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Son aún libros electrónicos una incógnita, pero llegaron para quedarse

05/01/2011 01:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Para algunos, los libros electrónicos representan una buena oportunidad para la socialización del conocimiento, el negocio, cuidado del planeta, ahorro de dinero y espacio, pero para otros es el fin de romanticismo ligado a la lectura, una complicación tecnológica, el paraíso de la piratería y hasta la desaparición de las publicaciones en papel. Aunque por el momento se vive esta confusión sobre su futuro desarrollo, los expertos aseguran que es un hecho que el libro electrónico llegó para quedarse, y su avance se da con pasos muy lentos, pero firmes. De acuerdo con la literatura existente, el primer libro electrónico -un diccionario editado por Random House- se publicó hace 30 años, aunque su origen se remonta a 1971, con el proyecto Gutenberg de la Universidad de Illinois, Estados Unidos. Desde entonces a la fecha (40 años), el libro electrónico no ha logrado entrar de lleno en todos los mercados editoriales del mundo. En el caso de México, pocas son las empresas dedicadas a este rubro, que han comenzado a digitalizar algunos volúmenes, como es el caso del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, quien recientemente anunció algunos títulos. Estos son “La ciudadela quedó atrás”, de Francisco L. Urquizo; “La Independencia vista por la Reforma”, de autores varios; “La república herida de muerte”, de José M. Gutiérrez de Estrada; “Los piratas del boulevard”, de Heriberto Frías; “Novedad de la patria”, de Ramón López Velarde, y “Nuestra lengua y otros cuatro papeles”, de Alfonso Reyes. Publicó también “Nueva oración sobre la dignidad del hombre”, de Belisario Domínguez; “Sentimientos de la Nación”, de José María Morelos y Pavón; “El Despertador Americano”; “Gil Gómez el insurgente”, de Juan Díaz Covarrubias, e “Infancia y revolución”, de autores varios, a precios que van de 49 a poco más de 100 pesos. Durante la celebración de la más reciente edición de la Feria del Libro (FIL) de Guadalajara, el pasado mes de noviembre y principios de diciembre, la consultoría Grupo Integra realizó diversas encuestas sobre este tema. Una de ellas estuvo dirigida a empresas editorial, misma que arrojó resultados muy interesantes respecto a la introducción del libro electrónico a México. De un total de 174 editoriales entrevistadas durante la feria, 116 aceptaron que cuentan con un proyecto digital, pero no todos tienen planeado publicar libros solamente en ese formato, sino que seguirán con el tradicional impreso, pues es el que tiene mayor demanda. No obstante que más del 70 por ciento de los encuestados consideran importante digitalizar tan sólo su catálogo muerto, hasta el momento, únicamente 10 por ciento de éste ha pasado a ese formato y no todas las editoriales lo han hecho, pues la mayoría considera que el servicio del Instituto Nacional de Derechos de Autor debe mejorar en mucho. La misma empresa realizó otro encuesta en el marco de la FIL Guadalajara 2010, en la que tomó como muestra a 300 personas, para indagar sobre el conocimiento y uso que el público hace de los también llamados libros ecológicos. En la entrevista primero se les preguntó sobre si ya habían leído un libro electrónico, y a partir de ahí, la muestra se dividió en dos grupos, cuyos resultados globales fueron: De los 300 encuestados, aproximadamente 183 aceptó no haber leído hasta ese momento (noviembre del 2010) un “e-libro”; 99 dijo saber que se trata de un archivo, 153 no lo saben, cinco creen que es un aparato y el resto no reconoce que sea así. Otro dato importante que arrojó esta segunda encuesta es que el género que más se lee de los libros electrónicos es el de novela y cuento (53), le siguen los académicos (43), ensayo (seis), autoayuda (cuatro), poesía (tres) y otros (ocho). Los entrevistados ya familiarizados con los “ecolibros”, respondieron que entre las principales desventajas que encuentran para su lectura están la lectura en pantalla, costo, conseguir los aparatos, compatibilidad de los formatos y rápida desactualización. Sin embargo, consideraron que representan una buena opción para acceder a más información, que es una solución ecológica, que tienen un formato interactivo, que representan una menor carga y son más económicos que los impresos. Ante este panorama, la mayoría de los entrevistados piensa que los “e-libros” sí van a suplantar a los impresos en un periodo no mayor de cinco años, aunque un grupo no menos importante de los encuestados cree que entrarán de lleno al mercado en un lapso aproximado de una década. Al respecto, en una entrevista con Notimex, el presidente de la Asociación de Libreros Mexicanos, A. C., Guillermo Quijas-Corzo López, señaló que la entrada de los libros electrónicos al mercado nacional tardará todavía unos 10 años, debido a que es un tema que aún se analiza y no se ha logrado descifrar incluso su forma de distribución. “Estamos claros que la tendencia digital es muy fuerte y que para allá nos están llevando las cosas, al final me parece que las conclusiones que se sacan es que no importa el soporte donde se entregue el libro, siempre y cuando se siga entregando y que puedan llegar cada vez a más personas”, expresó. El esquema general que se busca, dijo, es que los libros electrónicos sean distribuidos también a través de las librerías, es decir, que cada librería tenga su soporte digital y que pueda venderlo como cualquier libro impreso, pero esto, por supuesto, no va a ocurrir todavía este año ni el que viene. “Es un poco ponernos de acuerdo con todos, los soportes en los que se va a leer, hacer llegar a los lectores el soporte, porque no todo el mundo tiene una computadora y menos aún tiene estos lectores portátiles para que puedan leerlo; yo creo que es el principal tema”, advirtió. Hay otros temas que están alrededor, dijo, como es el de los derechos de un libro, cómo se van a manejar, quién podrá venderlos, pues es bien sabido que en la actualidad se pueden ofrecer a una editorial en México y a otra en España. Por lo que respecta al mercado internacional, los analistas advierte que “la guerra del libro ha comenzado y se respira un ambiente de desconfianza. Lo que está en juego es una industria y una cultura, principalmente europea, que mueve 23.2 miles de millones de euros anuales y produce cada año cerca de medio millón de nuevos títulos, dando empleo directo a 140 mil personas e indirecto a varios cientos de miles más”. En esa industria, España ocupa el cuarto lugar en el mundo y, a diferencia de la cinematográfica y discográfica, es la única industria cultural que mantiene una base empresarial nacional. Actualmente la guerra de la también llamada tinta electrónica presenta batallas en toda su cadena de valor: por los derechos, que afecta a los autores y sus agentes. En el frente comercial, por los precios del libro que puede perjudicar a las editoriales; escaramuzas tecnológicas por el formato que modifican el arte de diseñadores e impresores, o estrategias de “marketing” que amenazan a las empresas de publicidad. Lo mismo que produce “guerrillas” en el canal de venta que atemorizan a las librerías, así como la ilegalidad de los sistemas de préstamo que intimidan a las bibliotecas.


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