hoy.

El riesgo que se puede asumir por del uso de medicamentos depende de la gravedad de la enfermedad a tratar, a mayor gravedad mayor será el riesgo aceptable. Pocas personas estarán dispuestas a sufrir una anemia producida por un fármaco para el tratamiento de una infección leve, pero casi nadie duda que la anemia es un mal menor cuando se trata la infección por el virus VIH o el cáncer.

Robotica suplantara a médicos en diagnostico de enfermedades

Acertadamente manifestaba JacquesAttalí cuando era asesor de salud del presidente Mitterrand de Francia: "En salud el Estado que no regula: regala; y el mercado sin Estado es mercado negro". John Kenneth Galbraith, Premio Nóbel de Economía en 1963, en "La sociedad opulenta" opinaba, al respecto: "la sola aplicación de las leyes del mercado hace a los enfermos más enfermos". La ley de Hart de los cuidados inversos, refiere: "La accesibilidad a los cuidados médicos y medicamentos es inversamente proporcional a la necesidad de la gente y a la libertad del mercado en salud". "Si una democracia tolera que algún sector privado se convierta en más poderoso que el Estado, en esencia, eso es el fascismo" (Discurso del presidente Franklin Delano Roosevelt, al Congreso de los Estados Unidos de Norteamérica; año 1944). En consecuencia, y acorde con los conceptos vertidos por tan prestigiosos políticos y economistas, el Estado debe asumir un protagonismo insustituible, indelegable y sustantivo, para la provisión de medicamentos con sentido de justicia y equidad, para toda la comunidad. Justamente con esos sentidos, y acorde con las necesidades básicas insatisfechas para la población mundial, el Estado debe asumir su rol.

La prescripción de medicamentos forma parte de la relación clínica entre médico y el paciente. El primero participa con su capacidad de decisión y el segundo con su opinión y aceptación, pero existen otros elementos que también intervienen de forma significativa en esta relación como son la industria farmacéutica con sus intereses económicos, la legislación con sus regulaciones y la entidad gestora con las suyas. En este contexto no es de extrañar que se produzca el conflicto ético entre los intereses comerciales y la independencia científica.

Pero este conflicto no es reciente. Ya en el siglo III antes de Cristo, Hipócrates, en su famoso Juramento se refiere a la bondad de la prescripción "Y me serviré, según mi capacidad y mi criterio, del régimen que tienda al beneficio de los enfermos, pero me abstendré de cuanto lleve consigo perjuicio o afán de dañar". Y en los códigos medievales aparece la oración de Maimónides, médico y filósofo judío español (1135-1204).

Un deseo compartido con José García Pérez. Investigador de la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid: "Ojalá las investigaciones se dejen llevar por la rectitud, por el amor a la verdad, por la búsqueda sincera de mejorar la situación humana y por una sensibilidad ética que haga distinguir a los científicos lo que está bien de lo que está mal".

La investigación sobre prescripción de medicamentos permite identificar las prácticas terapéuticas prevalecientes en una institución o territorio; establecer relaciones entre la utilización de un medicamento y sus consecuencias médicas, económicas y sociales en una comunidad dada, conocer las tendencias comparadas de consumo de diversos medicamentos; conocer el grado de adhesión de los pacientes a una determinada terapéutica o fármaco y otras informaciones necesarias para hacer más eficiente el uso de los medicamentos.

Incluso el estudio del modo como los medicamentos son pensados, desarrollados, promocionados y después utilizados puede ayudar a caracterizar un sistema sanitario. El objeto básico del estudio del uso de los medicamentos es conocer su interacción con el proceso global de la atención de la salud, en el que las enfermedades son diagnosticadas y seleccionadas para ser tratadas y modificadas en su curso natural.

Partiendo de la base que el destinatario final es la persona enferma, la prescripción de un medicamento a un paciente debe estar guiada siempre por los principios de autonomía, beneficencia, justicia y no maleficencia, es decir orientada a la mayor eficacia para tratar una enfermedad determinada y con los mínimos riesgos para el paciente, respetando su derecho al mejor tratamiento disponible, con su aceptación y al costo mínimo. Debe estar basada en la evidencia científica y en ningún caso debe buscar el beneficio personal del prescriptor.19

Al fabricante de un medicamento le asiste el derecho legal de promocionar su producto con el legítimo deseo no sólo de recuperar la enorme inversión realizada, sino también de obtener unos esperados y lícitos beneficios. Téngase en cuenta que todo medicamento comercializado ha obtenido la autorización pertinente de la agencia reguladora correspondiente en base a su eficacia y seguridad demostrada en los estudios previos. La enorme competitividad del sector farmacéutico y el altísimo costo de la investigación y desarrollo de medicamentos motiva a los fabricantes a destinar grandes inversiones a sus actividades promocionales.

En términos institucionales, desde hace 40 años el Estado es el gran empleador de la fuerza de trabajo médica: la mayoría de los médicos trabaja en alguna institución estatal, aspecto de gran importancia en el contexto de las políticas neoliberales.

En el América latina la privatización de los servicios de salud es un punto todavía no definido. Hasta el momento la indicación es que los servicios de salud deben buscar "autogestionarse" (autofinanciarse). Esto significa que el Estado no va a aumentar, sino a disminuir su aporte y que cada unidad debe buscar formas creativas para obtener financiamiento. En Venezuela, una consulta médica cuesta 200.000 bolívares, sin exámenes de laboratorios y hospitalización, mientras los hospitales reflejan un impacto en el aspecto sanitario, porque los políticos del país y gobernadores solo piensan en el oro y otros minerales para enriquecerse cada día más, mientras el paciente no puede adquirir unas tabletas para la tensión o un simple virus gripal.

Se suma a esto un marcado deterioro en los ya insuficientes servicios de salud con la correspondiente disminución en su accesibilidad de grandes sectores de la población. Este impacto ha sido mucho mayor por el dominio de un modelo de atención de salud centrado en la enfermedad y el individuo, con la aplicación de medicamentos y tecnologías de alto costo, sin una racionalidad básica que favorezca la utilización equitativa de los servicios.

Simultáneamente, la convergencia del desarrollo tecnológico con las presiones del mercado -en especial de instrumentos y medicamentos- y las demandas de ciertos sectores sociales, han establecido altos patrones de incorporación tecnológica aun en los más simples procedimientos médicos. Esto genera requerimientos de mayor capacitación y disponibilidad tecnológica y mayores costos en los procedimientos, y se ajusta a la hipótesis de que el especialista o ultraespecialista que trabaja en instituciones privadas, con múltiples y complejas tecnologías auxiliares y atendiendo a los sectores de más altos recursos económicos, es hoy el modelo que tiende a imitar y reproducir las nuevas generaciones de estudiantes de medicina.

 

* Escrito por Emiro Vera Suárez, Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del Aragüeño


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Emiro Vera Suárez (1183 noticias)
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