Desde hace más de treinta mil años el hombre se siente asombrado por lo que es capaz de hacer su imaginación. La imaginación es una cualidad solamente de los humanos, es el acto característico, no del escritor ni del artista, ni tampoco del sabio, sino mas bien, de la mentalidad humana.

Existe una diferencia marcada entre la gran capacidad del ser humano para imaginar algo que ha observado o realizado, y la incapacidad de los animales en este sentido. Los animales suplen la deficiencia de la imaginación con otras cualidades extraordinarias, como los salmones, o las palomas mensajeras, que son capaces de regresar al sitio del cual salieron mucho mejor que los humanos. Estos seres tienen una memoria práctica, que el ser humano no tiene. Pero su proceder siempre depende, de alguna manera, de un hábito, aprendizaje o instinto, que va repitiendo rutinariamente en una sucesión de reacciones sabidas. No tienen por apoyo, como es en la memoria humana, buscar en el pensamiento el recuerdo de las cosas que no están presentes.
Las palabras son las imágenes, por esencia, más importantes del hombre. Los animales no tienen palabras, en el mismo sentido humano, y en la inmensa mayoría de ellos su cerebro no tiene un centro específico para el lenguaje. Durante los últimos millones de años, el proceso evolutivo, agrandó mucho los lóbulos frontales del cerebro, zona que regula la idea de pasado y futuro, y es posiblemente, la base de todas las demás imágenes.
Si esta idea es cierta, se lograría conocer porqué el ser humano logro tener el aspecto de inteligencia, ya que de otra forma no poseería, en el cerebro, espacio para su imaginación. Las imágenes muestran situaciones ignoradas por nuestros sentidos, y de esa forma retienen el pasado e inventan el futuro. Futuro que aun no existe, y tal vez jamás llegue a ser una realidad, en la forma imaginada.
Durante los últimos millones de años, el proceso evolutivo, agrandó mucho los lóbulos frontales del cerebro

La mayoría de las cosas que se hacen, y que tienen un valor, han sido realizadas con anterioridad por la visión mental. La gran riqueza de la existencia del hombre es porque se logra tener muchas vidas. El hombre es capaz de vivir situaciones que no pasan, y en algunos casos, cosas que no pueden suceder, con tal intensidad como las que ocurren en la realidad.
Una de esas fantasías, muy antigua por cierto, y tan viva, fue la de poder llegar a la Luna. Esta idea se paseaba por la mente de Isaac Newton un día de 1666, estando sentado en el huerto de su madre pensando acerca de la gravedad. Así fue, cuando Newton tenia apenas 23 años, llego a tener la idea de su genial imagen de que la luna es igual a una pelota lanzada con enorme fuerza, y que gira sin detenerse en torno a la tierra. Esta imagen aun mantiene su validez en lo que se refiere a cualquier satélite.

Con esa increíble idea la imaginación quedo enlazada con la naturaleza, y se produjo una perfecta armonía. Todas las cosas maravillosas que suceden con la imaginación son así, al igual que en el arte, en las ciencias y en la vida. El hombre queda convencido, porque corona a la realidad con un profundo sentido de la perfección. Se empieza hablando de las imágenes mas sencillas, y antes de darse cuenta, los números y las palabras han logrado ponerse de acuerdo para quedar en armonía con la naturaleza. Y es ahí en donde se siente, entre todos los humanos, la intima unidad del pensamiento y la materia.