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La irresponsabilidad pública de la educación superior privada en México

17/12/2011 09:28 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

EDUCACIÓN A DEBATE

Adrián de Garay

image El Reconocimiento de Validez Oficial de Estudios (RVOE) es el mecanismo mediante el cual la Secretaría de Educación Pública (SEP), las autoridades educativas estatales y las universidades e instituciones de educación superior públicas autónomas, otorgan reconocimientos de validez oficial de estudios a los planes y programas de estudio que una institución privada imparte, o pretende impartir en el sistema educativo nacional.

El RVOE se otorga a cada uno de los programas de estudio en específico, no a la institución en su conjunto. Por lo tanto, es posible que una institución privada cuente con el RVOE para determinados planes y programas de estudio y no cuente con RVOE para otros. Por desgracia, La Ley General de Educación no establece prohibición expresa para que las instituciones privadas ofrezcan e impartan programas si no cuentan con el RVOE. La única obligación que tienen las instituciones privadas que imparten programas sin dicho reconocimiento, consiste en mencionar en toda su publicidad que hagan y documentación que emitan su calidad de no incorporados, para evitar engaños a los estudiantes y sus padres. Cuestión que en muchos casos no se cumple conforme a la revisión que hicimos de las páginas electrónicas de varias instituciones del país.

La consecuencia principal para los estudiantes que cursan una carrera en un programa sin RVOE es que carecen de la posibilidad de obtener un título y cédula profesional. Esto es más grave en el caso de estudios relacionados con profesiones que requieren forzosamente cédula profesional para su ejercicio, tales como derecho, contaduría, médico cirujano, enfermería y algunas ingenierías.

La ausencia de programas de licenciatura con RVOE es de tal magnitud en el país, que según el propio Subsecretario de Educación Superior abarca a cerca del 80% de los jóvenes matriculados en alguno de los programas que se ofrecen en las instituciones de educación superior privadas (800 cientos mil alumnos). Esto significa que la gran mayoría de los estudiantes, de los "clientes", que cursan una carrera en alguna institución privada no podrán, cuando concluyan sus estudios, recibir ni título, ni cedula profesionales, con lo que los años y los recursos económicos familiares invertidos se van a la borda.

La única manera en que puede calificarse esta realidad es que tenemos un auténtico fraude educativo nacional. Cientos de instituciones privadas que operan en México, ofrecen cientos de programas que no gozan del reconocimiento oficial para impartir enseñanza superior. Y lo que es peor, la propia SEP no cuenta con elementos jurídicos suficientes para impedir que esto ocurra. Y cada vez que las autoridades educativas han intentado que se modifique la legislación correspondiente ante el Congreso de la Unión, no muchas veces por cierto, simplemente la reforma no pasa o se congela gracias al cabildeo político que los privados hacen con los diputados. En definitiva, miles de jóvenes y sus padres son engañados por un sistema educativo que permite que operen instituciones que no reúnen las condiciones legales mínimas para formar a miles de profesionistas.

Se nos repite en cada informe anual de la SEP que estamos avanzando de manera importante en la cobertura educativa a nivel superior, que las metas fijadas al principio del sexenio se están cumpliendo con creces, pero lo que no se nos dice es que una proporción importante de la matrícula estudia en universidades que no deberían existir por no tener RVOE sus programas. ¿Eso es calidad?

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Peor aún, el RVOE significa simplemente el cumplimiento por parte de una institución privada, de los requisitos mínimos que establece la Ley General de Educación y el Acuerdo Secretarial 279 para funcionar en cuanto a: profesorado, instalaciones y planes y programas de estudio. No es, como la propia SEP lo reconoce, sinónimo de calidad. De tal manera que adicionalmente pueden existir otros cientos de programas con RVOE pero que no son necesariamente programas de calidad desde la perspectiva de la SEP.

¿Qué es la calidad? Según la SEP, la calidad de un programa educativo, bien sea de una institución privada o pública, se alcanza cuando instancias externas a una institución evalúan y acreditan la calidad educativa de cada uno de sus programas. Esas instancias pueden ser algún organismo acreditador del Consejo para la Acreditación de la Educación Superior, A. C., (COPAES), o los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior, (CIIES). Adicionalmente, las universidades privadas también se certifican a través de la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior, A. C., FIMPES (a nivel institucional).

Para el caso de las instituciones privadas, la lógica de la política pública ha consistido en propugnar para que las que cuentan con RVOE y un importante desarrollo en sus programas educativos, busquen la acreditación en esos organismos, con objeto de distinguirse públicamente del resto de las universidades privadas. De esa forma, considera la SEP, puede generarse una cultura ciudadana por el conocimiento y reconocimiento de las instituciones privadas de calidad, para que los mexicanos tengamos información suficiente y no mandemos a nuestros hijos a universidades de mala calidad. Esa es la apuesta de las autoridades educativas.

Más allá de las críticas que fundadamente pueden formularse con respecto a la evaluación y certificación de la calidad de los programas educativos, que llevan a cabo los organismos acreditadores y los comités de los CIIES, vale la pena revisar en qué medida las instituciones de educación superior se han sumado a la política gubernamental. Según los datos disponibles de la Dirección General de Educación Superior Universitaria de la SEP, a febrero del presente año, mientras que el 85% de los alumnos matriculados en universidades públicas estatales estudian en carreras que han sido certificadas como de buena calidad, así como el 89% en las universidades públicas federales, en las instituciones privadas la proporción únicamente abarca a un raquítico 17%. De tal suerte que, conforme a lo que la propia SEP ha establecido como educación de calidad, es un hecho que la gran mayoría de los estudiantes que cursan una carrera universitaria en alguna institución privada, lo hace en programas y planes de estudio que no tienen reconocimiento de buena calidad.

Se trata de un escenario educativo patético. Ante la imposibilidad financiera para aumentar la cobertura pública de educación superior, o por convencimiento político, las autoridades educativas federales y estales han fomentado el crecimiento de un subsistema de educación privada que evade su responsabilidad para operar conforme a la legislación vigente, y al mismo tiempo no les interesa sumarse a las políticas públicas que pretenden mejorar la calidad del sistema educativo en su conjunto.

Por lo mismo, sin duda alguna, uno de los temas más importantes que deberá plantearse a los y las candidatas a ocupar la silla presidencial en el próximo sexenio, consiste en saber de qué forma enfrentarán el fraude educativo que representan cientos de instituciones de educación superior privadas del país.


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Autor:
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Fuente:
amanecersinaloa.com
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Reportaje
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