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Matilde

12/05/2011 16:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tiempo estimado de lectura: 2 minutos.

Un letrero que decía "tamales mexicanos" sobre la pared de un puesto ambulante, justo en la esquina de la 8va avenida y la calle 36, llamó mi atención. Me acerqué a pedir un café y le pregunté a la señora:

-Oiga, ¿De dónde es usted?

-De México. Me contestó bajando la cabeza y dejando al descubierto las canas que inundaban la raíz de su pelo.

-Yo también. Le respondí. ¿Pero de que parte del país? Yo soy sinaloense.

-Vengo de Puebla.

-Ah, y ¿Cuánto tiempo tiene viviendo en Estados Unidos? Le pregunté.

A la señora se le paralizó la expresión facial con mi pregunta, y su mirada se volvió desconfiada, quizá pensando que yo tenía nexos con la oficina de inmigración. Continuamos platicando, le pregunté su nombre y su edad, y después empezamos con la política.

-Oiga Matilde y ¿usted qué opina de la situación en México?, ¿qué opinan sus amigos mexicanos que viven aquí? Le pregunté mientras le daba un sorbito al café.

- Yo casi no tengo amigos. Es que mire, trabajo de lunes a domingo de 7 de la mañana a 9 de la noche. La verdad es que a mi esposo y a mí, si nos da tristeza lo que está pasando. Antes no era así, nosotros crecimos bien diferente... Yo creo que los de la violencia son los centroamericanos que se quieren venir para los Estados Unidos y luego como no pasan, se quedan de malosos en México... pero, ¿qué podemos hacer? Oiga, ¿y usted no ve Teresa?, la pasan por Univisión.

A mí alrededor se había formado una fila de personas esperando ser atendidas, así que me despedí y me fui.

Matilde y yo nos parecemos en algunas cosas (incluidas las canas que se asoman, desafortunadamente). Ella -al igual que yo y que muchos otros-, sentimos tristeza por la violencia y la impunidad que atacan a nuestro país, pero no sabemos qué hacer y pasamos rápidamente de la tristeza al ataque.

Culpamos al gobierno, a los políticos, a los millonarios, a las televisoras, a los narcos, a la sociedad, al presidente, a la Iglesia, a los gringos junkies, Matilde a los centroamericanos... pero hasta ahí llegamos, nos quedamos en la repartición de la culpa.

Carecemos de estrategias sociales y planes de acción colectivos. Nuestro objetivo diario es mantener nuestro status quo; seguir siendo y teniendo los mismos bienes materiales. Mientras nuestra paz inmediata no se vea afectada, no nos vemos en la necesidad de hacer actos heroicos.

Intentamos unirnos en marchas por la paz y sin embargo no logramos consolidarnos ni fortalecernos como sociedad. Unos marchan porque se acabe la violencia, otros marchan para atacar al Presidente, otros marchan para hacerle propaganda al PRD y otros simplemente aprovechan para protestar contra todo. Nos burlamos frecuentemente del canal de congreso, pero no somos diferentes de nuestros representantes. Primero siempre estará el bien personal antes que el bien común.

Como Matilde nos preguntamos qué hacer y al no saber por dónde empezar, buscamos distracción en lo que sea, como ella con las novelas.

Lo cierto es que vivimos en un país en el que 6.9% de la población sigue siendo analfabeta, en un país en el que la repartición de la riqueza continúa siendo increíblemente desproporcionada.

¡Mexicanos!, vivimos momentos cruciales. Son tiempos de cambio, de reflexión y de aprendizaje. ¿Cómo es que llegamos a esto? Debemos desprendernos de nuestras creencias partidistas heredadas por nuestros padres, compartidas por nuestros amigos, o impuestas por la sociedad. La raíz del mal que aqueja a nuestro país no creció hace 10 años. Es infantil e ignorante creer lo contrario.

Para el 2012, no necesitamos un príncipe guapo que nos salve, tenemos que salvarnos nosotros mismos. La solución no radica en el poder Ejecutivo. Tenemos que trabajar ardua y comprometidamente por la reforma del poder Legislativo. Tenemos que dejar de escoger representantes por el posible beneficio que podamos alcanzar y tenemos que exigir que los otros hagan lo mismo. Alejémonos de las personas corruptas a cualquier nivel. Dejemos de besar traseros y pongámonos a jalar como dirían mis amigos norteños.

Nos merecemos disfrutar de las riquezas de nuestro país y de nuestra cultura en paz, y este es el momento para trabajar por ello. Si no lo hacemos, si seguimos buscando culpables, y no interiorizamos que somos factores y catalizadores de cambio, México pasará de producir telenovelas a convertirse en una; con la credibilidad, drama y estupidez que esto conlleva.

Para llevar: Exigir a los demás, alejarse de los corruptos.

Filed under: Opinión + Politics


Sobre esta noticia

Autor:
Elmundodeanita (16 noticias)
Fuente:
elmundodeanita.wordpress.com
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342
Tipo:
Reportaje
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