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Lucirá arte plumario en museos del INAH e INBA

10/03/2011 09:42 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Más de 400 piezas antiguas nacionales y extranjeras, algunas de ellas exhibidas por primera vez en México, serán reunidas en una exposición dedicada al arte plumario que se gestó en la época prehispánica en México y que después, tras la Conquista, se difundió en Europa. Con el título “El vuelo de las imágenes”, dicha muestra estará en el Museo Nacional de Antropología (MNA) y el Museo Nacional de Arte (Munal), dividida en dos apartados. El primero de ellos se abrirá a partir de la segunda quincena de este mes en el Munal, y estará compuesto por más de 150 piezas que darán testimonio del arte plumario mesoamericano. Fue usado para crear diversos objetos con temáticas divinas u ornamentales, y cómo éste fue adoptado por la cultura occidental para hacer obras artísticas, principalmente de tipo religioso. El segundo apartado de esta magna exposición, organizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), tendrá lugar en abril en el MNA, bajo el título “El vuelo de las imágenes. Alas del mundo indígena”, que reunirá más de 250 objetos que dan cuenta del simbolismo y uso ritual de las plumas y las aves entre las culturas indígenas mexicanas antiguas y contemporáneas. En el Munal, la muestra llevará por nombre “El vuelo de las imágenes. Arte plumario en México y Europa”, donde se exhibirán obras que datan entre 1400 y 1800 d.C. Allí figurarán pinturas, esculturas, manuscritos medievales, códices mesoamericanos, trabajos de orfebrería y pedrería, entre otros, procedentes de colecciones de Italia, Inglaterra, Alemania, Estados Unidos, Canadá, Austria y México. Además, la exhibición incluirá un módulo sobre el arte plumario contemporáneo y sus nuevas técnicas de producción en México. Entre las piezas emblemáticas destacan las denominadas Quetzalcóatl-Tlaltecuhtli, Virgen con el Niño Jesús y Cristo muerto y dos ángeles. Ellos aluden a la plumaria entre las culturas mesoamericanas, y refieren la forma en la que está técnica migró a Europa, tras el encuentro con los españoles en el siglo XVI, influyendo a los creadores occidentales, quienes renovaron sus principios artísticos. El conocimiento que se tiene del arte plumario como una práctica de origen prehispánico, se ha obtenido a través del Códice Florentino y representaciones prehispánicas en piedra, objetos de cerámica, oro, plata, barro y obsidiana, informó Adolfo Mantilla, jefe de investigación del Munal. Quetzalcóatl-Tlatecuhtli, pieza de basalto del periodo Posclásico Tardío (alrededor de 1500 d.C.) procedente del Museo Arqueológico de Apaxco, estado de México, representa a una deidad precolombina cubierta de plumas, “que refiere a las aves como símbolo sagrado y de protección relacionadas a las divinidades”. “De ahí que para las culturas prehispánicas el uso de entramados de plumas de aves en escudos y atuendos de guerra, tenían una connotación protectora”, refirió. En ese sentido, dijo, la mayoría de culturas prehispánicas poseían espacios llamados totocalli o casa de las aves, donde se criaban pájaros con plumas variadas en tonos, brillantez y texturas que los amantecas —artistas mesoamericanos de plumaria— recolectaban a partir de la pérdida natural del plumaje de las aves y utilizaban para elaborar diversos objetos. “Entre las aves que tuvieron mayor uso para este fin destacan las águilas, quetzales, patos, garzas y guacamayas, mismas que también eran utilizadas por los artistas mexicas como modelos de imágenes que se plasmaron en piedra, cerámica, oro y barro”, subrayó. “Ejemplo de ello son el águila esculpida en piedra volcánica, perteneciente al Museo Regional de Puebla, y una guacamaya modelada en cerámica que fue utilizada como pipa, que forma parte de los acervos del Museo de Antropología, y que también estarán en esta exhibición”, mencionó Mantilla. Comparativamente con la escultura Quetzalcóatl-Tlatecuhtli se exhibirá el óleo Cristo muerto y dos ángeles (1510), de la Pinacoteca de Boloña, Italia, cuyo autor, Franceso Francia, pintó a Jesucristo como manifestación de lo sagrado, quien a través de la ayuda de los ángeles (entes plumarios) lograría trascender a un plano divino. Es decir, aunque las creencias entre Occidente y los grupos prehispánicos eran distintas, coinciden en relacionar a las aves con lo sagrado. “Al llegar los españoles a América se produjo una fusión entre las culturas mesoamericanas y occidental. Esta última reconoció al arte plumario como una belleza plástica e hicieron la reproducción de objetos con esta técnica —con la participación de amantecas—, como escudos, penachos o abanicos que salieron rumbo a Europa y Asia. Ejemplo de ello son las 38 piezas de este tipo que por orden de Hernán Cortés fueron enviadas a Malucas, Indonesia, en 1527”, explicó Mantilla. Otra pieza que refleja la unión entre ambas civilizaciones y que estará presente en la exposición del Munal, es el mosaico de plumas del siglo XVI Virgen con el niño Jesús, proveniente del Museo Etnológico de Berlín, que expresa una temática católica europea, pero que fue hecha con materiales y técnica artística prehispánicas. De igual forma, la pieza novohispana Salvator Mundi, hecha en ese mismo siglo y que forma parte de las colecciones del Museo Nacional del Virreinato del INAH, muestra a Cristo como soberano victorioso y al mismo tiempo hace patente el sacrificio que tuvo que pasar con la crucifixión. Otra obra destacable es relicario La Piedad. Jesús asistido por la Virgen, un colgante de pequeñas dimensiones que servía como amuleto protector y que era de uso personal; actualmente forma parte del Museo Nacional de Historia y formará parte de esta exposición. “La producción de diversos objetos con la técnica plumaria, por lo menos durante dos siglos, tuvo un éxito rotundo en las colecciones de los nobles, eclesiásticos, intelectuales y naturalistas europeos, pero también llegaron a China, Japón y Mozambique”, concluyó Adolfo Mantilla. Entre la veintena de recintos extranjeros que prestan obras para esta magna exposición, destacan: el Museo Etnológico de Berlín, Alemania; la Pinacoteca de Boloña y la Biblioteca de la Universidad de Boloña, Italia; el Museo Quai Branly y la Biblioteca de la Cámara de Diputados, Francia; los museos J.Paul Getty, y Americano de Historia Natural, así como la Biblioteca del Congreso, de Estados Unidos, y el Museo de América, España. A su vez, entre los cerca de 20 museos y bibliotecas mexicanas se encuentran: los museos nacionales de Antropología, del Virreinato y de Historia “Castillo de Chapultepec”; el Regional de Puebla, del Templo Mayor, de Guadalupe, Zacatecas, de las Culturas de Oaxaca y de Sitio de Baluarte, de Santiago, Veracruz, adscritos al INAH. Además de los museos Franz Mayer, Nacional de San Carlos y Nacional de Arte, del INBA; la Biblioteca Nacional de México, el Museo de la Basílica de Guadalupe, la Catedral de Puebla y el Instituto de Biología de la UNAM, además de una docena de colecciones particulares.

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