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Lleva un astroblema lunar el nombre de H.G. Wells

12/08/2010 03:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Gracias a los escritos de Herbert George Wells, fallecido el 13 de agosto de 1946, relacionados con la ciencia, un astroblema lunar o lo que es lo mismo, un cráter de impacto, lleva el nombre del autor de la novela “La guerra de los mundos”. En 1970, la comunidad científica decidió brindarle este honor como homenaje póstumo. H.G. Wells también compró su boleto a la inmortalidad debido a su novela “La guerra de los mundos”, la cual causó temor y casos en Estados Unidos al escribir sobre una posible amenaza de seres extraterrestres. La fecha del 30 de octubre de 1938 es inolvidable para los estadounidenses, pues en esa ocasión Orson Wells y el Teatro Mercurio adaptaron la novela de H.G. Wells “La guerra de los mundos”, para transmitirla como un guión de radio. Los oyentes que sintonizaron la emisión y no escucharon la introducción pensaron que se trataba de una emisión real de noticias, lo cual provocó el pánico en las calles de Nueva York y Nueva Jersey. La comisaría de policía y las redacciones de noticias estaban bloqueadas por las llamadas de oyentes aterrorizados y desesperados que intentaban protegerse de los ficticios ataques con gas de los marcianos. Herbert George Wells, más conocido como H. G. Wells, nació el 21 de septiembre de 1866 en Bromley, Kent, Reino Unido. Es famoso por sus novelas de ciencia ficción y considerado, junto a Julio Verne, como uno de los precursores de este género. Fue el tercer hijo varón de Joseph Wells y su esposa Sarah Neal. La familia, de la empobrecida clase media-baja de la época, lo llamaba “Bertie”. Tenían una tienda nada próspera comprada gracias a una herencia, en la que vendían productos deportivos y loza fina. En 1874, el joven Herbert George Wells vivió un hecho que tendría notables repercusiones en su futuro: sufrió un accidente que lo dejó en cama con una pierna quebrada. Para matar el tiempo, empezó a leer libros de la biblioteca local que le traía su padre. Se aficionó a la lectura y comenzó su deseo por escribir. Ese mismo año entró a una academia comercial llamada “Thomas Morley´s Commercial Academy” en la que continuó hasta 1880. En 1877 su padre sufrió un accidente que le impidió ganarse la vida como lo hacía hasta entonces. Esto hizo que Herbert y sus hermanos comenzaran a emplearse en diversos oficios. Fue así como entre 1881 y 1883 llegó a ser aprendiz de una tienda de textiles llamada “Southsea Drapery Emporium: Hyde´s”. Esta experiencia se vería reflejada en sus novelas “The Wheels of Chance” (1896) y “Kipps: The story of a simple soul” (1905), cuyo protagonista es un aprendiz textil. En 1883 se enroló en la escuela de gramática Midhurst de Sussex Occidental como alumno y tutor, donde cultivó aún más su avidez por la lectura. En 1884 obtuvo una beca para estudiar Biología en el Royal College of Science de Londres, donde tuvo como profesor nada menos que a Thomas Henry Huxley, hasta 1887. Wells mismo, cuando recordaba esa época, decía que había sufrido hambre constantemente. En este periodo también ingresó a un club de debate de la escuela, llamado “Debating Society”, donde expresó su interés en una transformación de la sociedad. Formó parte de los fundadores de “The science school journal”, una revista en la que dio a conocer sus postulados en literatura y en temas sociales. Fue en ella que vio la luz por primera vez su novela “La máquina del tiempo”, pero con el título original: “The Chronic Argonauts” (Los Argonautas Crónicos). Al fallar en el examen de Geología en 1887, perdió la beca. Por eso no fue sino hasta 1890 que recibió el título de grado en zoología del Programa Externo de la Universidad de Londres. Sin la beca se fue a vivir a casa de una pariente llamada Mary, prima de su padre, donde se interesó en la hija de ésta, Isabel. Entre 1889 y 1890 fue profesor de la Henley House School. Fue uno de los fundadores de la Royal College of Science Association, siendo su primer presidente en 1909. Posteriormente tuvo una relación con Rebecca West, que duró 10 años, dio por fruto un hijo, Anthony West, nacido en 1914. Al contraer tuberculosis abandonó todo para dedicarse a escribir, llegando a completar más de cien obras. Se le considera uno de los precursores de la ciencia-ficción y sus primeras obras tuvieron ya por tema la fantasía científica, descripciones proféticas de los triunfos de la tecnología y comentarios sobre los horrores de las guerras del siglo XX. En “La máquina del tiempo” (The Time Machine, 1895), su primera novela de éxito inmediato, entrelazó ciencia, aventura y política. También fue autor de “El hombre invisible” (The Invisible Man, 1897), “La guerra de los mundos” (The War of the Worlds, 1898) y “Los primeros hombres en la Luna” (The First Men in the Moon, 1901). Todas ellas han dado origen a varias películas. A la vez se interesó por la realidad sociológica del momento, especialmente por la de las clases medias, defendiendo los derechos de los marginados y luchando contra la hipocresía imperante, que dibujó con cariño, compasión y sentido del humor en varias novelas. Destacan “Love and Mr. Lewisham” (1900), “Kipps, the Story of a simple soul” (1905) y “Mr. Polly” (1910), novela de extenso retrato de los personajes en la que, como en “Kipps”, describe con fina ironía el fracaso de las aspiraciones sociales de sus protagonistas. La gran mayoría de sus restantes libros pueden clasificarse como novelas sociales. Entre ellas se encuentran “Ana Verónica” (Ann Veronica, 1909), en la que defendió los derechos de las mujeres; “Tono Bungay” (1909), un ataque al capitalismo irresponsable, y “Mr. Britling va hasta el fondo” (1916), que describe la reacción del inglés medio ante la guerra. Después de la Primera Guerra Mundial (1914-18), redactó la historia de la humanidad en tres partes: “Outline of History” (1920), en la que colaboró Julian Huxley. A lo largo de toda su vida, Wells se preocupó, y dejó amplia constancia de ello, de la supervivencia de la sociedad contemporánea. Durante un breve periodo fue miembro de la Sociedad Fabiana. Aunque creyó firmemente en la utopía, según la cual las vastas y terroríficas fuerzas materiales puestas a disposición del ser humano podían ser controladas por la razón y utilizadas para el progreso y la igualdad entre los habitantes del mundo, poco a poco fue volviéndose más pesimista y cesó su pertenencia a dicha sociedad. Así dedicó su obra “42 to 44” (1944) a la crítica de muchos de los líderes mundiales del tiempo. Por otro lado, en “El destino del homo sapiens” (1945) expresaba las dudas acerca de la posibilidad de supervivencia de la raza humana. Escribió, asimismo, “Experimento en autobiografía” (1934) antes de su muerte, acaecida el 13 de agosto de 1946, en Londres.


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