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El lenguaje poético pictórico de Joan Miró en Alemania

08/08/2010 05:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Generosidad con el color y abstracción meditada: las obras del artista español Joan Miró y su lenguaje poético pictórico pueden verse ahora en una de las mayores exposiciones en su honor en la ciudad alemana de Baden-Baden, en el sur del país, abierta hasta noviembre. Unas 100 obras llegadas de Francia, Suiza y Estados Unidos, y parte de España –que prestó la familia del artista catalán- están expuestas en el museo Frider Burda de la ciudad alemana, bajo el sugerente título: “Los colores de la poesía”, organizada por el amigo del artista Jean-Louis Prat. “Me gustaría alcanzar el máximo de intensidad con un mínimo de medios”, es uno de los lemas que el artista pregonara durante su vida. “Por eso hago mis obras cada vez más vacías”, decía de su obra. Alguien dijo una vez que para pintar un trazo bastaba con segundos, con un movimiento de mano; pero para hacerlo como Joan Miró (1893-1983) pueden necesitarse semanas: cada centímetro de su obra nace de un cálculo consciente, de una reflexión. Por eso, no hay que dejarse engañar por la generosidad de color y la ligereza de las formas, que esconden un fondo más grave. Como el tríptico “L‘espoir du condamné ? mort” (La Esperanza del condenado a muerte), de 1974, que Miró terminó el día de la ejecución del anarquista Salvador Puig Antich, la última ejecución bajo la dictadura de Francisco Franco. En la imagen con fondo blanco puede verse un trazo de pintura y una línea negra, la “línea de la vida”, explica Prat, y un grito por la libertad. Miró siempre fue un opositor del fascismo y luchó por la libertad y la justicia. Prat fue amigo de Miró durante 15 años, por eso conoció bien al artista, al que definió como generoso, amigable, abierto, pero serio. En su trabajo, dice, era como un niño, “que lo preguntaba todo” y que se interesaba por las cosas más pequeñas. Podía estar horas observando el vuelo de una libélula. A Miró le encantaba trabajar con las manos y experimentar con materiales. Con frecuencia untaba sus manos con pintura y las deslizaba sobre el lienzo. Otra de las obras de la exposición está hecha con una especie de papel de arena y la escultura “La Caresse d‘un oiseau” (El achucho de un pájaro) está hecha con objetos cotidianos. Los expertos coinciden en que las obras de Miró son muestra de la realidad, pero de una realidad propia, un universo nuevo inventado por el artista, según Prat, un universo trágico. Miró no concibió sus obras para el consumo de las masas y no pintaba demasiado. En un año a veces no producía más de tres obras, cuenta Prat, que defiende un estilo propio para Miró. Siempre se le unió a los surrealistas, pero él siempre defendió un estilo propio, cuenta. Al final de su vida, sus obras fueron haciéndose más oscuras, algo que según Prat, no indica tristeza, sino fortaleza. El propio Miró dijo una vez que el arte puede morir, pero lo que cuenta es la semilla que deja en el mundo.


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