En Francia, en la aldea de Coupvray, un día del año 1812 un niño de bellos ojos pardos jugaba en el taller de su padre, quien era un profesional talabartero. De un momento a otro, el niño tomó dos afiladas leznas y salio corriendo, con tan mala fortuna, que al correr tropezó. Ese accidente lo hizo perder la visión de un ojo, y muy pronto estaba totalmente ciego.

Al cumplir los 14 años, uno de sus compañeros le señalo una tarjeta donde la letra se hacía notar porque el tipo se había hecho con bastante fuerza. Pero para poder leerlas, esas letras debían tener por lo menos un altura de dos y medio centímetros, lo que implicaba que un libro era aun una tremenda empresa, y leerlo una tarea tediosa.
Mientras Luis crecía, crecía con en la urgencia por salir de su falta de instrucción.

Intento formar símbolos similares a las figuras geométricas, triángulos, cuadrados y círculos, y cada una de ellas con ciertas variaciones para que representaran las diversas letras, mas al final ninguno de esas figuras le parecieron practicas.
Mucho después, cuando ya era maestro de la Institution Nationale des Jeunes Aveugles, estaba sentado en un café de Paris escuchando las noticias que le leía un amigo, oyó el informe de un capitán del ejercito francés, Charles Barbier, quien explicaba una forma, de invención suya la cual consistía en escribir con puntos y rayas en relieve los mensajes para poder entenderlos a oscuras usando el tacto. Luis Braille, en ese instante, se dio cuenta cabal de la importancia de aquella noticia.
Con estos puntos Braille formo 63 combinaciones posibles, que también, aparte de las letras, indicaban puntuaciones y abreviaturas
Visito Luis Braille a Charles Barbier, y este le explico de cómo, usando una lezna, grababa en un papel grueso pequeñas roturas que dejaban, en la cara opuesta pequeñas protuberancias, detectables con el tacto. De esa forma, había adaptado una simple clave para el ejército. Un pequeño punto podía significar avanzada, y dos retirada, y agrupadas en otras formas diferentes ordenes.

Este sistema probado y perfeccionado, pasando por varios cambios durante cinco años, y cruzando Luis Braille por una penosa enfermedad que lo llevo a la muerte a los 43 años, tiene una clave de seis agujeros colocados en un rectángulo. Con estos puntos Braille formo 63 combinaciones posibles, que también, aparte de las letras, indicaban puntuaciones y abreviaturas, y los de ciertas palabras como “por” y “para”.
Pero con todo este trabajo no pudo Braille convencer a sus envidiosos colegas y se dirigió a la academia francesa con la esperanza de que se adoptara este nuevo sistema en las escuelas de ciegos. Pero su petición fue nuevamente rechazada dándole como argumento que los ciegos estaban recibiendo suficiente enseñanza y educación mediante el sistema de realce.

Este sistema se convirtió en la parte mas esencial de la educación de los ciegos que desde 1895 “Braille” es una palabra cuyo significado se entiende en todo el mundo.