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Jóvenes indígenas chiapanecos, singulares testigos de la COP16

10/12/2010 03:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Pasan al menos 10 horas diarias en el aeropuerto de esta ciudad, pero nada saben del glamour aéreo, de vuelos trasatlánticos, y poco han oído de la COP16, que hoy concluye aquí, donde ellos seguirán como desde hace algunos años. Se trata de jóvenes indígenas mexicanos, procedentes del poblado de San Juan Chamula, en Chiapas, que en su particular manera le dan su “toque” especial a la “torre de babel” que representa el segundo aeropuerto más importante de este país y que hoy comienza a despedir a los asistentes del cónclave ambiental. Viven en condiciones que para la generalidad de la población parecerían precarias, pero que para ellos son, si no mucho, sí notablemente mejores que las que años atrás los obligaron a dejar la zona de los altos chiapanecos. “Aquí gano algo de dinero, es mejor que Chamula; no me gustaba allá, no había trabajo y aquí sí tengo”, afirma uno de ellos en un español no muy claro, pero perfectamente comprensible, mientras se dispone a buscar clientes para bolear zapatos en la terminal cancunense. Su tarifa de 25 pesos por servicio le ha permitido subsistir en este balneario, donde dice pagar 80 pesos diarios por poder lustrar zapatos en el aeropuerto de Cancún a propios y extraños… “y al que se deje”. “A veces sólo hago siete, ocho zapatos, pero sí sale, poco, pero sale”, comenta el joven de entre 20 y 30 años, mientras habla en secreto en su dialecto natal con un jovencito bolero, adolescente, que resultó ser su hermano menor, quien decidió seguirlo a Quintana Roo y que, como él, declinó identificarse. A él le pasó lo mismo, allá (en Chamula) no hay nada, y aquí está mejor, explicó el hermano mayor, quien comparte un cuarto en esta ciudad con su “carnal”, como lo llama. “el carnal”, por cierto, se muestra un poco más optimista y afirma que caminándole por el aeropuerto, a veces hasta 12 horas, “saco hasta 15 boleadas”, que le representarían 375 pesos, una cifra impensable de lograr en el más emblemático enclave indígena chiapaneco. Eso sí, el menor de los boleros trae un corte de pelo a la moda y, como su hermano mayor, viste uniformado de manera pulcra. Ambos cortan la entrevista para seguir su camino por la terminal aérea, en donde hoy comienza el adiós a miles de asistentes al cónclave ambiental más importante del planeta y en la que ellos seguirán ganándose la vida sin extrañar, al parecer, a San Juan Chamula, que ya forma parte de su pasado.


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