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Maldición de los Saltimbanquis

20/07/2013 04:22 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Cuando Fernando Castro Trenti solicitó licencia ante el Pleno de la Cámara de Diputados, para ausentarse de su curul y dedicarse de lleno a la campaña por la gubernatura de BC, olvidó checar las estadísticas, pequeño detalle que le habría evitado la pena de morder el polvo de la derrota

La mañana del siete de febrero, cuando Fernando Castro Trenti solicitó licencia ante el Pleno de la Cámara de Diputados, para ausentarse de su curul y dedicarse de lleno a la campaña por la gubernatura de Baja California, olvidó checar las estadísticas, pequeño detalle que le habría evitado la pena de morder el polvo de la derrota, seis meses después.

Y es que los fríos números en materia de contiendas electorales, para candidatos priístas a Gobernador de Baja California, de 1989 a la fecha, han estado 100% en contra, resaltando en estas cifras que la totalidad de aspirantes habían saltado de un puesto de elección popular a la candidatura, en su intento por derrotar a los abanderados del PAN.

De ese calibre es la realidad a la que se enfrentó Castro Trenti, quien en el pecado de ser saltimbanqui, llevó la penitencia, al igual que le ocurrió en 1989 a la entonces senadora con licencia, Margarita Ortega Villa, quien inauguró esta suerte de de infranqueable barrera, al perder ante el entonces presidente municipal de Ensenada, también saltimbanqui con licencia, Ernesto Ruffo, situación que a la vuelta de cada sexenio, aleja a los tricolores del poder.

El mismo camino de Ortega Villa siguieron, en 1995, el alcalde de Mexicali, con licencia, Francisco Pérez Tejada, quien perdiera ante el panista Héctor Terán y en 2001 cayó ante Eugenio Elorduy, el que fuera presidente municipal de Ensenada, Daniel Quintero Peña, quien se convirtió así en el tercer priísta que perdía una contienda por la gubernatura ante un militante blanquiazul.

Lo anterior no sirvió para ubicar al PRI en su realidad, pues pese a tener las estadísticas en contra, en el 2007 decidieron postular como su abanderado, de nueva cuenta, a un funcionario público con licencia, Jorge Hank Rhon, quien finalmente se vio superado en votos por el actual gobernador, Guadalupe Osuna Millán.

Si luego de cuatro tropiezos, en el PRI decidieron lanzar, otra vez, a un candidato saltimbanqui, pese a que, de acuerdo con las estadísticas electorales del último cuarto de siglo, dicha acción no era muy recomendable, entonces tenemos que quienes tomaron la decisión de lanzar como su gallo a Castro Trenti, tienen un grave problema: después de tanto tropezarse, se han encariñado con esa piedra llamada derrota.

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¿Tenían opciones en el PRI para evitar el estrepitoso fracaso que representó la pérdida de la gubernatura ante Francisco Vega? Sí, la tenían en Hank Rhon, quien, independientemente de lo odiado o adorado que era hace seis meses, tanto al interior como al exterior del PRI, bien habría podido catalogarse como el candidato natural para ser lanzado por el priísmo.

Ave de las tempestades desde su llegada a Baja California, a mediados de los años 80, Hank Rhon se encuentra hoy en el banquillo de los acusados, ubicado en las redes sociales como uno de los causantes de la derrota tricolor, gracias al voto diferenciado que se presentó en Tijuana, pero también es el que, en un momento dado, de haber sido electo como candidato priísta, quizás hubiera ganado y probablemente sería el Gobernador Electo.

Al menos las estadísticas electorales del último cuarto de siglo así lo establecen: El cien por ciento de los candidatos del PRI, que en su momento eran integrantes del Senado, de los Cabildos de Mexicali, Ensenada y Tijuana o de la Cámara de Diputados, acabaron perdiendo, en lo que parece ser una Maldición de los Saltimbanquis, inaugurada hace exactamente 24 años.

Si bien es legal contender por puestos públicos, pese a contar ya con un cargo de elección, gracias a la derogación de la Ley Antichapulín, que se dio el 21 de febrero del año 2011, con base en el fallo del Tribunal Electoral de la Federación, que le permitió a Hank Rhon participar en el 2007, la realidad es que para el PRI bajacaliforniano, aprovechar las dotes de chapulín de sus abanderados, no ha supuesto una ventaja.

Finalmente, la candidatura para gobernador fue el Warterloo de Castro Trenti, quien así vio coartada su intención de saltar de un puesto a otro, con éxito, así que si en 2019 quieren elevar sus probabilidades de triunfo, en el PRI tendrán que dejar fuera de la contienda a los saltimbanquis de siempre, porque postularlos no es una buena idea.


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Autor:
Roberto Díaz Ramírez (122 noticias)
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