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Llama Celam a movilizarse en favor de los migrantes

31/12/2010 02:28 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam) llamó a las comunidades cristianas, organizaciones sociales y católicas, así como a los Estados a movilizarse para apoyar a los migrantes, ante el aumento de las violaciones a sus derechos fundamentales. En el informe preparado por el Departamento de Justicia y Solidaridad del Celam, tras el Encuentro Continental Latinoamericano de Pastoral de las Migraciones celebrado en noviembre en Bogotá, Colombia, se enumeran las acciones a seguir recomendadas por la Iglesia Católica continental ante este fenómeno. El documento final, dividido en dos grandes apartados: uno de conclusiones y otro de recomendaciones, implica que si se adopta plenamente, la Iglesia Católica desarrollará un liderazgo y activismo más firme a favor de los migrantes en todo el continente americano. Señala que en el encuentro preparatorio, en el que participaron 68 delegados de 19 países americanos, se abordaron temas como la dignidad y los derechos de los migrantes, la integración, el diálogo y el bien común. También se habló de los aspectos negativos, entre los que destacan la explotación sexual y laboral, la negación de las garantías individuales de los migrantes, la discriminación, las deportaciones y la violencia. Sin mencionar cifras, el documento concluye que en el continente hay un notable aumento tanto de la emigración como de la inmigración, de la feminización de ese fenómeno, de las deportaciones masivas y del tráfico y la trata de personas, fruto también de la globalización y de las crisis del mercado liberal y de la economía mundial. El dolor de los migrantes y de los desplazados se refleja en el hecho de que están lejos de su hogar y de su patria, privados del cariño de los suyos y del apoyo social disponible en la sociedad de origen. Ellos luchan por una vida digna e incluso por la supervivencia para sí mismos y para sus familias, pero ponen en riesgo sus propias vidas al quedar a merced de los traficantes de humanos y enfrentar el secuestro que con frecuencia sucede, especialmente entre quienes se desplazan de forma irregular. Ante estos hechos, la Iglesia ha percibido la urgencia de apoyar a los migrantes y a los desplazados, de infundirles ánimo en las empresas más difíciles, incluyendo la de la integración sin ser asimilados, y en la lucha contra la discriminación y el racismo. Tampoco ha pasado inadvertido el grave peligro en que viven y las amenazas a las que están expuestos tanto los agentes pastorales como todos aquellos que defienden la persona, la dignidad y los derechos de los migrantes, indica. En este punto, señala que es necesario incrementar la colaboración entre las conferencias episcopales de los países de origen, tránsito y destino, como la que ya se está dando entre las de Estados Unidos y México, que se ha transformado en un proceso regional destinado a convertirse en continental. El informe recomienda diversas líneas de acción, entre ellas invitar a las comunidades cristianas y a las organizaciones de las naciones de destino a apoyar iniciativas que intenten constituir organizaciones de migrantes, de modo que éstos puedan ofrecer su contribución como actores e interlocutores en la sociedad de llegada. Sugiere implicar a los mismos migrantes y desplazados en la acción activa a favor de otras personas que comparten su condición y junto a ellos actuar en sinergia, además de consolidar la integración en las estructuras de las organizaciones de trabajadores ya existentes. Asimismo exhorta a las comunidades cristianas a fortalecer las organizaciones en zonas de fronteras, para constituir puentes sólidos en favor de los migrantes y de aquéllos que son forzados a dejar sus hogares, acompañando en especial a los deportados o expulsados y a los que deciden voluntariamente regresar a sus patrias. El informe del Celam destaca a su vez que en los países de origen es necesario instituir programas de formación para sensibilizar a los potenciales emigrantes sobre los riesgos y peligros vinculados al tráfico de personas, especialmente de mujeres y niños. Al mismo tiempo es importante dar a conocer los canales regulares de emigración y de reunificación familiar, para intentar que nadie caiga en una emigración irregular, sin dejar de incidir políticamente para que haya leyes más justas que favorezcan la libre circulación de las personas. El documento propone trabajar con todos los actores interesados en la cooperación intercontinental: Iglesias, sociedad civil, agrupaciones de migrantes, gobiernos, agencias y organismos internacionales, en los niveles intergubernamental, gubernamental y no gubernamental, a favor de la integración y el bienestar de migrantes y desplazados. Específicamente destaca la recomendación a los Estados para que adopten instrumentos internacionales que protejan los derechos de todos los migrantes y de sus familias, así como de los refugiados y desplazados. En particular cita la ratificación de la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migrantes y de los miembros de sus familias, la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados y la Declaración de Cartagena sobre los Refugiados en América Latina. Respecto de los propios órganos de la Iglesia, el informe recomienda que el Celam, con el apoyo del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, dirija una carta pastoral sobre el fenómeno de las migraciones económicas y de aquellas forzadas a los obispos y fieles del subcontinente latinoamericano. En ella se debe incluir las posibles respuestas pastorales, de modo que se haga escuchar la voz de la Iglesia Católica en este asunto, con el fin de incidir así a niveles político, social y eclesial. Finalmente pide al propio Consejo Episcopal Latinoamericano que elabore un plan estratégico de acción regional-continental, con el apoyo del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes. Ello, explica, con el objeto de promover una mejor coordinación y diálogo entre las conferencias episcopales de los hemisferios norte y sur a la hora de afrontar los desafíos del fenómeno de las migraciones económicas y de las forzadas.


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