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Fue José Ortega y Gasset precursor de la teoría de la razón vital

08/05/2012 04:43 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Considerado uno de los filósofos españoles más influyentes de la primera mitad del siglo XX, en su país y fuera de él, José Ortega y Gasset destacó por ser poseedor de un estilo literario lleno de metáforas y frases ingeniosas. Se dice incluso que quiso emular el lenguaje del Quijote, lo que implica que se dirigía a una élite culta. Datos biográficos disponibles señalan que Ortega y Gasset nació en 1883 en Madrid, en una familia de la alta burguesía madrileña vinculada con el periodismo, la política y las actividades editoriales. Su padre, José Ortega Munilla, dirigió el periódico “El Imparcial”, el cual fundó su abuelo materno, Eduardo Gasset y Artime, y en el que él colaboró de manera intensa. Ello lo llevó a ocupar un lugar destacado en la vida intelectual de España durante el siglo XX, ya que siempre se vio arropado por un ambiente culto. Asistió al Colegio Jesuita y más tarde inició sus estudios superiores en la Universidad Jesuita de Deusto, terminando en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Madrid donde se tituló en 1902. De 1905 a 1907 tuvo la oportunidad de estudiar en ciudades alemanas como Leipzig, Nuremberg y Berlín, pero sobre todo en Marburgo, donde tuvo contacto con el neokantismo de Herman Cohen y Paul Nartop, que impresionaron a Ortega y lo llevaron a obsesionarse con la grandeza de la filosofía, la ciencia y la técnica alemanas, al punto de considerar Alemania como su segunda patria. En algún tiempo dudó acerca de la existencia de una filosofía española y se consideró la encarnación de dicha filosofía, también se postuló como el iniciador de “la verdadera filosofía”, que concibió como una crítica de la razón histórica y entendió como una ciencia de lo humano, según cita el sitio “filosofia.org”. Denominó “razón vital” a un nuevo tipo de razón, en el rigor más antiguo y primario, , y “raciovitalismo”, al modo de pensar que se apoya en su nuevo concepto de razón. Así, la razón vital, es una razón que se va realizando constantemente en la vida a la cual es inherente. Ortega estaba convencido de que la raza y sustancia española estaban enfermas y proponía como medicina la ingesta abundante de dosis de cultura, alemanas, desde luego. En 1909 fue nombrado profesor de Psicología, Lógica y Ética de la Escuela Superior del Magisterio de Madrid y en octubre de 1910 ganó la cátedra de Metafísica de la Universidad Central. Ese mismo año contrajo matrimonio con Rosa Spottorno, con quien procreó a su hija Sofía y a su hijo José. En 1917 interrumpió su labor en el diario “El Imparcial”, pero se incorporó rápidamente a “El sol”, donde publicó los folletos que anticiparon dos de sus obras más importantes: “España invertebrada “y “La rebelión de las masas”. Fundó en 1923 la “Revista de Occidente”, que dirigió hasta 1936 y que sirvió como instrumento para promover la traducción de las más importantes tendencias filosóficas y científicas de la época, de autores como Spengler, Huizinga, Brentano, Driesch, Pfänder y Russell, entre otros. Ortega gustaba de llevar a cabo una tertulia diaria a la que asistían colaboradores de la revista, amigos y estudiantes. Su labor también incluyó desarrollarse en las Cortes Constituyentes de la Segunda República en 1931 y 1932, como diputado. A este periodo agitado de su vida política se debe algunos de sus más famosos textos como “La redención de las provincias y la decencia nacional”, “Rectificación de la República” y los discursos sobre “El estatuto de Cataluña”. Esta labor le generó cierto desencanto y abandonó su actividad parlamentaria, aunque sin renunciar a la posibilidad de ejercer su influencia en asuntos del Estado, más aún, durante la Guerra Civil y durante los primeros años del franquismo. Fue promotor de la Asociación al Servicio de la República, sin adscribirse a ningún partido político. En 1936 tuvo que exiliarse, pasando de París a Argentina, en 1939, y hasta 1942, para residir finalmente en Lisboa. En 1948 fundó junto con su discípulo Julián Marías, el Instituto de Humanidades, para poder dar clase después de su regreso del exilio. También pronunció una serie de conferencias en Estados Unidos, Alemania y Suiza, y finalmente, el 18 de octubre de 1955, falleció en Madrid. En sus escritos de “Vieja y nueva política”, “Meditaciones del Quijote” y “Ensayo de estética a manera de prólogo”, Ortega expuso su programa de una modernidad latina alternativa. Con su análisis titulado “El tema de nuestro tiempo”, denotó la necesidad de superar el idealismo y volver a la vida, que consideraba núcleo de su teoría de la razón vital. Con su famosa frase “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”, Ortega insistió en todo lo que está en torno al hombre, lo que le rodea, lo inmediato, lo remoto, lo físico, así como lo histórico y lo espiritual. Para Ortega, el hombre fue el problema de la vida. “¿Qué es filosofía?”, “El espectador”, “Goethe desde dentro”, “Viva la república”, “Ensimismamiento y alteración”, “Ideas y creencias. Sobre la razón histórica”, “Pasado y porvenir para el hombre actual” y “El origen deportivo del Estado”, son algunos de los títulos de la prolífica obra del madrileño.

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