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La danza de los millones

16/11/2009 15:54 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ningún ciudadano en sus cinco sentidos estará de acuerdo en que 366 legisladores (300 federales y 66 del Distrito Federal) nos cuesten al mes 1, 424.4 millones de pesos que pagamos de nuestros impuestos, cuando hay familias que tienen que sobrevivir con 1, 650.0 pesos al mes

Lo que hacen nuestros gobernantes no tiene nombre, hace algunos días los legisladores federales aprobaron un aumento a los impuestos del ISR, IVA y IEPS entre otros, porque el dinero recaudado no les es suficiente para sufragar los gastos que genera la administración pública y pagar las inversiones en infraestructura. A los pocos días más de un gobernador estaban haciendo fila en San Lázaro sede del Poder Legislativo Federal para pedir la parte del botín que les corresponde ya que es allí donde se lleva a cabo la repartición.

Con el asombro de la población y el cinismo de los diputados locales del Distrito Federal (mayoría del PRD que dicen luchar por los que menos tienen) nos enteramos que cada uno obtendrá como ingreso mensual la cantidad de 158, 800.00, si a esto le agregamos lo que cuesta, el mantenimiento de sus instalaciones y los sueldos de sus asesores, secretarias y personal administrativo, tenemos como resultado que 66 legisladores nos cuesta a los ciudadanos la suma de 1, 103.0 millones de pesos al año. Esto es nada más lo que corresponde al Distrito Federal que, sumado al gasto de la Cámara de Diputados Federal (300 diputados de diferentes partidos) con un costo de 5, 153.0 millones de pesos, nos da como resultado un total de 6, 256.0 millones de pesos para el año 2010, desde luego que a estas cifras habrá que sumarle el costo de las legislaturas de los estados restantes.

Por otro lado, si estas cantidades las dividimos entre el número de leyes aprobadas o modificadas en un año, simplemente su productividad es cero con lo cual se demuestra que con ellos o sin ellos el país sigue adelante, ya que no han sido capaces de realizar reformas tan importantes como la fiscal y no se diga la actualización de leyes secundarias como la Ley del Trabajo, el código civil, la ley de sociedades mercantiles, etc.

Lo que no podemos entender es el cinismo y la insensibilidad de nuestros gobernantes de cobrar semejantes cantidades por hacer tan poco y a veces nada, sabiendo que la mayoría de la población está sufriendo los estragos de la crisis abandonando a sus hijos porque los padres se tienen que ir a trabajar los dos para medio vivir, cuando ellos viven con todos los lujos y la prepotencia que los caracteriza, ¿Acaso creen que lo merecen? O será que los ciudadanos mexicanos somos estúpidos y masoquistas que necesitamos de estos tipos para realizarnos como personas y por eso les pagamos todos sus lujos y caprichos, eso sin tomar en cuenta a quienes están dispuestos a dar la vida por su ídolo “el PEJE” que se la ha pasado cuatro años en campaña a costillas de sus seguidores.

Esta es la verdadera razón por la cual a nuestros gobernantes no les alcanza el dinero, porque para ellos, sus ingresos es lo único importante y ni por equivocación se han planteado la necesidad de ajustar dichos ingresos a la realidad que vivimos el resto de los ciudadanos de este país y lo que más molesta, es que cada vez que necesitan más dinero buscan la manera más fácil de obtenerlo, ya sea, mediante el incremento en los impuestos, o bien, recurriendo al endeudamiento, pero jamás hemos visto que se haga un análisis a fondo del problema para poner orden en la utilización de los recursos y evitar tanto dispendio. Tampoco es la solución cerrar secretarías o empresas estatales porque las consecuencias las pagan los trabajadores que se quedan sin empleo y que no son ellos, los trabajadores, quienes ganan las millonadas sino los altos y medios mandos, que de alguna manera buscan donde colocarse para seguir pegados a la ubre.

Lo que no podemos entender es la insensibilidad de nuestros gobernantes de cobrar semejantes cantidades por hacer tan poco y a veces nada

Nuestro país más que vividores que se autonombran líderes y que se llenan los bolsillos de nuestro dinero, lo que necesita es educación, cultura e información que les sirva a los ciudadanos para tener una visión más amplia de lo que significa vivir en libertad, que las personas desarrollen su capacidad de análisis, se interesen más en la vida pública para que entiendan cuales son las obligaciones de los gobernantes y de esta manera sepan elegir a quienes serán los responsables de administrar los recursos nacionales y llamarlos a cuentas cuando se detecten irregularidades como el gasto excesivo en sueldos y salarios entre otros.

Soñar no cuesta reza el refrán, sin embargo, insistiré hasta el hastío para que el pueblo despierte y con inteligencia logre revertir lo que la apatía de muchos años instauró en nuestro país, dispendio de recursos nacionales entre unos cuantos irresponsables y corruptos funcionarios públicos que a cada que se les ocurre exprimen a los contribuyentes para saciar sus ambiciones económicas de ellos, de sus familiares y amigos en perjuicio de nuestro pueblo que por ignorancia no es capaz de decir ¡Ya Basta!.

Lo que aquí comentamos, es solo una muestra de las desigualdades que en materia de distribución de la riqueza, existen en México y que a nuestros gobernantes parece no importarles pero que más temprano que tarde lo tendrán que lamentar y no porque esté vaticinando otro revolución armada como algunos no solo piensan sino que lo sugieren, en efecto, yo si propongo una revolución pero una revolución ideológica que venga a cambiar los vicios de tantas décadas, donde la riqueza se reparta en proporción directa de quien la genera, donde los distintos cargos de la administración pública se desempeñen por el anhelo y satisfacción de prestar un servicio a la comunidad a cambio de una remuneración decorosa suficiente para vivir sin lujos pero tampoco con carencias, en otras palabras, que los sueldos de los servidores públicos, estén acordes con la capacidad económica de la nación igual como se establecen los de cualquier empresa y que los ciudadanos gocemos de servicios de calidad a cambio del pago del costo real de dichos servicios.

En conclusión los ciudadanos no queremos limosnas ni migajas del pastel, queremos las condiciones y la infraestructura necesarias para generar nuestra propia riqueza, queremos certeza jurídica para nuestro patrimonio, queremos seguridad para nuestras familias y nuestro patrimonio y queremos educación de calidad para nuestros hijos, pero una educación basada en el razonamiento científico y no basada en nuestra emociones como actualmente la tenemos, son estos pequeños detalles lo que nos impide crecer.


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Cholin (35 noticias)
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