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La Constitución de los muertos

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08/08/2019 00:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tras el constitucionalismo del PP y Ciudadanos no está para nada el refrendo de la voluntad popular, sino la actuación de dos marionetas cuyos hilos son dirigidos por personajes anónimos que se encubren detrás del eufemismo genérico de los mercados

Erigidos  en adalides de la Constitución al  Partido Popular y a Ciudadanos se  les pasa inadvertido que en lo relativo a la  esfera social,     más de una veintena de artículos consagrados  como derechos inalienables de la ciudadanía, son  repetidamente incumplidos cuando no vulnerados directamente, como así  ocurre con  los relacionados con  el derecho a la intimidad, la libertad ideológica y religiosa, el deber y derecho al trabajo, la seguridad social, la redistribución de la renta, protección social, cultura  y muchos aspectos más, cuya inobservancia pone  de manifiesto que su quebrantamiento continuado  lejos  de  garantizar el cumplimiento  de  sus aspectos sociales, induce un demérito    en la dignidad de las personas que   derriba su pretendida condición  de constitucionalistas.

 Basta con  indicar  que mientras que los artículos de la Carta Magna  que consagran la propiedad privada y la “economía de mercado” así como los que proclaman  la “indisoluble unidad de la Nación española” son plenamente enaltecidos, no sucede lo mismo con los que reconocen derechos democráticos y sociales que asiduamente  son transgredidos sin que los   autoproclamados  constitucionalistas levanten la voz  en exigencia  de  su obligado  cumplimiento.

Toda una falta de respeto de quien se dedica  a engañar a la ciudadanía insuflando   patriotismo de bandera  y el proselitismo de la “España se rompe” como proclama de agitación, en tanto interesadamente esconden bajo el felpudo su connivencia con  los  repetidos   incumplimientos de la misma,    poniendo de manifiesto con tal  actitud la divergencia entre la Constitución formal y la real, entre su contenido y su aplicación, que por evidente  discordancia, deja  sin relato el  indefendible  argumentario del Casado y Rivera, y mucho mas   después de que ambos consumasen confluencia y alianza institucional con VOX a pesar de su carácter desafiante  con  el régimen democrático

Su manipulación del marco constitucional es de tal calibre   que  llegan al extremo de utilizar su mal   entendida  “soberanía nacional”, como cerrazón  a cambiar su obsoleto contenido aún sabiendo que por ser engendrada en el marco de las  cortes franquistas  está  contagiada  en su contenido  por la legislación gestada  en el seno del  antiguo régimen; pues   para  ellos, a pesar de las enrevesadas   connotaciones con tiempos pretéritos,    mantiene  plena validez, y como acérrimos defensores de la misma harán lo materialmente indecible  por mantener invariable su literalidad, salvo que la postulación de mutabilidad venga acuñada por los mercados financieros con los que se conducen  con amplia  flexibilidad.

En la actualidad son menos las personas vivas que votaron la Carta Magna que las que no decidieron sobre la misma

Conducta que entra en colisión   con otros enfoques divergentes que aconsejan justo  lo contrario y que demandan  su adecuación a la realidad de  los nuevos tiempos,    partiendo  de un hecho contundente, tal es que alrededor de un  65% de las personas que actualmente  tienen derecho  votar en España no lograron  hacerlo cuando en 1978 tuvo lugar el referéndum constitucional, es decir, que nadie de los que actualmente  tengan   cumplido  57 años pudieron ejercer el derecho de sufragio  en aquel plebiscito,    por el mero hecho  de no haber alcanzado la edad reglamentaria para hacerlo, lo que viene  a constatar  que  28, 6 millones de ciudadanos aún  estando   sujetos a su   disciplina  no tuvieron ni voz ni voto  sobre la misma. 

Hecho que tira por tierra lo esgrimido  de forma iterativa desde estas dos formaciones  aún cuando la realidad de los hechos  confirma  que, y por  tanto, argumentos sobrados  para insuflarle vida a la “Constitución de los muertos”,     a través de un  nuevo proceso constituyente que contrariamente a lo que ahora ocurre,    sitúe  los derechos de las personas por encima de los beneficios de unos pocos..

Ello se debe fundamentalmente a que el  edificio constitucional del 78 fue construido sin  cimentación democrática,   circunstancia que indujo una insuficiencia de solidez estructural que facilitó su debilitamiento y se agravó con la bomba de relojería que representó  la reforma constitucional del artículo 135 que impuesta al margen  de  la opinión de la ciudadanía  sigue vigente con el beneplácito   de ambas formaciones. 

Cuando  el malestar ciudadano anuncia  el derrumbe  del modelo de Estado, ni cabe  espacio para el despiste ni mucho menos margen para reproducir errores, habiendo de concluirse  que en la actual coyuntura la Carta Magna  vigente  tiene agotado su recorrido, siendo obligado arrancar ipso facto con un auténtico proceso constituyente  que más allá de composturas o virajes constitucionales, cancele toda conexión con el pasado al efecto de articular sin dependencias un procedimiento  que conforme el  marco, social, económico y político más igualitario, equitativo y esencialmente democrático al margen de la intrusión de los mercados.

Y mientras tanto, vuestro constitucionalismo no gracias

 


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Galdo Fonte (395 noticias)
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