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Malformaciones del oído: más que problemas auditivos

26/02/2013 14:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Malformaciones del oído: más que problemas auditivos SyM-Karina Galarza Vásquez

Durante el desarrollo fetal, el pabellón auricular u oreja se forma al mismo tiempo que otros órganos y regiones importantes, como riñones, huesos del rostro, cráneo y nervio facial. Por tanto, alguna anomalía en la estructura auditiva pudiera ser señal de otros problemas conexos.

Las implicaciones estéticas y funcionales de las malformaciones del oído medio y externo las convierten en problema importante que afectan la calidad de vida de los chicos que las padecen. "Se trata de defecto congénito en el cual no se ha identificado factor hereditario definido, ya que no se ha descubierto el gen que la provoca, sólo se conocen los de ciertos trastornos asociados, como el síndrome de Goldenhar, Treacher-Collins y Trisomía 18, entre otros", refiere el Dr. Edgar Ayala Mendoza, otólogo egresado de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en el Distrito Federal.

El experto agrega que, en ocasiones, esta condición se caracteriza porque un lado del rostro no crece en proporción con la otra mitad, el tejido que rellena los pómulos no es suficiente y puede haber lesiones en el nervio facial.

Niveles de daño

Las malformaciones del pabellón auricular pueden ser desde simples alteraciones de la forma y tamaño, hasta desarrollo anormal (sólo es posible reconocer algunas de las estructuras de la oreja normal) o ausencia total; asimismo, suceden aproximadamente entre la quinta y octava semanas de gestación. "En algunos casos, el problema llega a afectar a una o ambas orejas; en este último caso existe mayor riesgo de pérdida de la audición", informa el especialista.

De acuerdo con el Dr. Ayala Mendoza, debido a que el oído externo tiene una de las formas más complejas del cuerpo, hay variaciones en la manera en que se pueden presentar las malformaciones, por lo que se han clasificado en diferentes grados:

  1. La oreja es más pequeña que lo normal y la mayoría de sus rasgos, como lóbulo bien definido con hélix y antihélix (estructuras que contienen cartílago), están presentes. Puede existir canal auditivo externo estrecho o cerrado (atresia).
  2. La oreja es más pequeña y malformada, por lo que llega a tener forma de gancho en el extremo superior. Esto puede ocurrir con o sin canal auditivo externo estrecho o deformado.
  3. Se presenta porción mínima de cartílago con ausencia casi total de oreja externa; generalmente no existe el canal auditivo externo (atresia). Este grado de afectación recibe el nombre microtia clásica.
  4. Ausencia total de la oreja, conocida como anotia.

"Esta condición, en cualquiera de sus grados, puede presentarse a causa de accidente que ocurre dentro del embrión, ya que una de las arterias que le da vida a algunas de sus estructuras (antes de que se forme la cabeza y cuello), se rompe y produce hemorragia que deja sin circulación a dos arcos braquiales, que son los que dan origen a diferentes elementos del rostro, entre ellos las orejas", explica el otólogo.

Sin embargo, añade, algunos casos se asocian a problemas en los cromosomas o efectos secundarios de algunos medicamentos administrados en el embarazo, como talidomida (para controlar la ansiedad; actualmente en desuso), isotretinoína (tratamiento del acné) y fármacos de la familia de las cumarinas (atención de trastornos musculares), como fenitoína, citarabina, fluouracilo, metrotrexato y etetrinato.

Evaluación y manejo de malformaciones del oído

Para evaluar a los niños con malformaciones del oído hay que tener en cuenta la edad y tipo de anomalía. Por tanto, el médico se encarga de examinar y evaluar al paciente en busca de otras irregularidades físicas, en riñones, huesos de la cara, cráneo y nervio facial.

A lo anterior se suman las pruebas de audiometría para conocer si hay sordera o no en uno o ambos oídos, y si la malformación es aislada o forma parte de un síndrome. En este sentido, resulta de gran utilidad los potenciales evocados auditivos de tallo cerebral (PEATC), que es prueba auditiva de respuesta a nivel tallo cerebral, de alta confiabilidad.

Cuando el niño tiene 3 o 4 años, se le realiza tomografía computarizada de alta resolución, que es estudio no doloroso que permite la visualización de órganos y tejidos. "Además, revela las características del oído medio, huesecillos, el tamaño o grado de atresia (estrechez del conducto auditivo externo), información adicional del oído interno, como cóclea y laberinto (donde se encuentran estructuras encargadas del equilibrio)", detalla el especialista.

También se solicitan radiografías de la cara para detectar malformaciones hemifaciales (forma de la mordida del maxilar inferior). A su vez, el neurólogo pediatra hace prueba para identificar si hay daños preexistentes en el nervio facial, la cual es conocida como electromiografía (actúa por medio de diminutas descargas eléctricas).

Opciones de tratamiento

"Elegir el tratamiento más adecuado para cada paciente implica realizar diagnóstico completo y preciso que considere los siguientes parámetros: auditivos, anatómicos (tipo y grado de malformación) y clínicos", enfatiza el Dr. Ayala Mendoza, y añade que en la mayoría de los casos se requiere de abordaje multidisciplinario (involucra a pediatra, genetista, audiólogo y cirujano) para encontrar la solución más adecuada.

Así, se cuenta con los siguientes tratamientos:

a) Reconstrucción quirúrgica. Sólo se realiza por cuestiones estéticas a partir de 8 años de edad, ya que se requiere cartílago proveniente de la costilla y se puede tomar hasta que los huesos son lo suficientemente largos. La espera también está relacionada con el crecimiento, porque la oreja adquiere 85% de su tamaño entre los 4 y 5 años de edad, y el resto se completa en la adolescencia.

"Es necesario que esta intervención sea hecha por especialistas en Cirugía Plástica y Reconstructiva. Requiere dos operaciones: en la primera se reconstruye la oreja y en la segunda (después de 6 meses) se despega, es decir, se realiza espacio entre el cráneo y oreja", advierte el otólogo.

B) Prótesis. Se elaboran con silicón y se adecuan a las características del paciente; se usan durante el día y pueden quitarse en la noche, ya que se coloca especie de broche en zona cercana al oído del niño para que puedan sujetarse.

"Cuando hay otras malformaciones asociadas, se requiere tratamiento específico adicional, según sea el caso, el cual debe ser personalizado para mejorar la calidad de vida de los niños", acota el Dr. Ayala Mendoza.

Sin duda, cada paciente debe ser evaluado individualmente, teniendo en cuenta los diferentes factores que se presentan para poder realizar diagnóstico preciso y completo, lo que permitirá ofrecer diferentes posibilidades para la resolución del defecto estético y funcional.

SyM

Última actualización: 02-2013


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Autor:
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Fuente:
saludymedicinas.com.mx
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