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La tristeza

16/08/2009 23:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La tristeza humana tiene una influencia directa sobre la salud y el bienestar. Saber identificarla y tratarla a tiempo evitará muchos problemas y complicaciones para nuestro cuerpo y espiritu

Pensamiento y capacidad de concentración.

La tristeza tiene una influencia directa en la capacidad de reflexión humana. Mientras que la alegría aporta energía, la tristeza reporta una serie de emociones añadidas como la dificultad de concentración en el estudio y en las labores profesionales. Esto se debe a que el objeto de atención constante (aunque a veces sea a nivel inconsciente) es aquel que produce la tristeza. De la misma forma que cuando alguien está en la primera fase del enamoramiento no puede dejar de pensar en la persona amada, aquel que tiene algo que le perturba no puede dejar de pensar en posibles soluciones al problema o en determinadas consecuencias de la situación actual que vienen acompañadas de emociones como la incertidumbre, el miedo y la inseguridad. Por este motivo, conviene precisar que la tristeza produce imposibilidad de poner atención en determinados temas porque toda la capacidad está puesta precisamente en el tema que produce la preocupación constante.

Quizá por esta razón, es aconsejable que una persona que se encuentra en un momento de dificultad busque distracciones y se fuerce a sí misma para ocupar su tiempo con actividades que le producen algún tipo de placer ya que es un elemento terapéutico que disminuye la tristeza. La naturaleza humana está hecha para la actividad no para la pereza como queda de manifiesto en el hecho de que un órgano tan importante como nuestro corazón trabaja continuamente, del mismo modo, hoy día los expertos recomiendan ejercitar el cerebro al llegar a la vejez para prevenir cualquier tipo de demencia.

Las lágrimas.

Otro efecto de la tristeza es el llanto. Las lágrimas no sólo son una consecuencia directa del estado de ánimo triste sino que a la vez constituyen un remedio importante que mitiga el sufrimiento. De esta forma, el ser humano exterioriza aquel malestar que experimenta interiormente. El primer paso para deshacernos de algo que nos perturba es sacarlo fuera a través de la palabra describiendo el hecho objetivo con personas de confianza y a través de las lágrimas para expresar la emoción concreta.

Por tanto, la naturaleza del llanto es doble: es un efecto y un remedio de la tristeza. El llanto es útil porque es una reacción natural. Del mismo modo, reír es una respuesta exterior a la alegría interna. Sin embargo, en algunas ocasiones se le ha dado una connotación negativa al llanto como ha sucedido con el mensaje que han recibido muchos hombres al creer que llorar es algo puramente femenino. Llorar es una acción que no corresponde en exclusividad a ningún género sino que es una acción típicamente humana.

La ira.

Pese a lo que a veces pueda pensarse la ira es una reacción natural en el ser humano que se produce cuando alguien se siente herido injustamente. Esa herida produce una emoción de tristeza que es precisamente la que provoca el deseo de venganza propio del iracundo. La herida interna que se padece injustamente desde el punto de vista del afectado provoca el deseo de hacer justicia y devolver ese daño a aquel que lo causó. Por tanto, la ira está constituida por dos elementos: la tristeza y el deseo de venganza.

En definitiva, la ira debe tomarse como una reacción natural y como tal debe expresarse. Es muy difícil solucionar un conflicto en un momento de ira por esta razón es bueno hablar de la situación con una persona ajena al problema que sabemos que nos escuchará y nos comprenderá por ser imparcial y neutral al acontecimiento que desencadenó la emoción. Una vez que la emoción haya pasado entonces también debemos hablar del tema de forma asertiva con la persona afectada directamente exponiendo la situación de tal forma que el otro pueda empalizar con nosotros para comprender nuestro punto de vista. Es decir, debemos explicar cómo nos sentimos sin juzgar al otro ya que el otro, en tanto que diferente a mí, entra dentro del ámbito de los desconocido e inseguro. El ámbito del yo sí que responde a la certeza ya que el otro no puede contradecirte cuando expliques que te sientes de determinada manera. Esa es la única forma de cerrar el tema de manera definitiva y no dejar heridas mal curadas que volverán a brotar en cualquier momento en caso de no sanarlas de la forma adecuada. El perdón es la manera más eficaz de restaurar el equilibrio en una relación que está herida por un conflicto. Es necesario saber perdonar aunque eso no suponga olvidar ya que el recuerdo es inherente al propio funcionamiento del cerebro. Además, el recuerdo es el fundamento del aprendizaje.

Desde el punto de vista ético, la ira no es mala ya que es una emoción que surge de forma natural, sin embargo, si puede ser moralmente criticable aquella acción que racionalmente realice el hombre en un momento de ira. Por esta razón, es conveniente esperar a que pase la emoción para pensar con claridad y serenidad ya que aunque la ira lleve en sí misma el deseo de vengar el mal padecido eso no significa que la propia ira justifique llevar a cabo la venganza puesto que todo hombre debe obrar bien y evitar el mal a través del ejercicio de la virtud que es propia de su racionalidad. La ira como toda emoción se mitiga con el tiempo, por esta razón, aunque al principio su fuerza es muy fuerte disminuye con el tiempo. Algo que no debe olvidar nadie en un momento de ira para comprender el propio funcionamiento de la emoción.

La desesperación.

Cuando la tristeza se da en un grado muy elevado y durante un tiempo prolongado entonces, en muchas ocasiones, surge la desesperación cuyo caso extremo es el suicidio. La desesperanza provoca un sentimiento de pérdida, infelicidad, desolación absoluta y vacío interior. Es una emoción difícil de sobrellevar día tras día ya que la desesperanza, como bien dice la palabra, supone la pérdida de esperanza, es decir, aquel que está sufriendo ha perdido la confianza en el futuro por lo que también ha perdido el sentido de su propia existencia en tanto que tiene la sensación de caminar hacia ninguna parte.

Es conveniente hacer frente a la emoción de la tristeza en el momento adecuado y no esperar a que surja la desesperación. Por ello, el ser humano debe escuchar sus propias emociones ya que toda emoción tiene una razón de ser y, por tanto, aporta una información valiosa respecto a la propia felicidad personal. En definitiva, las emociones son una herramienta muy eficaz que el hombre tiene que escuchar para conocerse a sí mismo de forma adecuada. El sentido de la vida reside en que cada quien sea el protagonista de una existencia realmente auténtica. Un trauma, por ejemplo, muestra un conflicto emocional no resuelto que se ha dilatado a lo largo del tiempo. Por esta razón, todo hombre debe atender a su mundo emocional ya que aunque a veces podemos acallar determinada emoción mediante el trabajo u otro tipo de acciones, en realidad, tal actitud sólo supone un alivio momentáneo ya que tarde o temprano la emoción brotará con más fuerza al ser reprimida.

Cualquier persona puede ayudar en la medida de lo posible a otra, sin embargo, la realidad es que la mayor ayuda es la que puede aportarse uno a sí mismo hasta el punto que nadie puede superar un momento de tristeza y dificultad si no toma conciencia de que debe poner de su parte para salir de esa situación negativa. El verdadero deseo de cambio y crecimiento interior surge de dentro a través de la fuerza que cada quien tiene en sí mismo y que se traduce en el afán de superación personal.

La huída interior.

La consecuencia directa de la tristeza en el hombre es la huida interior de aquel objeto que produce tristeza. Por tanto, todo ser humano de forma natural rechaza aquel objeto que le produce malestar y persigue aquel objeto propio de deleite porque agrada. El conflicto surge cuando existen realidades que provocan tristeza de las que el ser humano no puede huir. Es el caso de la enfermedad o la muerte que se opone al deseo de supervivencia y eternidad que todo hombre lleva dentro de sí mismo. Por tanto, existe un tipo de tristezas de las que el hombre puede huir y sobre las que el ser humano tiene su parte de responsabilidad (como queda de manifiesto en ejemplos como la droga o cualquier tipo de adicción). Por esta razón, el hecho de no huir de cierto tipo de adicciones también muestra un conflicto interno que pretende ser acallado a través del objeto adictivo.

El ser humano puede tener más adicciones y manías de la que aparentemente cree, ya que, hoy día, se conoce que el hombre puede tener también obsesión por la limpieza y el orden, además de que han proliferado las enfermedades que surgen como consecuencia de desórdenes alimenticios. La alimentación por naturaleza, a parte de ser una necesidad biológica, también es un elemento que produce placer puesto que la comida agrada al sentido del gusto. Además, la comida también tiene una connotación social de alegría en tanto que toda celebración se asocia con un banquete entre amigos. Sin embargo, como queda de manifiesto en enfermedades como la anorexia y la bulimia la comida también puede constituir un elemento de tristeza no sólo para el enfermo sino también para la familia que acompaña y cuida del paciente.

Existen asuntos en la vida que son inevitables y por tanto no son objeto de la voluntad humana. Aceptar esta realidad es un principio básico de la felicidad. Sin embargo, existe otro orden de hechos que sí recaen bajo el dominio de la voluntad humana. Por tanto, el hombre debe aprender a aceptar lo inevitable y centrarse a nivel voluntario en aquello que es evitable. Alejándose de aquello que no le conviene y eligiendo aquello que es bueno en sí mismo.

Las relaciones personales.

El ser humano es un ser relacional: no sólo se relaciona con los demás sino que también lo hace consigo mismo a través del diálogo interior y el pensamiento. Las emociones influyen en las relaciones personales. La mayoría de las personas cuando padecen un grado profundo de tristeza tienden al aislamiento y a descuidar el tiempo de ocio. En tales situaciones, actividades lúdicas que de antemano están hechas para disfrutar suponen un esfuerzo y se vuelven costosas ya que el ser humano invierte toda su energía vital en sobrellevar el peso que produce la tristeza. Dicho peso provoca cansancio, pereza y apatía minando la energía personal del ser humano.

Por otra parte, no es fácil escuchar y acompañar a aquel que sufre un momento de dificultad, por esta razón, aquel que padece un grado de tristeza profundo tiende a rodearse de pocas personas. Por tanto, uno de los síntomas que muestran que una persona está atravesando un momento de dificultad suele ser que se muestra más reacia a los planes de grupo y a la vida social porque está más centrada en su mundo interior. En un momento de crisis vital, por ejemplo, la persona se repliega sobre sí misma para observarse de manera directa. Por esta razón, toda crisis cuando se ha superado produce beneficios en la persona que ha salido victoriosa de tal experiencia. No hay nada más beneficioso para el hombre que aquello que le conduce a conocerse mejor a sí mismo ya que la felicidad no puede nacer de de la ignorancia. Nadie puede ser amigo de una persona si no conoce a dicha persona, por la misma razón, nadie puede ser amigo de uno mismo y quererse si en realidad no se vive de forma acorde a quien se es.

La ansiedad

Uno de los síntomas más claros de un grado de tristeza agudo es la ansiedad que llegado el momento puede llegar a requerir de tratamiento médico especializado (aunque no siempre es necesario).

Sin embargo, el paciente que experimenta ansiedad convive con un doble problema: la ansiedad y el miedo a la propia ansiedad. Motivado por tal miedo, muchos enfermos tienden a huir y evitan aquellas situaciones o lugares en los que se desencadenó la primera reacción de este tipo. Así se crea un círculo vicioso que resulta peligroso y del que conviene salir lo antes posible afrontando la rutina cotidiana. Si una persona cede ante la propia ansiedad no está colaborando a mitigarla sino a aumentarla ya que en ese instante el paciente es dominado por su emoción. Por tanto, la ansiedad es uno de los posibles síntomas de tristeza y de estrés que puede experimentar una persona.

Pese al sufrimiento que genera la ansiedad no se trata de ninguna enfermedad física que afecte al corazón como parece a primera vista en la vivencia de un ataque de pánico en el que el sujeto experimenta la sensación de que va a morir y acude al médico motivado por tal certeza. La ansiedad es un ejemplo claro de la conexión tan estrecha que existe entre cuerpo y mente y qué consecuencias puede producir para el organismo el hecho de que una emoción se somatice durante un tiempo prolongado.

A diferencia de otras emociones en la que la persona puede determinar cuál es la causa de dicha emoción, en la ansiedad el sujeto no puede concretar y detallar qué le hace sentirse así. La ansiedad envuelve al propio paciente como si se tratase de una burbuja por la que es arrastrado y dominado. Es una emoción que tiene una causa global y produce impotencia en aquel que la padece en tanto que se siente incapaz de controlarla.

El aburrimiento.

El avance de la técnica ha favorecido que el hombre disponga de más tiempo libre. Así surge el fenómeno del aburrimiento, actualmente, el ser humano cuenta con tiempo libre que no sabe para qué utilizar exactamente. El aburrimiento genera un sentimiento de apatía propio de la tristeza. En cambio, la actividad y la vocación produce la motivación y satisfacción propia de la alegría. Aprovechar el tiempo en algo productivo produce bienestar interior por esta razón los expertos recomiendan utilizar los tiempos de ocio en actividades sociales que ayuden a reforzar los lazos amistosos y que favorezcan la posibilidad de hacer nuevos amigos. El ser humano vive con una emoción continuada de falta de tiempo, sin embargo, este hecho no es real en tanto que el tiempo no es una realidad que esté en manos del ser humano, simplemente, es una emoción que produce una limitación anímica. Se puede aprender a superar dicha limitación mediante la gestión y la planificación eficaz no del tiempo sino en el tiempo.

El placer.

Toda tristeza se alivia a través del placer, por tanto, aquella persona que se encuentra en un momento de dificultad debe encontrar momentos para disfrutar de aquellas actividades que le gusten y rodearse de aquellas personas que le hacen sentir bien. Por tanto, el placer es terapéutico porque proporciona sensaciones y emociones agradables que se diferencian de la pesadez y la negatividad que provoca en el ánimo el dolor físico o la tristeza.

En los momentos de dificultad es recomendable tener en mente el horizonte del mañana como una puerta abierta hacia la esperanza donde finalmente la tristeza terminará y nacerá una nueva etapa

El placer proviene de los sentidos, aunque principalmente proviene del sentido del tacto que persigue aquel bien que es agradable y evita de manera instintiva todo dolor. A nivel anímico también existe una emoción equiparable al placer: el gozo. Cualquier gozo cuando es intenso expulsa de manera inevitable toda tristeza contraria que se dé en el interior del hombre ya que es una emoción perfecta que orienta a la felicidad.

Por esta razón, es fundamental disfrutar del tiempo de ocio y desarrollar la creatividad de manera que cada quien potencie y refuerce sus habilidades personales. Continuando en la misma línea, sería ideal que una persona pudiese desarrollar su verdadera vocación en el ámbito del trabajo realizando una labor acorde a sus preferencias y aptitudes intelectuales, sin embargo, si por cualquier motivo alguien se ve en la situación de tener que trabajar en algo que no le agrada siempre puede buscar otros espacios en los que sentirse bien y desarrollado plenamente.

Hábitos saludables.

Existe una serie de hábitos que ayudan al bienestar físico y ese bienestar físico redunda de forma directa en el estado anímico: es el caso por ejemplo del deporte, una buena alimentación, pasear, descansar y dormir bien, un baño relajante, cultivo de la lectura y cuidado de las relaciones interpersonales... El avance de la ciencia médica pone de manifiesto la importancia de que la persona lleve una vida saludable para evitar muchas dolencias anímicas como puede ser, por ejemplo, el estrés que afecta a un alto sector de la población.

La salud se opone a la enfermedad y es el fundamento de la felicidad. Por tanto, cada persona a nivel individual debe tomar conciencia de la importancia de cuidarse a sí misma. Con los ejemplos mencionados en esta sección podemos tomar conciencia de los remedios naturales que puede utilizar una persona para llevar una vida sana y prevenir cierto tipo malestar psíquico.

Uno de los rasgos de la sociedad actual sobretodo de las grandes ciudades es el individualismo, sin embargo, el hombre al ser social por naturaleza disfruta en el contacto directo con el otro por lo que cualquier plan de grupo es un aliciente importante que proporciona emociones agradables. Quizá sea esta la razón por la que muchos expertos recomiendan la práctica de algún ejercicio de voluntariado en el que la persona se siente útil y bien consigo misma.

El consuelo.

Toda tristeza se alivia a través del consuelo de los seres queridos y amigos ya que la tristeza se sobrelleva mejor cuando se vive y se comparte en compañía. La principal fuente de apoyo para un ser humano surge de la familia y de los amigos de confianza que sienten la pena de aquel que sufre como si fuese propia. Por tanto, la infelicidad cuando es compartida es menor y la alegría cuando es compartida es mayor. Esta realidad responde al hecho de que el ser humano es social por naturaleza, es decir, necesita de los demás para crecer y perfeccionarse interiormente.

Cada persona exterioriza y comparte con los demás aquella pena o dificultad que experimenta dentro de sí misma. Saberse querido y acompañado por los demás proporciona cierto placer interior que disminuye en parte la tristeza. Cuando una persona quiere a otra desea su bien, por esta razón, siente tristeza cuando, por ejemplo, padece una enfermedad o atraviesa alguna dificultad. Por tanto, es importante aprender a expresar sentimientos y emociones para no acumular resentimiento, dolor o pena dentro de uno mismo durante un tiempo prolongado.

El llanto.

Aquellos que están tristes exteriorizan su sentimiento interior mediante el llanto, por tanto, las lágrimas son un remedio eficaz para la tristeza ya que son la respuesta que surge de manera natural. Llorar es bueno cuando se está sufriendo de la misma forma que es bueno reír cuando se está contento. La tristeza tiene sus etapas y no existe otra forma de superarlas que vivirlas.

Muchas personas han aprendido a ocultar sus emociones por diversas circunstancias. Algunas veces se trata de evitar preocupar a aquellos que están cerca. Sin embargo, es bueno sentir emociones y aprender a vivirlas con naturalidad a través del propio conocimiento que ayuda a comprender las situaciones concretas que producen determinados sentimientos.

La virtud de la paciencia.

La virtud mitiga la tristeza interior, por tanto, la paciencia y la perseverancia aporta firmeza para sobrellevar las dificultades. La paciencia reside en la voluntad humana y está directamente relacionada con la realidad temporal del ser humano. Por otra parte, también está en estrecha conexión con la esperanza ya que nadie podría esperar confiado si no tuviese esperanza en un bien que está por venir en el futuro.

El hombre paciente sabe esperar confiado con lo cual vive con serenidad. Por el contrario, la persona impaciente padece ansiedad, intranquilidad interior y desasosiego. La virtud de la paciencia ayuda a aceptar una situación determinada por grave que sea, sin embargo, la impaciencia produce el efecto contrario: la persona se enfada porque no acepta que las cosas se den de la forma en que se van dando.

Precisamente es en las situaciones más difíciles como por ejemplo, la enfermedad donde el valor y la utilidad de la paciencia se muestra de forma más clara no sólo para el enfermo sino también para aquellos que rodean y cuidan al paciente. Por el contrario, la impaciencia supone añadir una dificultad más que parte de la actitud inadecuada del sujeto.

La actitud con la que una persona hace frente a la situación externa es fundamental, por esta razón, cada persona debe trabajar por mantener una actitud mental positiva incluso en las situaciones más difíciles y evitar al máximo posible la negatividad.

El tiempo.

Como afirmaba Tomás de Aquino toda tristeza disminuye a lo largo del tiempo y al principio se siente más. Por tanto, el tiempo es un antídoto natural que alivia el sentimiento de tristeza o sufrimiento producido por diferentes causas. Toda tristeza tiene sus etapas. Así queda de manifiesto en el duelo que una persona debe vivir cuando pierde a un ser querido, sin embargo, la experiencia muestra que la tristeza se vive y se siente de forma diferente conforme pasan los días y los meses. Comprender el propio proceso de una emoción es fundamental para poder vivirla de mejor forma.

Aunque hemos enumerado diferentes remedios de la tristeza, conviene destacar que no existe nada que haga desaparecer la tristeza completamente. Lo remedios son remedios porque ayudan a aliviarla y sobrellevarla. Sin embargo, la tristeza debe experimentarse y vivirse ante una situación dolorosa de la misma forma que conviene experimentar alegría en momentos de celebración.

Quererse a uno mismo.

El destino humano no es algo que esté escrito de antemano. Cada persona trabaja su propia felicidad en el día a día. Es importante que seamos partícipes de la oportunidad que cada amanecer nos ofrece.

N nuevo día de vida es un regalo y un privilegio que merece la pena disfrutar y agradecer observando y valorando todo aquello que alguien posee: familia, amigos, un hogar, salud, un trabajo... La rutina diaria hace que perdamos la perspectiva de aquel niño que se sorprende de la realidad cotidiana, por tanto, debemos cambiar la perspectiva y aprender a mirar las cosas con una nueva mirada. Ante la novedad siempre surge la sorpresa y la admiración.

El arte más importante que puede practicar un ser humano es el de aprender a vivir cada día un poco mejor. Quizá no se trate de una tarea sencilla pero merece la pena intentarlo y perseverar en el objetivo pese a los obstáculos y los temores que pueden surgir en determinados momentos del camino. La felicidad está dentro de ti; no la busques fuera.

Vive el presente.

Conviene aprender a vivir el presente sin descuidar la planificación del momento futuro, sin embargo, en los momentos de dificultad es recomendable tener en mente el horizonte del mañana como una puerta abierta hacia la esperanza donde finalmente la tristeza terminará y nacerá una nueva etapa.

Además, el alma humana puede salir fortalecida tras una etapa de tristeza a través del crecimiento interior. Una persona se conoce mejor a sí misma después de haber superado con éxito una situación difícil.

La vida es un continuo aprendizaje. Mantén la mente abierta y el corazón dispuesto para recibir todo aquello que de verdad deseas. No te pongas excusas a ti mismo y concédete el derecho de ser feliz.

Dr. Pedro Galo Aguilar

Mientras que la alegría aporta energía, la tristeza reporta una serie de emociones añadidas como la dificultad de concentración en el estudio y en las labores profesionales


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Dr. Pedro Galo Aguilar (54 noticias)
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