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La voluntad de vivir

22/05/2009 22:49 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Por qué se fracasa con tanta frecuencia en los matrimonios? Por qué elegimos a la persona no ideal como nuestra pareja? Por qué no notamos que con el tiempo su manera de ser, actuar o pensar no entonará con la nuestra?

Podríamos no acabar con este tipo de interrogantes sin lograr una respuesta efectiva. Generación tras generación hemos sido testigos de los fracasos matrimoniales que cotidianamente se dan, algunos acaban en divorcio, otros viviendo como extraños o enemigos en la misma casa; pero la invariante es la misma: el fracaso.

Hemos evolucionado en muchísimos sentidos, nos hemos facilitado nuestras vidas con múltiples inventos y tecnologías, pero hemos fallado en el mismo rubro, la vida compartida en pareja. Nos sentimos atraídos por cierto tipo de personas y pasamos indiferentes ante otras. Schopenhauer, un renombrado filósofo, distinguía en nuestras vidas: la voluntad de vivir y el intelecto. Por voluntad de vivir se refería a un impulso que nos hace sentirnos atraídos hacia la persona idónea para procrear hijos genéticamente mejor dotados, y pasamos por alto a quienes no nos brindan esa opción de mejora en nuestra descendencia. La voluntad de vivir ciega al intelecto; así resulta que por más idónea que sea una persona como compañero de vida, o por más que nos ame o nos ofrezca felicidad, la voluntad de vivir se sobrepondrá por sobre nuestro bienestar personal eligiendo aquél que resulte genéticamente favorable a nuestros futuros retoños. De esa manera nos inclinaremos inconscientemente, a elegir no a nuestro compañero ideal, sino aquél que constituye la mejor opción para nuestra descendencia, genéticamente hablando. Aseguraba que al dar por concluida la razón de la elección (procrear descendencia) el impulso cesaba y daba lugar a las relaciones incómodas que, hoy en día, comúnmente terminan en divorcio. El intelecto entonces resurge y nos muestra el sin fin de defectos y de incompatibilidades que antes no fuimos capaces de detectar (la voluntad de vivir nos cegaba).

Me quedo pensando en esa teoría, pues aunque la sociedad ha hecho mucho por conciliar las relaciones matrimoniales, éstas no son del todo las deseables. La iglesia ofrece cursos prematrimoniales, pululan los consejeros matrimoniales. Ahora se pide a los jóvenes casarse de más edad que lo que lo hacían antes, se les brinda también mejor educación, más conocimientos, más información… y el divorcio sigue en aumento. Tendremos que aprender a conciliar esa voluntad de vivir con la mejor opción de compañía matrimonial. Lo vemos en matrimonios bien establecidos, duraderos y felices que supieron conjugar ambos aspectos.


Sobre esta noticia

Autor:
Diana M (2 noticias)
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Opinión
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