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Es Liliana mujer exitosa pese a prejuicios de género

06/03/2010 03:07 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El primer reto de Liliana Ferrer Barrera lo escuchó en voz de su padre, quien bajo su lógica tradicionalista le soltó: "¿Para qué estudias, si te vas a casar y tu esposo te va a mantener?". Hoy, es una empresaria exitosa que además contribuye al cuidado del medio ambiente. Recuerda incluso que, en la primaria, obtener buenas calificaciones implicaba cierta molestia por parte de su padre. Era el final de la década de los 70 y principios de la de los 80. Sin embargo, ante su persistencia y superado el prejuicio sobre su género, su familia la envió a la ciudad de México para inscribirla en Informática, a comienzos de la década de los 90. Pero se rebeló ante la imposición y al mes de estudiar en el Distrito Federal, furtivamente viajó a Villahermosa para matricularse en la licenciatura en Ecología en la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) convirtiéndose, además, en integrante de la "segunda generación de esa carrera junto con cuatro compañeros más". "Yo no quería estudiar eso (Informática) y literalmente me vine a escondidas y me inscribí en la UJAT; luego, por supuesto, enfrenté a mis padres", dice. Ya como universitaria, en 1992, el destino la marcó y pasó a ser representante de su municipio de nacimiento, Tenosique, en el concurso de belleza "Flor Tabasco" de ese año, en la feria estatal. Al preguntarle si fue por vanidad que aceptó, responde que –en realidad no, porque además no ha tenido ningún peso en mi desarrollo personal, pero sin lugar a dudas como mujer esa experiencia me deja valorar más la amistad, porque tres de mis mejores amigas actualmente se remontan a esa época. Por supuesto, destaca, el nacimiento de su hijo es precisamente una de sus realizaciones cómo mujer. Pero el primer año de vida de su hijo también lo aprovechó para su desarrollo profesional y cursó dos diplomados en materia ecológica en la modalidad a distancia, "en lo que dormía el niño, yo estudiaba". Luego de laborar ocho años en el servicio público en áreas ambientales, a sus 36 años de edad y separada del padre de su hijo Carlos –de seis años-, es propietaria de Green Trade, la primera empresa literalmente "ecológica" que funciona en la capital tabasqueña dedicada a artículos de consumo de uso común. Entre ellos productos sustentables de papelería, desechables y bolsas 100 por ciento biodegradables y reutilizables, además de ecodiseño. "Manejo desde un sobre de papel reciclable a recipientes para comida rápida fabricados con fécula de maíz que se degradan en seis meses o lapiceros cuya carcasa está hecho del mismo material", detalla. De su empresa, destaca, dependen cinco familias directamente al generar el mismo número de empleos. No obstante, acepta que su divorcio es uno de los momentos más difíciles debido a que la "presión social y familiar" es mucha, particularmente por ser mujer. Y desde las 6:00 de la mañana, todos los días hábiles, se prepara para su jornada: darle de desayunar a su hijo, llevarlo a la escuela, acudir a su empresa a trabajar para estar pendiente de los pedidos, clientes y proveedores, regresar por "Carlos, hacer tareas escolares y darle calidad de tiempo". "Es difícil, porque no podemos olvidarnos de que por tradición la mujer tiene una posición en el hogar, como ama de casa, remitida al hogar, como esposa, pero aquí entra la cualidad particular de la mujer de poder realizar varias cosas al mismo tiempo", expone. No obstante, afirma que como mujer ha ido en un constante crecimiento profesional y educativo, que siempre ha jugado un rol clave en esos aspectos, a pesar de todo. Además, considera que no se trata de quitar los espacios que han ganado los hombres porque el feminismo a ultranza, considera, no es bueno. "Más que competir, creo que se trata de sumarnos a un desarrollo como sociedad, de sumarnos con los hombres, no verlo como que llegamos a arrebatarle los espacios, sino que nos vean como una sumatoria; no es el papel estrictamente feminista, sino sumarnos para el desarrollo como sociedad", explica. "Todos somos un complemento en la sociedad y nadie es más que otro, ni hombres ni mujeres; nos tenemos que ver como un todo integral, como sociedad, ambos sexos trabajando en suma para el desarrollo del estado y del país", insiste. - ¿Y qué opina ahora tu padre? - Bueno, ahora es todo lo contrario, finaliza.


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