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Mantuvo Cristo de Iztapalapa porte firme y seguro durante travesía

21/04/2011 13:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los flashes de cámaras fotográficas y celulares iluminaban la imagen de Gilberto Morales, quien representó a Jesús, enfundado en túnica blanca, lienzo rojo y larga cabellera, y recorrió las calles principales de los ocho barrios de Iztapalapa, donde creció. “Ira, ahí va... es el Jesús”, exclamaban iztapalapenses al señalar a al joven de 20 años, quien este jueves se convirtió en el Cristo de la 168 Representación de la Pasión de Iztapalapa. Jóvenes de su misma edad, algunos con unos años menos, aguardaban ya con bebés en brazos el paso de Jesús de Nazareth, mientras sentadas en banquetas, balcones, ventanas u azoteas de casas familias enteras esperaron a Gilberto. El joven mantenía el paso pese a la larga jornada, en el transcurso no modificó su gesto serio, firme y continuó concentrado en su recorrido. Aun cuando llegó al santuario del Señor de la Cuevita, donde infantes se acercaron a él para pedirle su bendición, apenas se pudo ver una sonrisa del joven quien no dudo en persignarlos. Sin embargo, la Virgen María, caracterizada por Leticia Vizcaína, sí repartió una que otra sonrisa a quienes la observaban. José Morales Huerta, tío y tutor del Cristo de Iztapalapa, discretamente se aproximó al joven Jesús luego de que éste recibió la bendición del obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, Jesús Antonio Lerma. “Haz una representación muy digna, seguro, con entereza, fuerza, amor y entrega”, le dijo José Morales al joven estudiante de psicología quien en ningún momento bajo la mirada. El muchacho, originario del Barrio de San Pablo, sólo miró al atrio del recinto católico como si por momentos se encomendará al Señor de la Cuevita quien permanece colocado en una vitrina. Sus 12 discípulos, también compañeros de pasadas representaciones como la 167 donde Gilberto salió de apóstol, tampoco corrieron con suerte. Durante el deambular por los ocho barrios, uno a uno se acercó al joven por instantes, sin recibir en algún momento cruce de miradas; Judas Iscariote, el hombre que traicionará al nazareno y que es encarnado por Jaime Domínguez, fue el primero en platicar con el Cristo. Diálogos cortos pronunció al oído del nazareno quien sólo se dispuso a inclinar un poco la cabeza para escucharlo, nunca para mirarlo, incluso en los breves descansos que se hicieron, el joven Gilberto Morales permaneció serio, firme. A su lado siempre estuvieron los nazarenos, desde el más pequeño que encabezaba la fila, hasta el más grande, todos ellos no dudaron en mirar sorprendidos la entrega del Cristo. Descalzos o en sandalias, todos con túnica morada, lienzo blanco y cordón a la cintura, aprovechaban sus celulares para retratar a Jesús de Nazareth. “Quiero ser él cuando se más grande”, externaban algunos pequeños al expresar su deseo por ser algún día el Cristo mayor. Atrás los apóstoles soportaban el piso caliente y rayos de sol que provocaban sudor en rostros y con ello la pérdida del maquillaje. San Pedro, personificado por Luis Alberto Guzmán era de los que no soportaba el asfalto caliente y cuyo malestar se atestiguo en sus pies llenos de ampollas. Y es que el rayo del sol no cedió sino hasta la última parte de la travesía. Los últimos 60 minutos del recorrido el cielo quitó el castigo al dar paso a las nubes y con ello bajar el calor intenso.


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