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Julián Carrillo enriqueció el patrimonio musical mexicano

27/01/2011 13:31 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Consejo Nacional para la Culturas y las Artes (Conaculta) rinde homenaje al genio y padre de la revolución musical, creador del Sonido 13, compositor, violinista y director de orquesta Julián Carrillo, quien con sus aportaciones enriqueció en forma significativa el patrimonio musical de México. Julián Carrillo nació en Ahualulco, San Luis Potosí, el 28 de enero de 1875. Nacido en el seno de una modesta familia, último de los 19 hijos de Nabor Carrillo y Antonia Trujillo. El mundialmente reconocido maestro fue director del Conservatorio Nacional de Música y de la Orquesta Sinfónica Nacional de México, y fundó la Orquesta Sinfónica Beethoven y la Orquesta del Sonido 13, con sede en Nueva York. Carrillo diseñó y construyó pianos y arpas microtonales para interpretar sus composiciones, en un esfuerzo que reunía conocimientos de acústica, resistencia de materiales y teoría musical. Con estudios de música en San Luis Potosí, la composición de sus primeras creaciones musicales y un talento sorprendente en la interpretación del violín, a los 20 años de edad, en 1895, Carrillo ingresó al Conservatorio Nacional de Música. Sus maestros lo hicieron avanzar rápidamente, pues formó una pequeña orquesta con sus compañeros. Con los conocimientos de que disponía en matemáticas, física y acústica, Carrillo quedó sorprendido al estudiar las leyes de producción de los intervalos fundamentales en música, es decir que al dividir por la mitad una cuerda, produce la octava, que al dividirla en tres, produce la quinta, etcétera. Esto lo llevó a experimentar por su propia cuenta, y después de varios días, abandonó la forma tradicional de dividir las cuerdas en dos, tres, cuatro, y hasta ocho partes (que era lo que le permitían sus dedos). Y comenzó a dividir con el filo de una navaja la distancia de la cuarta cuerda del violín entre las notas Sol (libre) y La, logrando producir 16 sonidos nítidamente diferenciables. A partir de entonces, Carrillo siguió sobre esta misma línea, estudiando cada vez más profundamente las bases física y matemática de la música. Encontró la relación matemática del Sonido 13, que es 1.0072. Carrillo lo explicó así: “Sonido 13, en el sentido literal de la palabra, fue el que rompió el ciclo clásico de los 12 sonidos existentes, a la distancia de un dieciseisavo de tono (que fueron los intervalos logrados en el experimento de 1895), entre las notas Sol y La de la cuarta cuerda del violón, y cuya fórmula matemática es 1.0072 Ahora, Sonido 13 es un nombre que abarca el total de la Revolución que ha conquistado en su desarrollo una multiplicidad de intervalos musicales jamás soñados; que ha inventado y construido nuevos instrumentos que han sido tocados en conciertos en los centros más linajudos, tanto en Europa como en América. Asimismo ha planteado una reforma total de las teorías clásicas, tanto de la música como de la física musical; que ha escrito los libros técnicos para su desarrollo, inventando un nuevo sistema de escritura, etcétera. La revista Times escribió en marzo de 1964: “Julián Carrillo, el venerable de la música mexicana, ha consagrado su vida a escudriñar un insospechado mundo microtonal. Ha deshecho y vuelto a construir nuestra escala cromática, tanto que nos sentimos tentados a llamarlo el desintegrador del átomo musical, sólo que este nombre no basta por sí solo para dar idea del maravilloso mundo emocional que ha descubierto”. “Esta es la más grande y sorprendente revolución musical desde que Terpandro hace 26 siglos aumentó en Grecia dos notas a la escala pentafónica de los chinos”, indicó la revista A los 24 años de edad, en 1899, Carrillo obtuvo una beca para ir estudiar a Europa, fue así como ingresó al Real Conservatorio de Leipzig, Alemania. Entre sus maestros tuvo a Hans Becker, en la clase de violín; a Johann Merkel, en la de piano; y a Salomon Jadassohn, en la de composición, armonía y contrapunto. También formó parte, como violín primero, de la Orquesta del Conservatorio, dirigida por Hans Sitt, y de la Orquesta de la Gewandhaus, dirigida por Artur Nikisch. Aquí escribió varias obras, entre ellas su Sexteto en Sol mayor para dos violines, dos violas y dos violonchelos, (1900) y la Primera Sinfonía en Re mayor para grande orquesta (1901), estrenada por la Orquesta del Real Conservatorio de Leipzig, bajo su propia dirección. En 1900 asistió al Congreso Internacional de Música, en París (presidido por Camille Saint-Saëns), donde expuso una tesis para poner nombres monosilábicos a las notas de la escala musical (35), y de esta manera poder cantar el nombre adecuado de cada nota. El trabajo se basaba en el hecho de que en la música "hay nombres sin notas y notas sin nombre". La ponencia fue aceptada y publicada por el Congreso. Terminados sus estudios en Leipzig, se trasladó a Bélgica para perfeccionarse en la técnica del violín. Estudió con Hans Zimmer e ingresó al Real Conservatorio de Gante. En 1903 escribió el Cuarteto en Mi bemol, en el que daba a las formas clásicas “unidad ideológica y variedad tonal”. En 1904 ganó el Primer Premio por Unanimidad y con Distinción en el Concurso Internacional de violín del Conservatorio de Gante. Ese año regresó a México y recibió un violín Amati que el presidente Porfirio Díaz le regaló "como obsequio de la nación mexicana" por su excelente desempeño en el extranjero. Muy joven aún, 29 años, pero con una gran madurez musical, Carrillo comenzó en México una intensa labor como violinista, director de orquesta, compositor y profesor. Nombrado profesor de historia en 1906 y de composición, de contrapunto, fuga e instrumentación en 1908, en el Conservatorio Nacional Carrillo formó a destacados músicos: José Francisco Vázquez Cano (Fundador de la Escuela Libre de Música y Declamación, de la Facultad de Música de la UNAM y, junto con José Rocabruna, de la OFUNAM) y Juan León Mariscal Canseco (compositor y catedrático). Antonio Gómezanda (pianista y compositor), Rafael Ordónez, Rafael Adame, Vicente Teódulo Mendoza (investigador del folclor mexicano); Gerónimo Baqueiro Foster, Daniel Ayala, José López Alavés, Rosendo Sánchez, Leticia Euroza, Ángel Badillo, Felipe Cortés Texeira, Agustín Oropeza y Gabriel Gómez, entre otros. Julián Carrillo organizó y dirigió la Orquesta Sinfónica Beethoven (1909) y el Cuarteto Beethoven (1910). Publicó los Discursos sobre la música, (1913), y Pláticas musicales, (1914 y 1922). Estrenó en 1910 su Canto a la Bandera (con Letra del poeta Rafael López). En 1911 fue representante oficial de México a los Congresos de Música de Roma y Londres, donde expuso las tesis “Reformas a las grandes formas de la composición: la sinfonía, el concierto, la sonata y el cuarteto, para darles unidad ideológica y variedad tonal” (Roma). Y una referente a elevar el nivel artístico de las bandas militares (Londres). Ambas fueron aprobadas por los respectivos congresos. En 1913 fue nombrado director del Conservatorio, y reformó los programas de estudio e hizo énfasis no sólo en la rigurosa preparación técnica de los estudiantes, sino en materias como la literatura y el español. Ese año fue admitido como miembro de la Sociedad de Geografía y Estadística de México. A la caída del gobierno de Victoriano Huerta, Carrillo se exilió en Estados Unidos. En Nueva York, organizó y dirigió la Orquesta Sinfónica América, con la que presentó su Primera Sinfonía. El éxito de esta obra le valió el calificativo de "The Herald of a Musical Monroe Doctrine” (El Heraldo de la Doctrina Monroe Musical). En 1916 escribió la partitura para la película Intolerancia, de David Griffith. En Nueva York escribió la Teoría del Sonido 13, que se publicaría en el segundo tomo de las Pláticas musicales. En 1918 regresó a México y fue nombrado director de la Orquesta Sinfónica Nacional (antes Orquesta del Conservatorio) (1918-1924) y director del propio Conservatorio Nacional (1920-1921). Carrillo llevó a la Sinfónica Nacional a niveles de excelencia interpretativa, al grado que el pianista Leopold Godowsky la calificó como superior a la Filarmónica de Nueva York. La Sinfónica llegó a ser tan popular que se sostuvo con sus propios recursos. Carrillo difundió la música de Bach, Mozart, Beethoven, Weber, Wagner, Chaikovski, Rimsky-Korsakov, Richard Strauss, Saint-Saëns, Debussy y Ravel. Presentó dos festivales Beethoven (1920 y 1921). Además apoyó la música de mexicanos como Manuel M. Ponce, Antonio Gómezanda y Juan León Mariscal. De 1920 a 1924 se suscitó en México la Polémica del Sonido 13, que culminó con el concierto del 15 de febrero de 1925, con obras microtonales en cuartos, octavos y dieciseisavos de tono. De septiembre a noviembre de 1925, organizó una gira por diversas ciudades del país para demostrar la teoría del Sonido 13. En 1926 viajó a Nueva York. La liga de Compositores le encargó una obra, la Sonata casi fantasía en cuartos, octavos y dieciseisavos de tono, que fue estrenada en el Town Hall de Nueva York el 13 de marzo de ese año. A petición de Leopold Stokowki escribió el Concertino en cuartos, octavos y dieciseisavos de tono, que estrenó la Philadelphia Sympony Orchesta, bajo la dirección de Stokowsky, en Nueva York y Filadelfia. Julián Carrillo escribió las Leyes de metamorfosis musicales, que permiten transformar las proporciones tonales de una obra, y que también plantea procedimientos composicionales semejantes al serialismo. Escribió Pre-Sonido 13: Rectificación básica al sistema musical clásico: Análisis físico musical y Teoría lógica de la música. De regreso a México en 1928, se le rinde homenaje en su estado natal al declarar el Congreso de San Luis Potosí día de fiesta cívica en el territorio estatal el 13 de julio (aniversario del experimento de 1895). El gobierno ordena que sea izada la Bandera Nacional en su casa de las 6 de la mañana a las 6 de la tarde. Sin embargo, Carrillo no tuvo apoyo gubernamental para desarrollar su revolución, e incluso su labor musical como director y profesor encontró obstáculos. Pocas veces, a partir de entonces, fue invitado a dirigir en México y su música tampoco fue interpretada por orquestas mexicanas. El ex director del Conservatorio y de la Sinfónica Nacional, no volvió a ocupar un puesto semejante, y toda su investigación y difusión musical fue autofinanciada. En 1930, Carrillo organizó la Sinfónica del Sonido 13, en la que todos los instrumentos salen de la afinación convencional de semitonos. Fue dirigida por el propio Carrillo y por Leopoldo Stokowsky en 1930 y 1931. En 1933, Ángel Reyes, director del Grupo Sonido 13 de La Habana, grabó en Nueva York el Preludio a Colón, en discos Columbia. Ese año, Ahualulco recibe el nombre de Ahualulco del Sonido 13. En 1934 Carrillo publicó La revolución musical del Sonido 13, donde recapitula los acontecimientos históricos del Sonido 13, lo mismo que en Génesis de la revolución musical del Sonido 13 (San Luis Potosí: 1940). En 1940 patentó sus 15 pianos metamorfoseadores, que producen intervalos de tonos, cuartos, tercios, quintos, hasta dieciseisavos de tono. En 1941 publicó su Método racional de solfeo, que basado en el principio de ir de lo conocido a lo desconocido, basa sus ejercicios en el Himno Nacional Mexicano. En 1951 presentó un concierto en el teatro Esperanza Iris de la Ciudad de México, para demostrar las leyes de metamorfosis musical. Entre 1960 y 1965 graba en la Phillips de París cerca de 30 de sus composiciones, con la Orquesta Sinfónica de la Asociación de Conciertos Lamoureux y destacados artistas franceses. Las obras representan las tres diversas facetas de su escritura musical: la clásica, la atonal y la microtonal. Jean-Etienne Marie es el ingeniero de Sonido de estas grabaciones. También ganó el premio Sibelius de Finlandia, apoyado por los principales institutos musicales de Francia, Argentina, Brasil y México, pero ya no puedo recibirlo, pues falleció en esta capital el 9 de septiembre de 1965. Sus restos descansan en la rotonda de las Personas Ilustres del Panteón de Dolores.


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