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Los tiempos de "Vandersar"

27/05/2011 01:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Adios al holandesEran los tiempos en que nos peleábamos la posición de portero en la cáscara. Tales disputas se generaban por un detalle de poca importancia: ponernos los caros guantes en las manos. Pero el dueño de los mismos, aquel que había recibido tan costoso obsequio, no se desprendía de ellos y por unanimidad —elección basada por el sentido de posesión y pertenencia— se quedaba con el puesto.

Si nos llegaba a tocar ser portero, había que escoger el nombre que portaríamos. Así nos autonombrábamos Peter Schmeichel, Walter Zenga, Gianluca Pagliuca o Sergio Goycochea. Acudíamos a ellos sin un amplio sentido de conocimiento sobre su estilo, pues en esos años aprendimos del fútbol internacional gracias a estampas o tarjetas de colección; muy de vez en cuando por un desliz televisivo.

El portar sus nombres nos daba cierta categoría, superioridad engreída por encima de los rivales e incluso de los propios compañeros. Elegíamos portar sus nombres para disfrazar nuestro color de piel o condición social. Recuerdo al Paco cómo se enojaba cuando su padre le gritaba "prieto, ya vente a comer". Paquito enardecía lleno de rabia y pena, su piel color carbón le avergonzaba y más se prendía cuando su padre lo exhibía ante nosotros con ese "prieto". Como no estaba dispuesto a sufrir burlas en las canchas de tierra o asfalto, siempre elegía ser portero y llegó el día en que nos sorprendió a todos.

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"Hoy soy Vandersar (sic). Ese cuate es alto, flaco y muy güero", nos sentenció. Entendimos el mensaje y únicamente le reviramos "pero tú no eres tan alto". Pues ahí va Paquito a comprarse un marcador y escribió en su suéter blanco y raído "Vandersar". Las grandes letras negras enmarcaban su espalda a toda hora: jamás se quitaba la prenda; le hacía olvidar la humillación por su color de piel. Y surtió efecto, pues ya después su padre le gritaba "hijo, ya es tarde. Mañana le siguen, muchachos".

Han pasado los años y aquel portero alto, flaco y muy güero está a un paso del retiro. Lo hace bajo una camiseta inglesa y no holandesa, tal como la que portaba cuando Paquito renegó de su identidad; la casaca de Ajax. Van der Sar dirá adiós en Wembley, ganando o perdiendo la Liga de Campeones, y lo hará como llegó: irrumpiendo ciclos en las nuevas generaciones de aficionados al fútbol.

No hace mucho me encontré a Paco en la calle y que se me olvida su pesar, entonces le grito "prieto". Con una sonrisa tierna y nostálgica, esbozo labial que lo llevaba de viaje a nuestra infancia, me saludó, abrazó e invitó un cigarro. Caminamos juntos y me iba platicando que ya se casó, espera a su primer hijo y no soporta a su suegra. Ya no le pesa ni le ofende su color de piel. Es más, ya dice "Van der Sar".


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Autor:
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Fuente:
elbuenfutbol.com
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Tipo:
Reportaje
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