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Japón, uno de los pioneros en recibir el mundo neoliberal

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08/01/2020 15:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El mundo neoliberal, más allá de una concepción norteamericana, es una apreciación económica del mundo oriental

La Tecla Fértil

El movimiento liberal, como bien lo recordará el lector, surgió de la reacción feudal y chauvinista decepcionados por los frutos de la restauración. Así, en lo relativo a discutir como avatar, reclamaba mayor participación pública en la política dispuesto de Meiji. En el terreno económico, el grupo, que, bajo el tema de libertad y derecho del pueblo, creo el Partido Liberal, vino a expresar la protesta de los pequeños terratenientes contra el predominio de la oligarquía aristocrática.

La desbandada del movimiento democrático japonés en los años setenta y ochenta del siglo pasado no se produjo porque una débil clase mercantil se echase en brazos de la aristocracia feudal en busca de protección contra los obreros, cambiando, como dice Marx, el derecho a gobernar por el derecho de hacer dinero. El Japón no era Alemania, cuando menos, todavía no lo era.

El problema japonés, desde el punto de vista de los gobernantes Meiji, se cifraba en lograr que las clases altas de las zonas rurales aceptasen el nuevo orden. Los Meiji se habían propuesto dotar al país de flota, pertrechos militares e industria pesada y, ello requería imponer cargas más onerosas sobre la tierra, es decir, aranceles de mar a mar.

La historia política del Japón moderno a partir de la restauración puede dividirse en tres grandes fases, la primera caracterizada por el fracaso del liberalismo agrario, concluye en 1889, al adoptarse una constitución formal y algunos de los arreos de la democracia parlamentaria. La segunda, se cierra con la impotencia de las fuerzas democráticas para derribar las barreras impuestas por aquel sistema, resultado que se manifiesta de par en par en los primeros años treinta tras el estallido de la Gran Depresión. La crisis de los años treinta inaugura la tercera fase, en que se desarrolla una economía de guerra y la versión japonesa de un régimen totalitario de derechas.

Represión dentro del país y agresión contra países extranjeros fueron, pues, en términos muy generales, los máximos efectos del desmoronamiento del sistema agrario y el desarrollo de la industria. La tradición samurái y el culto imperial proporcionaron racionalizaciones y legitimaciones a las constelaciones de intereses de grupos económicos en ese universo oriental.

El capitalismo japonés no empezó a emanciparse hasta que la primera guerra mundial aceleró el ritmo de desarrollo industrial, los hombres de negocio se expresaban en tonos deferentes y apologéticos con respeto a los funcionarios públicos.

Es necesario laborar para producir, mantener parásitos y zánganos no es rentable

Por lo general, las clases sociales que hablan mucho de sus contribuciones a la sociedad, están a menudo en vías de constituir una amenaza para la civilización.

Al fin y al cabo, el desorden político y social de aquellos tiempos hubo de tener una base real, los gobiernos no se arriesgana ofender las clases poderosas por mero capricho, ni grandes masas de hombres, se amotinan por ignorancia ideológica y religiosa, por haber confundido un labrantío con un pasturaje de ovejas,

Hoy, muchos aristócratas están envueltos en empresas comerciales, cuya presencia disimulan con testaferros y ficciones corporativas.

Japón, no es la excepción.

El único en América Latina que cree en los chinos y orientales como amistad y comercio es Nicolás Maduro Moros, obvia las tradiciones de los pueblos. Es desconocimiento individual de una verdad territorial.

Entonces, el mecanismo político es decisivo, vale más controlar la tierra de los campesinos y comprarles los frutos. Mal pagados son llevados a la ciudad, donde su venta se hace en precios exorbitantes.

Ante ciertas incógnitas en el mundo japonés y Europa El campesinado llego a convertirse en una fuerza revolucionaria de primera magnitud, por ello, las grandes ciudades, hoy, estallan ante la actitud de los burgueses, porque los descendientes llevan en su alma, el corazón de las protestas.

 

* Escrito por Emiro Vera Suárez, Profesor en Ciencias Políticas. Orientador Escolar y Filósofo. Especialista en Semántica del Lenguaje jurídico. Escritor. Miembro activo de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo. AESCA. Trabajo en los diarios Espectador, Tribuna Popular de Puerto Cabello, y La Calle como coordinador de cultura. ex columnista del Aragüeño

 

 

 

 


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Emiro Vera Suárez (1358 noticias)
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