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Los sueños de una mujer

25/11/2010 10:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Hortencia Sánchez

Hace unos días llamaron mi atención unas figuras cubiertas sobre el Paseo de Montejo. No pude evitar sonreír y comentar: nuevamente regresa algún hombre de hierro a inquietarme. Tendré el placer de fantasear, crearme historias de pasión en torno a su cuerpo, a su fuerza. Como años atrás me acostumbrará a su presencia para luego abandonarme; fueron muchas las veces que lo viví, imaginé, que me construí historias apasionadas y tormentosas.

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Enero 2007:... Emprendí una aventura con un hombre de hierro. La primera vez que lo vi logró atraparme, miré su cuerpo perfectamente esculpido y no pude contenerme; mis senos quedaron erectos, un fuerte calor invadió mi cuerpo, apresé en una foto su imagen y quedó guardada entre las nubes y el cielo azul como fondo, acrecentando su porte, su grandeza.

Nunca cruzamos palabra alguna, cada vez que pasaba a su lado, las fantasías colmaban mi pensamiento: ¿Cómo sería su abrazo? ¿Podría romper mis huesos? ¿Cómo se escucharía su voz? ¿De qué me hablaría? ¿Sería posible que intentara poseerme? ¿Me atravesaría con su miembro de hierro? Por lo que me arrepentiría por haberlo buscado.

Decidí admirarlo en secreto, sabía que algún día ya no me sería posible mirarlo. 

Nunca soltó sus maletas, él sí tenía claro que su estancia en esta ciudad era pasajera. Muchas otras, y otros, lo miraron atentos; algunos hasta se atrevieron a acariciarlo; no tengo ni idea de lo que significó para ellos.Ahora está a punto de irse, no volveré a verlo, la caja de madera en la que lo trasportarán de regreso a su país está lista para guardar su cuerpo.

Agosto de 2007: ... A lo lejos lo volví a mirar, ahí parado, con el sexo apuntando al sol, su rostro sintiendo el aire fresco de la mañana. No pude evitarlo, me acerque muy lentamente, lo mire de frente. Me impactaba su altura, su porte, sus largos dedos, sus piernas bien torneadas, sus fuertes brazos que podrían romperme, pero sobre todo su fuerza.

Él estuvo espiándome. Cada mañana que pasaba muy cerca parecía llamarme, hoy lo consiguió: no pude resistirme, le hice caso, está muy cerca de mí... tomo su mano... la acaricio, siento la humedad de su figura, pero no le basta con inquietarme con su desnudez.

Ahora me exhibe ante los otros que pasan, los que caminan o corren muy temprano sobre la avenida. Ellos observan que estoy atrapada por este hombre de bronce y se preguntan: ¿Por qué le toma fotos a ese hombre desnudo? Sonrío, que imaginen lo que quieran, ya se acercaran a mirarlo muy de cerca y entenderán mi arrebato.

Agosto de 2008: ... Ahora me encuentro a su lado. Qué tristeza, anteriormente lo había visto desnudo, luciendo su hermoso cuerpo. Ahora lo encuentro cubierto por un traje que le queda un poco grande; me acerco a él, sin hacer ningún tipo de ruido, está de espaldas. Al mirarlo de frente contemplo el daño que le han hecho los otros hombres. No puede mover sus manos para saludarme, las tiene apretadas, como sufriendo grandemente; sus zapatos están fijos al piso en una placa de pegamento transparente y lo peor es que sus ojos están sin vida, vacíos.

No me importa, intento trasmitirle mi aliento, me acerco a él, recorro sus manos muy lentamente, acaricio su corbata, le tomo las mejillas entre mis manos; algunas partes de su rostro se encuentran limpias, suaves. Esta vez, me lo advierte a través de símbolos, no se quedará mucho tiempo conmigo. La caja que lo trasportó está muy cerca de él, cuidándolo, resguardándolo.

Noviembre de 2010: Estas historias fueron parte de mi andar en el Paseo de Montejo, contemplando las esculturas que, de manera constante, traía a nuestra ciudad el MACAY.

Ya en el 2003 la obra de Leonora Carrington formó parte de nuestro paisaje, junto a otro importante creador, José Luis Cuevas. Es realmente importante que ahora el Gobierno del Estado, el Municipio de Mérida y ASUR, unan esfuerzos para reanudar esta actividad, trayendo "LEONORA CARRINTONG, EN MERIDA", que contribuye a que los ciudadanos puedan acceder y disfrutar del arte caminando sus avenidas.No obstante que en esta ocasión no llegó ninguno de mis hombres, de mis amores, la presencia de Leonora colma mis fantasías. Ella ha creado otros personajes que son parte de los sueños de muchos de nosotros: Los rostros enormes mirándonos fijamente, los encapuchados, de quienes imaginamos su rostro, los seres fantásticos que nos convocan al ejercicio de la imaginación, del disfrute, del atrevernos a realizar nuestra lectura, inventar nuestros propios fantasmas.

La alegría me invade al mirar el Paseo de Montejo habitado por esos seres extraños, fruto de las manos, los pensamientos, la fantasía de una mujer.

La escultura de los Montejo intentan sentirse acompañadas, no obstante estos seres misteriosos les dan la espalda.

Ojalá todas las manifestaciones artísticas en nuestro estado puedan aspirar a ser difundidas, valoradas y respetadas en igualdad.

Ritualteatro@hotmail.com

Por esto!, 16 de noviembre de 2010.


Sobre esta noticia

Autor:
Redliteraria (173 noticias)
Fuente:
redliterariadelsureste.blogspot.com
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Reportaje
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