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¿Quién manda en la casa? La autoridad en las relaciones conyugales en Monterrey

30/06/2009 12:37 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Perteneciente a la Serie Investigaciones del Instituto Estatal de las Mujeres en Nuevo León, el volumen de Sandra Emma Carmona Valdés muestra la evolución de los roles femeninos en el ámbito conyugal y su relación con patrones tradicionales de autoridad

Por Lizbet García Rodríguez Fuente: http://noticias.uanl.mx

Solo uno de cada diez hogares en México es mantenido exclusivamente por un hombre. La participación de la mujer en los procesos productivos y en la generación de ingresos al hogar ha incrementado en los últimos años con un consecuente aumento en la autoridad y los procesos decisionales dentro de la pareja.

El asunto adquiere connotación científica en el estudio “La autoridad y su transformación en las relaciones conyugales en Monterrey”, de Sandra Emma Carmona Valdés, publicado en la serie Investigaciones del Instituto Estatal de las Mujeres en Nuevo León.

“La posibilidad de aplazar la maternidad y regular la fecundidad impulsa una mayor presencia femenina en la vida pública, dando lugar a nuevas identidades y figuras sociales en las mujeres, así como cambios en las relaciones domésticas y familiares”, sostiene la psicóloga, maestra en la Facultad de Trabajo Social de la UANL.

La modernización de la sociedad propició modificaciones estructurales de la dinámica social, en el caso de México aún prevalece un modelo patriarcal legitimado por la cultura sin embargo las condiciones socioeconómicas han determinado la creciente incorporación de las mujeres a la esfera laboral y cambios importantes en la estructura de los roles conyugales.

Según Carmona esto evoluciona “hacia otra forma de organización que incluye la autoridad, las relaciones de poder, la toma de decisiones con relación a la educación de los hijos, la planeación, la responsabilidad.”

A través de la encuesta como instrumento metodológico la investigadora se detuvo en las opiniones de 474 hombres entre 18 y 86 años y 454 mujeres de 17 a 88, con el objetivo de delimitar el tipo de autoridad presente dentro de las relaciones conyugales en Monterrey.

“No en todas las familias regiomontanas se presenta una autoridad masculina tradicional, en muchas de ellas se reconoce el principio de igualdad entre ambos sexos, se expresa verbalmente pero no se refleja tanto en la vida diaria... A medida que aumenta la escolaridad se modifican las actitudes de género y la autoridad masculina disminuye, la educación institucionalizada reduce el patrón tradicionalista de la autoridad en la pareja”.

Las cifras de la investigación hablan de 47.6 por ciento de mujeres en el área metropolitana de Monterrey con una necesidad patente de obtener ingresos para sobrevivir; 71 por ciento de los entrevistados considera el ingreso de las mujeres como importante o indispensable para la economía familiar.

En este ámbito la autoridad ha experimentado cierta “flexibilización” hacia una categoría compartida, aunque las relaciones de poder dentro de la pareja aun son asimétricas.

“En los resultados obtenidos cuatro de cada diez mujeres consideran a la autoridad masculina prevaleciente sobre su propia autoridad como un valor determinante en su relación conyugal. Las propias mujeres perpetúan además la cultura tradicional trasmitiéndola a las nuevas generaciones no de una forma impuesta sino por convicción, relegándose a un plano secundario de autoridad y poder frente a los hombres.”

En este ámbito la autoridad ha experimentado cierta “flexibilización” hacia una categoría compartida, aunque las relaciones de poder dentro de la pareja aun son asimétricas

La idea de que la mujer está mejor capacitada para atender y cuidar a los hijos prevaleció en cuatro de cada cinco personas encuestadas. Los estereotipos encasillan a la mujer en las tareas domésticas, en la no incorporación de mujeres casadas al trabajo extra doméstico y la supremacía del varón en la toma de decisiones.

Los estereotipos masculinos exaltan la hombría, la autoridad y el rol de proveedor del macho, la cultura y la educación aun favorecen la repetición de dichas conductas y 75 por ciento de las personas entrevistadas en este estudio aseveró que “si el marido gana suficiente para mantener el hogar, su mujer no debería trabajar fuera de casa”.

Alienta el asomo de actitudes modernas, hombres y mujeres están de acuerdo en un 63 por ciento en que “es injusto que los quehaceres domésticos recaigan solo en las mujeres”; 75 por ciento respondió tener los mismos derechos y capacidades tanto para trabajar fuera como para realizar actividades domésticas.

Ante la pregunta de ¿Quién manda en casa? solo uno de cada diez hombres entrevistados dijo que su mujer; el 61.7 por ciento del total consideró que ambos decidían de conjunto la dirección de la familia, en tanto la mitad de las mujeres consultadas en este tópico reportaron una autoridad compartida por ambos cónyuges.

Carmona Valdés, también profesora e investigadora de tiempo completo de la Facultad de Trabajo Social y Desarrollo Humano tuvo en cuenta variables demográficas como el nivel educativo, el estrato socioeconómico, antecedentes educativos y laborales en las familias.

Cinco capítulos distribuidos en 160 páginas destapan el tema, indagan en las actitudes permeadas por la cultura tradicional de las jerarquías y construyen imágenes posibles para dirigir la dinámica social hacia un escenario de mayor equidad.

La investigación aborda, al decir de la presidenta del Instituto Estatal de las Mujeres, María Elena Chapa en su presentación, “el poder formal en las decisiones relacionadas con la supervivencia económica, y el poder informal relacionado con los afectos, las emociones”, lo cual se agudiza en la división sexual del trabajo y los estereotipos preestablecidos.

El volumen es entonces una aportación significativa en el camino de la equidad, atribuyendo a la educación de niñas, niños, hombres y mujeres, la posibilidad de compartir roles equilibrados tanto en el hogar como en otros espacios de interacción social.

“La autoridad y su transformación en las relaciones conyugales en Monterrey” tributa un peldaño a la demanda de comportamientos, esquemas de acción y dinámicas familiares hacia diferentes formas de vida mejor.


Sobre esta noticia

Autor:
Uanl (50 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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B.. Carolo (05/12/2009)

Creo que es más saludable cuando el hombre manda, no se producen tatantos conflictos y discusiones.