Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Miguel Cuevas escriba una noticia?

Jugando con la historia

09/09/2009 14:58 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

En el informe de gobierno rendido en diciembre de 1924 por el presidente municipal del entonces incipiente municipio coyuquense, Juvencio Díaz Diego; manifestó, lleno de ardiente fervor bélico, ante la multitud que abarrotaba el Zócalo Municipal, el marcial interés de contribuir

Jugando con la historia

En el informe de gobierno rendido en diciembre de 1924 por el presidente municipal del entonces incipiente municipio coyuquense, Juvencio Díaz Diego; manifestó, lleno de ardiente fervor bélico, ante la multitud que abarrotaba el Zócalo Municipal, el marcial interés de contribuir con tropa en el naciente conflicto militar del 28 de julio, conflicto a decir de él, desencadenado por el asesinato del Archiduque Francisco Fernando, heredero del trono Austrohúngaro y su esposa Sofía Chotek a manos del estudiante nacionalista serbio Gavrilo Princip, enemigos de occidente y de los buenos cristianos. En aquel entonces la cabecera municipal de Coyuca de Benítez contaba con menos de mil novecientos habitantes, no existían vías de comunicación para vehículos motorizados y los medios electrónicos como la radio estaban a lustros de distancia, la prensa escrita llegaba ocasionalmente de la Ciudad de México con meses de atraso.

Por ello; cuando Juvencio Díaz Diego, presidente municipal, arengó a la población con un lenguaje incendiario ungido del universal propósito de salvaguardar la libertad y la paz mundial; fue poseído por el furor destructor de Marte, llameando sus ojos y gesticulando vehementemente incitaba con mortal acento al combate libertador; Caliope motorizaba su lengua con un ritmo que envidiarían los más grandes oradores de la historia; tal destructora facundia convirtió el solemne acto en un estallido de furia homicida; los historiadores y cronistas se preguntan extrañados: ¿Por qué la población? Que indudablemente nada o poco sabia de la conflagración mundial que desbastó Europa años atrás, reaccionó con una rabia que convirtió el día y la noche en la más oscura en la historia del municipio.

Indudablemente la historia y la insensatez le habían jugado una mala pasada al presidente municipal, las noticias de la Primera Guerra Mundial, que llegaron a su conocimiento con años de atraso le cocinaron de tal manera el cerebro, que confundido, adujo en los rincones de su pensamiento que como hijo de la libertad tenía el indiscutible derecho de participar en la guerra, para gloria personal y sobre todo de Coyuca de Benítez. A esas alturas de su belicosa perorata los ánimos abrasaron a la población; el discurso de Juvencio Díaz Diego se había hendido con ardiente filo en la parte del cerebro donde duerme la bestia peligrosa; mitad primate, mitad saurio que todo ser humano carga consigo como vestigio revelador de su herencia ancestral.

Hombres y mujeres rugieron con un grito ancestral mientras corrían a sus casas para armarse con el arsenal disponible, todo tipo de armas aparecieron en las manos de los habitantes, uno se dio el lujo de empujar con gran esfuerzo un pequeño cañón que atronaba escandalosamente en medio de una tarde nublada.

Muy pronto se organizaron bandos con sus respectivos capitanes y comandantes, el presidente municipal organizó su defensa, nombrando comandante al síndico municipal, quien a cargo de de un ejercito compuesto de cinco policías y cuatro regidores, combatieron hasta el final.

Embebidos del maléfico furor los bandos dispararon contra quienes consideraban potenciales enemigos. El cañón atronaba esporádicamente hasta que fue acallado por una invisible bala que dejó tendido a Prisciliano Lagunas dueño de la singular arma que causaba más escándalo que daño. A la una y media de la madrugada cayó el síndico en artera posición de decúbito ventral, su juego de cadera no le permitió la agilidad para lograr el esguince necesario para sacarle la vuelta a la bala, a las dos, Juvencio Díaz Diego, ante la inevitable toma del palacio Municipal toma la bandera para librarla de las garras enemigas y se lanza al vació causando la desbandad vergonzosa de regidores y policías.

Cuando Coyuca despertó con un radiante sol que devolvió la cordura; de los mil ochocientos noventa y cinco habitantes, veinticinco habían caído gloriosamente en combate.

De Locura, igual que la presente narración, ficticia por cierto, resulta el hecho ignominioso de reducir en un cincuenta por ciento el sueldo de trabajadores de limpia municipal, que de por si, cuentan con un ingreso raquítico, que a duras penas les sirve para sobrevivir en un municipio donde por su cercanía al puerto de Acapulco, los servicios y la canasta básica son caros.

Muy bien pensado y con ánimo de no meterse en problemas la administración municipal no toco el ingreso de las fuerzas policiacas, por considerar la rapidez con que se pueden organizar y desencadenar una protesta que rápidamente los obligaría a recular en la desafortunada decisión de pagar la mitad de los sueldos a trabajadores de bajos ingresos.

A quienes deberían afectar, la infame medida para sanear las finanzas municipales tomadas por la administración que preside Merced Baldovinos Diego, son a funcionarios que cuentan con altas prerrogativas en sueldo e incentivos, ellos deberían pagar las consecuencias de una nómina sobrecargada, ellos y los regidores que tienen ingresos de cuatro ceros quincenales, avergonzando la pobreza y el ánimo de trabajadores de campo, como los de saneamiento básico que en estos momentos sufren carencias a consecuencia de una decisión que busca cuidar, más los intereses de altos funcionario, que el de enderezar las finanzas municipales.

Muy bien se verían visto los regidores si de “motu proprio” decidieran destinar parte de sus ingresos para que el sueldo de los trabajadores de limpia se pagara integro, esperemos que se les reblandezca el corazón ante la ternura que les ocasionaría el hecho de hacer el bien viendo a quien.

La situación crítica que se vive en el país, el desempleo, los recortes presupuestales etc., mantienen aterrados a cientos de trabajadores de la actual administración municipal, pende sobre ellos la amenaza de un despido masivo; la necesidad de un ingreso por mínimo que sea, los mantiene impávidos ante el terrorismo laboral de que son objetos. Esperemos que las autoridades municipales se sensibilicen y entiendan que está en juego el destino y el desarrollo de un municipio, no la veleidad personal de algunas altas autoridades.


Sobre esta noticia

Autor:
Miguel Cuevas (30 noticias)
Visitas:
191
Tipo:
Opinión
Licencia:
Copyright autor
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.