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La inseguridad en la Cd. de México

11/01/2013 12:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La inseguridad ocupa claramente el primer lugar en la lista de las preocupaciones de los mexicanos

Leonel Robles

La inseguridad ocupa claramente el primer lugar en la lista de las preocupaciones de los mexicanos. Esta preferencia se explica, entre otras cosas, por el convencimiento o la intuición de que brindar seguridad pública es el principal deber de un gobierno, por la impresión de que nuestras autoridades no han hecho todos los esfuerzos posibles para cumplir con ese cometido y por el sentimiento o la certeza de que nada causa tanto daño como ser víctima de un delito.

El día de ayer, mi hijo de 15 años, como todos los días, salió a practicar su deporte favorito. Como no siempre podemos acompañarlo, debe trasladarse solo hacia los campos de entrenamiento. De regreso, sobre Periférico y abordo de uno de los camiones de transporte público, iba sentado en el asiento que da a una de las ventanillas cuando escuchó que su acompañante de al lado comenzó a hacerle la plática. El amablemente le respondía a sus preguntas sin que mi hijo se diera cuenta que le estaba dando información que después utilizaría su contra.

Mi hijo lleva consigo normalmente un Ipod para escuchar música o ver videos durante el trayecto, práctica común en la mayoría de los adolescentes. Después de comprobar que iba solo y sin posibilidad de defenderse, el hombre le pidió que le mostrara el reproductor de música, y que lo pusiera a funcionar. Mi hijo, en esos momentos, ya sabía que las cosas no marchaban bien, pero también sabía que poco podía hacer, porque el miedo comenzaba a hacer su trabajo, y los delincuentes utilizan el miedo como una de sus armas principales para facilitarse el asalto. Mi hijo volvió a guardar su Ipod y el hombre comenzó a recomendarle algunas acciones para evitar ser vulnerado por la delincuencia (el cinismo es indicador de que el delincuente ve en el asalto una forma del trabajo). Y como le había caído muy bien, solo le pedía que le entregara su Ipod, que no gritara al momento de que él (el delincuente) se bajara, y que tampoco intentara ver el coche que venía detrás del autobús siguiéndolos. Mi hijo, como es de suponer, hizo todo lo que le hombre le pidió. Lo demás es lo de menos.

Los ciudadanos seguimos encerrados en las preocupaciones de gobiernos sin respuestas, encomendándonos a figuras divinas o tomando la justicia por nuestra propia cuenta

Esta ilustración, ingrata no solo por el asalto y el temor de mi hijo sino por otros posibles desenlaces y consecuencias, desgraciadamente arroja que ante el problema de la inseguridad que se vive y se percibe, la respuesta de los gobiernos y legisladores ha sido poco imaginativa: el aumento de las punibilidades en la legislación penal, en ocasiones hasta irracionales; el abarrotamiento de los centros penitenciarios con presuntos delincuentes a quienes se imputan delitos que no son siempre de la más grave antisocialidad; la aplicación de la prisión preventiva en cada vez más supuestos ; la creación de medidas anticonstitucionales como el denominado arraigo domiciliario. En síntesis: aumento de penas y disminución o anulación de derechos en detrimento de los inculpados —populismo penal, porque se trata de medidas que en apariencia responden a la indignación popular— han sido la respuesta ante el clamor contra la inseguridad.

Las respuestas oficiales no sólo han sido ineficaces para resolver o atenuar el problema, sino han resultado contraproducentes porque el delito también o, sobre todo, es un negocio. Y una buena política de prevención del delito donde instituciones sociales se involucren para diseñar estrategias parase no importarles. En tanto, los ciudadanos seguimos encerrados en las preocupaciones de gobiernos sin respuestas, encomendándonos a figuras divinas o tomando la justicia por nuestra propia cuenta.


Sobre esta noticia

Autor:
Leonel Robles (43 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Distribución gratuita
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