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Fue Martín Ramírez representante del arte marginal

30/03/2011 02:34 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Inspirado por la convicción de mantener vivos sus recuerdos sobre México, el pintor jalisciense Martín Ramírez, quien nació el 31 de marzo de 1895, eligió el lenguaje visual para comunicar su experiencia de migrante y su tragedia personal. Creador de dibujos en gran formato, su obra se caracteriza por la gran fuerza de su temática, y su gran variedad de composición y diseño. En sus dibujos, Ramírez narra el drama de su vida, aquella odisea migratoria y cultural entre el mundo rural tradicional en Los Altos de Jalisco y la opresiva modernidad del norte de California. Jinetes armados, fauna común de Jalisco, trenes, iglesias y plazas de los diferentes pueblos donde vivió, además de retratos de la Virgen de la Inmaculada Concepción, son algunas de las imágenes plasmadas con nostalgia por Martín Ramírez. Ramírez nació en Tepatitlán, Jalisco, y emigró a Estados Unidos, trabajando como empleado ferroviario. Fue hijo de Gertrudis Ramírez, jornalero, y de Juana González. En 1918, Martín se casó con María Santa Ana Navarro (1900-1979), los recién casados se mudaron al municipio de Tototlán, donde nacieron Juana (1919-2001), Teófila (1921-1969) y Agustina (1923), las tres hijas de la familia Ramírez. En 1924, Martín regresó al municipio de Tepatitlán y compró a crédito 20 hectáreas de tierra, las cuales incluían una pequeña huerta y una casa de adobe, piedra y teja. Al parecer, Ramírez se dio cuenta de que la mejor manera de terminar de pagar su deuda y conseguir recursos para aumentar la productividad de su tierra era trabajar algunos años en Estados Unidos. Por ello, el 24 de agosto de 1925 salió rumbo a Estados Unidos junto con tres amigos que lo acompañaban en la aventura; al parecer viajaron en tren hasta la frontera norte y entraron a Estados Unidos por El Paso, a principios de septiembre de 1925. Gracias a su trabajo como peón, envió dinero a su hermano Atanasio para pagar la deuda por la compra de la tierra y para alimentar y vestir a su esposa y su familia. El primer acontecimiento que alteró la tranquilidad de Ramírez, e hizo más difícil su estancia lejos de la familia, ocurrió apenas cinco meses y medio después de haber salido rumbo a Estados Unidos. El 2 de febrero de 1926 nació Candelario, su único hijo varón, al cual Ramírez sólo conoció a través de una fotografía que le envió su esposa. Sin embargo, el evento que más influyó en su destino fue la Guerra Cristera, cuyo epicentro estuvo precisamente en el municipio de Tepatitlán. Al inicio del conflicto, al igual que otros miles de emigrantes, Ramírez fue advertido por sus familiares de no regresar a causa de los peligros que implicaba la guerra para los hombres, quienes no podían permanecer neutrales ante el conflicto. Martín escuchó, sorprendido y preocupado, los desastres de esa guerra a través de una gran cantidad de vecinos que tuvieron que salir rumbo a California a causa del conflicto, muchos de ellos ex cristeros. En 1930, su hermano Atanasio le escribió una carta desde Tepatitlán en que le informaba, de manera poco clara, sobre ciertos detalles de la destrucción de su propiedad, la muerte de sus animales y los problemas que sufrió su familia. La investigación realizada hasta hoy sobre su obra sugiere que los dibujos en que el jinete es una mujer fueron inspirados por una comunicación contradictoria que recibió en California sobre la Guerra Cristera, escrita confusamente por su hermano Atanasio. Dicha carta hizo creer a Martín que su esposa había abandonado sus obligaciones como madre para unirse al ejército federal en su lucha contra los Cristeros. Situación que debió de constituir una gran decepción para Ramírez, no sólo por su profundo arraigo hacia la religión católica, sino por lo extremadamente conservadora que era la sociedad rural de esos años con respecto a las mujeres. Algunos familiares del artista creen que sus confusiones respecto a la supuesta participación de su esposa en el conflicto armado, fueron la razón por la que decidió no regresar a México, y el posible origen de su crisis emocional. En 1930 fue detenido por la policía por encontrarse en un estado emocional violento, destructivo y peligroso, y bajo el argumento de que era incapaz de cuidarse a sí mismo, fue trasladado en enero de 1931 a Stockton e internado en el hospital para enfermos mentales más antiguo de California. El doctor que lo examinó diagnosticó que estaba demasiado confundido y que sufría de una depresión crónica. Internado por más de tres décadas en Instituciones Psiquiátricas, donde realizó toda su obra, el 12 de febrero de 1963 Ramírez murió a consecuencia de una pulmonía. En 1971, ocho años después de la muerte, Tarmo Pasto vendió la mayor parte de los dibujos al pintor Jim Nutt. Para 1973, la representante de Nutt puso algunos de los dibujos de Ramírez a la venta en la galería Phyllis Kind de Chicago. A partir de entonces, el reconocimiento y el precio de la obra de Ramírez han aumentado de una manera acelerada. La primera gran exposición itinerante de Ramírez fue organizada en 1985 por el Colegio de Arte Moore de Filadelfia, y viajó a Chicago, Milwaukee y Canadá. Para 1987, varios dibujos de Ramírez fueron incluidos en la controvertida exposición sobre “Arte Hispano” en Estados Unidos, organizada por el Museo de Bellas Artes de Houston. Posteriormente, en 1992, la obra de Ramírez formó parte de una exposición que se abrió en el Museo del Condado de Los Ángeles y después viajó al Museo Nacional Reina Sofía en Madrid y al Museo de Arte Setegaya de Tokio. En el otoño de 2000 se montó en el Museo de Arte de Filadelfia la exhibición titulada “Cuando la razón sueña: Dibujos inspirados por visiones, fantasías y lo no real”, donde fue posible apreciar la obra de Ramírez y de 58 artistas más. En el caso de México, sobresale la exhibición montada en el Palacio de Bellas Artes en 1993, titulada “Solar abierto: historias de silencio y osadía”, dedicada a la obra de artistas del siglo XX que tuvieron algún contacto con Jalisco. Aquí en México, uno de los mejores dibujos de Ramírez fue expuesto junto a la obra de grandes pintores como José Clemente Orozco, Juan Soriano, Luis Barragán, María Izquierdo, Roberto Montenegro y Jesús Reyes Ferreira. Su obra, a lo largo de las décadas, ha sido presentada en el Museo de Arte Folclórico de Nueva York, después viajó al Museo de Arte de San José en California, y de allí al Museo de Arte de Milwaukee, en Wisconsin. Actualmente no se tiene la cantidad exacta de dibujos que Ramírez realizó durante toda su vida, no obstante en su obra siempre compartió una distancia crítica respecto de su tierra de origen, de la que partió en algún momento, pero a la que nunca dejó de pertenecer.

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