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A mayor educación, menor participación en elecciones

09/09/2013 15:20 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Según los resultados del más reciente proceso electoral, según sea mayor el confort y la educación de los ciudadanos, será menor su participación en procesos electorales

“Conforme nos volvemos democráticos los mexicanos nos hacemos antidemocráticos. Esa aparente paradoja tiene explicación. En el reciente proceso electoral los estados en que se registraron votaciones altas fueron por regla general aquellos con menor índice de educación y más pobreza. ¿Qué significa eso?. Al parecer los votantes instruidos, de clase media y alta, están dando la espalda a las urnas; se abstienen de votar como muestra de repudio a los excesos de la clase política, a la irritante y machacona propaganda que los partidos hacen a través de la radio y la televisión, y al insultante gasto del enorme aparato electoral.

 Votan, en cambio, aquellos que son acarreados a las casillas por los diversos partidos; los que aún pueden ser objeto de manipulación. Se observa una tendencia preocupante: cuanto más pobre es un distrito, y menos educación tienen sus habitantes, mayor es el número de votos que en él se recaban. Desde luego estoy generalizando, pero un estudio serio podría confirmar esos datos. Al paso que vamos, en las próximas elecciones sólo votará el que sea llevado a votar. Vuelvo a señalar la paradoja: el bienestar económico y la educación alejan a los mexicanos de las urnas en vez de acercarlos a ellas.

Eso entraña un grave riesgo para la democracia...”, lo anterior es un extracto de la columna “De Política y Cosas Peores que escribe Armando Fuentes Aguirre “Catón” y que se publica en numerosos medios escritos del país y algunos del extranjero aparecida el pasado 25 de julio en El Siglo de Torreón.

De ninguna manera el escritor y periodista saltillense descubre el hilo negro, pues su tesis se confirma al realizar un somero análisis del comportamiento de los electores en el reciente proceso que en Coahuila sirvió para elegir Ayuntamientos en los 38 municipios y para lo cual basta examinar los casos de Saltillo y Torreón.

Independientemente del malestar de la sociedad contra los gobiernos del PRI, y en sí hacia todo lo que se refiera a política, en nuestra entidad los ciudadanos estamos agraviados por la mega deuda heredada a los coahuilenses por el ex gobernador Humberto Moreira Valdés, quebranto económico que afectará a todos los habitantes de Coahuila durante los próximos veinte años.

Coahuila tiene un padrón electoral de 1, 964, 205 electores repartidos en 3, 495 casillas de las que se capturaron resultados únicamente en 3, 457 es decir el 98.91% y las que tienen 1, 946, 092 electores, es decir el 99.08% de los ciudadanos que pueden votar y de los que solo lo hicieron el 53.89%, esto es: 1, 058, 510.1 electores.

Es diferente la situación de los ciudadanos en Saltillo y Torreón. En la Capital la población es favorecida por el Gobierno del Estado ya que el crecimiento que se registra en todos los órdenes es sumamente dinámico en lo que se refiere a creación de infraestructura, inversión, generación de empleos y progreso económico a lo que se agrega un gobierno municipal eficiente.

En Torreón desde hace más de 30 años sufrimos el abandono del gobierno estatal, no hay inversiones, generación de empleos, ni creación de infraestructura. Agregue que en los recientes períodos gubernamentales los torreonenses hemos padecido gobiernos ineficientes, lo mismo del PRI que del PAN, al grado de que los últimos -Eduardo Olmos Castro del PRI y José Ángel Pérez Hernández del PAN- son calificados como los peores de los malos.

Pero los resultados del reciente proceso electoral en las dos ciudades no reflejan el estado de ánimo de los ciudadanos hacia el PRI y los gobiernos, estatal y municipales por lo que se comprende que diez municipios los ganaron organizaciones políticas diferentes al Partido Revolucionario Institucional. Lo que no se entiende es por qué los ciudadanos de Saltillo decidieron castigar en las urnas al PRI, cuando el alcalde de ese partido es eficiente. Por el contrario, en Torreón, donde Eduardo Olmos Castro está calificado como el peor alcalde de la historia, los votantes decidieron premiar al PRI y eligen como alcalde a Miguel Ángel Riquelme Solís.

En Saltillo se puede explicar mejor el resultado electoral, ya que por una parte el Partido Revolucionario Institucional tuvo un pésimo y cuestionado candidato en la persona de Fernando Donato de las Fuentes Hernández, mientras que Acción Nacional postuló a un ciudadano sin antecedentes en la política pero al que se sumó la sociedad civil y que desde antes de la campaña contó con el beneplácito general, se trata de Isidro López Villarreal.

En Torreón, Miguel Ángel Riquelme Solís del Partido Revolucionario Institucional y Jesús de León Tello del Partido Acción Nacional fueron pésimos candidatos, sobre todo si se les compara con los abanderados de partidos de oposición como Raúl Sifuentes Guerrero al que postularon sin ser su militante el Partido Movimiento Ciudadano y Partido Social Demócrata, ó Isabel Vesuña Rivero que participó avalada por el Partido de la Revolución Democrática. 

Inexplicable: No obstante la irritación contra la administración en funciones, los torreonenses volvimos a optar por el PRI

En el caso de Torreón operó el principio de que “Partido con más dinero es el que compra más votos y por ende, el que gana la elección” también la paradoja señalada por Catón: “…el bienestar económico y la educación alejan a los mexicanos de las urnas en vez de acercarlos a ellas”.

Veamos los números: Saltillo tiene una lista nominal de 504, 470 electores de los que únicamente votó el 46.57% por ciento, es decir 232, 249 de los que 111, 675 favorecieron a Isidro López Villarreal, postulado por el Partido Acción Nacional, UDC y PRO, es decir el 48.8% de la elección.

Prefirieron a Fernando Donato de las Fuentes Hernández el 40.66% de los que sufragaron, es decir 94, 433 saltillenses. Aquí no aportaron cantidades significativas de votos las organizaciones aliadas al tricolor: Partido Verde, PANAL, Partido Joven y PRC. Los votos nulos fueron 7, 068 lo que representa el 3.28 por ciento de los emitidos.

En Torreón, inexplicablemente el malestar de los ciudadanos en contra de Rubén Moreira Valdez y de Eduardo Olmos Castro no se reflejó en el resultado de la elección. De una lista nominal de 457, 787 electores registrados en 787 casillas, votaron únicamente el 53%, esto es 207, 044 torreonenses, los votos nulos representaron el 3.44% es decir 8, 506, más del doble de la diferencia entre el primero y segundo lugar.

Por partido y candidato los votos emitidos se distribuyeron de la siguiente manera: Jesús de León Tello del Partido de Acción Nacional obtuvo 106, 560 votos con el 43.13%; Miguel Ángel Riquelme Solís del Partido Revolucionario Institucional logró el 42.54% de los sufragios emitidos, es decir 105, 094; los votos nulos representaron el 3.44% esto es 8, 506 sufragios, casi el doble de la diferencia entre PRI y PAN; Raúl Sifuentes Guerrero fue favorecido por el electorado con 6, 647 votos que representan el 2.69%; e Isabel Vesuña Rivero del Partido de la Revolución Democrática ganó el 2.65% de la votación con 6, 545 sufragios.

La posición de los ganadores se modificó al sumar los votos de los partidos con candidato común de manera que ganó Miguel Ángel Riquelme Solís con 112, 484 votos (45.53%); Segundo lugar Jesús de León Tello con 108, 200 (43.8%); Jesús Raúl Sifuentes Guerrero con 8, 593 votos (3.48%); votos nulos 8, 506 (3.44%); y finalmente Isabel Vesuña Rivero con 6, 545 votos (2.65%). Estos resultados son los que aparecen en el PREP antes de la revisión realizada y que poco modificó el cómputo inicial.

Si bien, Jesús de León Tello decidió aceptar el resultado, el Partido Acción Nacional impugnó la elección ante el Tribunal Estatal Electoral que desestimó el recurso, por lo que recurrieron al Tribunal Federal. Si el Tribunal Federal Electoral considera procedente la impugnación la única resolución que puede tomar es la anulación de la elección, por lo que tendrá que convocar a un nuevo proceso.

Los números aquí consignados son los mostrados por el Programa de Resultados Electorales Preliminares de Coahuila el lunes 8 de julio, antes de las revisiones realizadas, y lejos de mostrar un aval para el gobierno de Rubén Moreira Valdez evidencian el hartazgo de los ciudadanos que decidieron –como señala Catón- no votar.

Quienes sufragaron fueron los desheredados, los acarreados, los llevados a votar, los que cambiaron el sufragio por un poco de dinero que les permitió resolver su problema económico por un día. En resumen: El partido que se impuso fue el que tuvo más dinero para comprar votos y voluntades, como se sabe, el PRI aumenta su posibilidad de ganar elecciones cuando es mayor el abstencionismo.

La decisión en Torreón la tomaron las minorías, no se trató de un voto razonado y responsable, fue un voto inducido. En caso de que no prospere la impugnación y Riquelme tome posesión será un alcalde sumamente cuestionado y acotado, podrá afirmarse que tuvo una mayoría de votos, pero no que esos sufragios fueron legítimos. Hasta aquí la columna, agradezco el favor de su atención y le reitero que son bienvenidos sus comentarios, críticas y aportaciones en periodista051@hotmail, com.


Sobre esta noticia

Autor:
Juan Elizalde Lara (9 noticias)
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Tipo:
Opinión
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