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Lectura, empatía y reformas draconianas

19/10/2013 14:31 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aprobada la Reforma Hacendaria bajo la tónica del mayoriteo al estilo priísta, amenaza ésta con convertirse en la “crónica de una expoliación fiscal anunciada”

Foto: Cámara de Diputados.Aprobada la Reforma Hacendaria bajo la tónica del mayoriteo al estilo priísta, amenaza ésta con convertirse en la “crónica de una expoliación fiscal anunciada”, gracias a que los legisladores sustentaron su voto, salvo honrosas excepciones, en la sumisión, el servilismo, la consigna, el maiceo y oportunismo, jamás en la razón y la lógica.

Subyugados por los intereses propios de los de su género, que seguramente están marcados por la codicia, 317 legisladores federales, demostraron que lo imposible siempre puede hacerse realidad, al unirse priístas y perredistas, a contrapelo de toda lógica, para impulsar la Reforma Fiscal bajo el argumento de que irse a la “cargada”, es lo que debe hacer una izquierda propositiva.

No podía esperarse algo distinto y es que la aprobación de la dichosa Reforma, al igual que la Laboral, la Educativa, la Financiera y, próximamente, la Energética, lleva la marca del Viejo PRI, lo que nos da una idea de lo que vendrá para los próximos cinco años y 43 días de gobierno a cargo de Peña Nieto, quien bajo el manido argumento de que asumirá los costos políticos, ya decidió cargarle los costos económicos y sociales, a millones de mexicanos y a sus mascotas.

La realidad indica que el pueblo tiene en el Congreso de la Unión a una camarilla de vividores de la política, mismos que son incapaces de sentir la más mínima empatía hacia los electores que votaron por ellos en el 2012, que son precisamente aquellos a quienes afectarán gravemente con su natural propensión al servilismo borreguil, tan propio del priato.

¿Por qué nos resultaron tan perversos nuestros cínicos legisladores, pero también el Presidente Peña Nieto y secretarios de Estado que integran su gabinete? De acuerdo con una nota publicada el pasado jueves 10 de octubre, por el Portal de Noticias Reporte Indigo, esta actitud tiene una explicación bastante lógica: la razón de tanta inquina y tanta malaleche convertida hoy en catastrófica y draconiana andanada de impuestos, se debe a una sola razón: La clase política no lee.

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Leer literatura de ciencia ficción es lo que necesita la clase gobernante de este país, para que los funcionarios públicos dejen de salir tan descarados y abusivos, y es que según la reportera de Reporte Indigo, María Alesandra Pámanes, un estudio titulado “Reading literary fiction improves theory of mind”, publicado en la revista Science, “reveló que leer ficción aumenta la capacidad empática de las personas”.

En este escenario y por increíble que parezca, si los políticos que hoy pretenden erigirse en salvadores de México, leyeran algo más que las estupideces que suelen leer, resulta que no estaríamos ante la posibilidad de que la Reforma Hacendaria haga cera y pábilo de la ya de por sí débil economía nacional, lo cual inevitablemente ocurrirá porque dicha ley no está sustentada en la razón, sino en la codicia y el valemadrismo.

Leer por el mero placer de leer literatura, bien podría calificar como una excelente estrategia para lograr que la clase política sea lo suficientemente sensible a las necesidades del pueblo, sobre todo ahora que a los gobernantes les ha dado por privilegiar la dictadura de los toletes, en su intento por defender lo indefendible, como es el caso de las draconianas reformas aprobadas por el Congreso.

La lectura como opción de desarrollo, se ha quedado rezagada del imaginario colectivo, convirtiendo a mexicanos que leen un promedio de 2.9 libros al año, en caldo de cultivo de la violencia, de lo cual dan cuenta las estadísticas en materia de inseguridad, pero también sirve de ejemplo la incapacidad para tener empatía hacia el pueblo, de parte de Enrique Peña, el presidente al que no le gusta leer.

En ese sentido, si México fuera una nación de políticos y ciudadanos lectores, queda claro que los niveles de violencia y opacidad gubernamental e incluso de inseguridad, no andarían desbordados, lo que da pie para plantear la necesidad de reorientar las políticas públicas hacia una mayor promoción de la cultura y la lectura, situación que hoy no aparece como prioridad y menos lo será con la crisis que surgirá al implementar a cabalidad las reformas estructurales. O sea que, entre leer, comer y mantener a la infame clase política, estamos fritos.


Sobre esta noticia

Autor:
Roberto Díaz Ramírez (122 noticias)
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Tipo:
Opinión
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Custodio (20/10/2013)

Efectivamente, y el escenario se repite una y otra vez en todos los niveles de manera descendente, misma tónico de gobierno federal, estatal, municipal hasta llegar a los sindicatos y asociaciones, es la ley del tolete y la insensibilidad para con los gobernados o dirigidos.