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Llevan a escena historia sobre la autodestrucción humana

24/01/2011 10:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Con mímica, pantomima, capoeira, danza aérea y esporádicos sonidos guturales para mostrar la forma recurrente que tiene el hombre en su autodestrucción: la guerra; la compañía independiente Danza-Teatro presentó su coreografía “Niños de guerra”, en el Teatro Julio Jiménez Rueda. Sobre el montaje, que participó en el XXIII Encuentro Nacional de los Amantes del Teatro, Francisco Esquivel, codirector y coautor de la obra, explicó que “la idea de que los personajes miren hacia el horizonte es que siempre existe un mañana, y que por muy cruda, fuerte o despiadada que pueda ser una realidad, siempre existirá una esperanza de vida de amor, mientras uno respira”. Abundó que “la crueldad humana siempre busca la destrucción, pero el hombre siempre es capaz de reconstruirse, de renovarse y de mejorar. Esta coreografía va dedicada a la esperanza, a la amistad y a la bondad, y a dar un mensaje que por muy cruel u hostil que pueda ser un ambiente, siempre existe una esperanza por seguir viviendo”, subrayó Esquivel. En el escenario se anuncia el inicio de un conflicto bélico. El sonido de la metralla se escucha por doquier. Hay destrucción, muerte, heridos. El músico Jorge Medina recrea la coreografía con sonidos de saxofón, clarinete, violín, guitarra eléctrica y sintetizador. Enfrenta ciertos problemas técnicos, pero logra superarlos. Después de haber perdido su casa y a su familia, un niño se refugia en un lugar subterráneo de una ciudad en ruinas destruida por la guerra. Está herido, desamparado, sin alimentos, traumado por lo que ha presenciado. Su única posesión es una cajita musical que le recrea sus momentos de supervivencia y a la que le adjudica ciertos poderes. Poco después, ese niño conoce a otro superviviente, niño igual que él. El trauma de la guerra los hace desconfiar al uno del otro y en medio de rivalidades y breves enfrentamientos se hacen amigos. ¿Pero qué pueden hacer dos niños desamparados, en medio de la guerra, si en todo conflicto de esta naturaleza, las primeras víctimas son ellos? Evadirla con fantasías dando rienda suelta a su imaginación, o morir en ella, por impotencia o por una bala perdida. Ambos recrean juegos primitivos y viven aventuras que les hacen olvidar por momentos la crueldad de su época, y envían el mensaje contundente de los valores de la vida humana, amor, amistad, bondad, lealtad, pese a la crueldad y odio que prevalece en algunos. Sin embargo, sus fantasías son interrumpidas por la llegada de un soldado que los persigue. Los niños logran derrotarlo y a punto de acabar con la vida del militar deciden reanimarlo y hacerlo su amigo. Participan tres actores en escena: los codirectores y coautores: Alberto Álvarez, Francisco Esquivel (niños) e Irvin Guerrero (soldado). El XXIII Encuentro Nacional de los Amantes del Teatro, que se realizó del 6 al 23 de enero, ofreció un total de 42 puestas en escena, con el apoyo del Instituto Nacional de Bellas Artes y el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).


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