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Se mantiene vigente la obra del compositor ruso Sergei Prokofiev

04/03/2011 05:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Con el propósito de cultivar el gusto musical en los niños desde los primeros años, el pianista Sergei Prokofiev recibió el encargo de escribir una sinfonía infantil, para lo cual se basó en el cuento popular ruso "Pedro y el Lobo", considerada la más importante de su vida y con la cual le abrió la puerta a la fama. Al celebrarse el 58 aniversario luctuoso del músico ruso, su trabajo se mantiene vigente sobre todo en el mundo de los niños, toda vez que “Pedro y el Lobo”, además de tener como mensaje principal la moraleja sobre la importancia de la sinceridad, el artista compuso y adaptó esta pieza con un narrador y una orquesta. En 1936 recibió el encargo del Centro de Teatro Infantil de Moscú de escribir una sinfonía musical para niños. La intención era cultivar gustos musicales en los niños desde los primeros años de la escuela. El debut fue el 2 de mayo de 1936; según el propio compositor, la asistencia “fue pobre y no atrajo mucho la atención”. Esta obra está escrita para flauta, oboe, clarinete, fagot, corno inglés, trompeta, trombón, timbal, triángulo, pandereta, platillos, castañuelas, tambor de caja, bombo y sección de cuerdas cada personaje de la historia tiene un instrumento y un tema musical. Sergéi Sergéyevich Prokófiev nació en Sontsovka Rusia el 23 de abril de 1891y murió en Moscú el 5 de marzo de 1953, fue un compositor y pianista; fu hijo único, su madre era pianista y su padre un ingeniero agrónomo relativamente acomodado. Prokófiev demostró a temprana edad unas dotes musicales poco usuales y en 1902, cuando empezó a recibir lecciones particulares de composición, ya había compuesto algunas piezas. En cuanto dispuso de las herramientas teóricas necesarias, se puso a experimentar, sentando las bases del que sería su propio estilo musical. Sus primeras obras, como el Concierto para piano n.º 1 (1911) y la Suite escita para orquesta (1914), le valieron mala fama como músico contra la línea nacionalista rusa. De 1918 a 1933 vivió en Europa, realizando giras como pianista en las que interpretaba obras propias como sus 5 Conciertos para piano y sus 5 primeras Sonatas para piano. Su obra más destacada en esta época es la Sinfonía clásica (1918). Durante los años en que vivió fuera de su país compuso para el empresario de los Ballets Rusos, Sergéi Diágilev, los ballets Chout (1921), El bufón y El paso de acero (1927), apoteosis de la industrialización que estaba produciéndose en ese momento en Rusia. De este mismo periodo son las óperas El amor de las tres naranjas (1921), basada en una fábula del dramaturgo Carlo Gozzi (autor de Turandot), y “El ángel de fuego” (1919). En 1923 se casó con la cantante de origen español Lina Llubera. El Concierto para violín n.º 2 en sol menor opus 63, escrito en 1935 fue estrenado el 1 de diciembre de 1935 en Madrid por el violinista francés Robert Soëtans y la Orquesta Sinfónica de Madrid dirigida por Enrique Fernández Arbós. En 1936 Prokófiev volvió a Rusia, donde siguió componiendo con el mismo lenguaje musical y sus obras demuestran una extraordinaria integridad si se tiene en cuenta la presión impuesta por el dogma soviético del realismo socialista. Entre estas obras cabe destacar “Pedro y el lobo”, “Romeo y Julieta” (ballet, 1936), la ópera “Guerra y paz” (1946), la “Sinfonía n.º 5” (1945), la suite “El teniente Kizhé” (1933) y “Alejandro Nevski” (cantata, 1938, para la película del director soviético Sergéi Eisenstein, también destaca su trabajo musical para la película “Iván el Terrible”, (del mismo director). En 1947 compuso la última de sus Sonatas para piano. En total suman nueve, de las que destacan la tercera, escrita en un solo movimiento; las llamadas sonatas de guerra (la sexta, séptima y octava), compuestas durante la segunda guerra mundial; y la novena, dedicada a Sviatoslav Richter, donde se simplifica su lenguaje. El 10 de febrero de 1948, año del decreto Zhdánov, el Politburó condenó la música «formalista», fuera de los parámetros del realismo socialista, que estaban componiendo Prokófiev, Shostakóvich y otros. Ese mismo año compuso “Cuento de un hombre auténtico” (1948) pero fue nuevamente censurado. Cuatro años más tarde compuso la Sinfonía n.º 7, por la cual recibió el premio Stalin (1952). Prokófiev falleció en Moscú el 5 de marzo de 1953 cuando acababan de comenzar los ensayos para su ballet La flor de piedra (1950), que fue puesto en escena el año siguiente. Después de su muerte, en 1955, se representó por primera vez, en La Fenice de Venecia, su ópera El ángel de fuego, con libreto de Valery Bryusov.


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