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El “Mea culpa” ante la ineptitud política

31/07/2011 14:40 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

Se continúa jugando al gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957): "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie"

Cuauhtémoc Mávita E./periodista

Desde que tengo uso de razón he conocido de críticas extremadamente severas del sistema político mexicano y de los malos políticos que se han enquistado en el mismo con el insano propósito de tener acceso a las arcas públicas para enriquecerse. Cambiar esa cultura y unificar a la gente para cerrarles el paso es un proceso lento y desesperante.

Estos personajes creen que es suficiente con pedirle perdón a los gobernados, tal como lo hiciera el ex presidente José López Portillo (1976-1982) cuando hizo vibrar a las multitudes en su pieza oratoria de toma de posesión en la cual reconoció como el gobierno y la clase política le había fallado a los mexicanos:

“A los desposeídos y marginados si algo pudiera pedirles, sería perdón por no haber acertado todavía a sacarlos de su postración, pero les expreso que todo el país tiene conciencia y vergüenza del rezago y que precisamente por eso nos aliamos para conquistar por el derecho de la justicia ”. La alianza lopezportillista falló.

A 35 años de distancia cada vez que la sociedad se rebela y exige cuentas claras a los políticos y al gobierno, estos recurren al clásico perdón o ustedes disculpen, como si eso fuera lo que la sociedad les reclama. Por supuesto que creen que eso es suficiente y continúan jugando al gatopardo de Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957): "Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie". Es por eso que cuando hay presiones sociales, los que manipulan el sistema político tratan a toda costa de otorgar concesiones a los protestantes, aún cuando los sublevados son los que mandan, más si estas expresiones se dan en un sistema democrático. Pero en la práctica estos d ependen, como Blanche DuBois, en “Un tranvía llamado deseo”, de “la bondad de los extraños”.

El sistema político mexicano está diseñado no para gobernar –de ahi su ineptitud- sino para conservarse en el poder

Tal parece que Rafael Ruiz Harrell en “Una visión crítica del presidencialismo mexicano” estuviera en lo cierto: “El sistema político mexicano está diseñado no para gobernar –de ahi su ineptitud- sino para conservarse en el poder. El futuro del país y el bienestar de su gente constituyen una preocupación secundaria de quienes llegan a ocupar altos cargos públicos, incluyendo por supuesto a la presidencia”. “… Resulta evidente que nuestros gobiernos no han logrado hacer que la nación supere realmente los problemas más importantes”.

Lo anterior lo subrayó hace 25 años, y aunque de 1986 a la fecha se han dado cambios, en el fondo el sistema político está diseñado para que las élites conserven el poder, de ello el llamado pragmatismo político y la apertura de la clase política para traspasarse el mando. Se trata de un negocio cuyos dividendos se obtienen mediante el control de los órganos directores del Estado, y ante lo cual los que tienen ese control consideran que tienen derecho de engañar a la gente y darse golpes de pecho para con ese “mea culpa” desligarse de la responsabilidad que tienen ante la sociedad.

De lo anterior se explica, en cierta medida, el porque estamos como estamos. Sin embargo, esto tiene que cambiar en el fondo y en la forma. Muchos consideran que para avanzar en esa dirección hay que educar primero a la gente. Eso podría ser un buen comienzo, pero desafortunadamente la intencionalidad del sistema educativo nacional no es precisamente favorecer la participación cada vez más amplia de los mexicanos en la transformación del sistema político y de gobierno para gobernar, sino para continuar manteniendo el mismo estado de cosas.

Por eso se requiere algo más. Quizás es preciso empezar a formar líderes sociales que entiendan y se comprometan a trabajar con la gente para solucionar los problemas que la aquejan. En otras palabras, tal como se afirma en un proverbio indoamericano: “Para entender al hombre (los gobernados) hay que caminar cuando menos una milla en sus zapatos”. Los malos políticos no lo entienden. Hay que hacerlos que entiendan o cerrarles el paso para que no avancen.

El bienestar de su gente constituye una preocupación secundaria de quienes llegan a ocupar altos cargos públicos

Finalmente esto es para usted: “Si no estás dispuesto a arriesgarte por algo que realmente te importa, también puedes estar muerto. (Diane Frolov y Andrew Schneider).


Sobre esta noticia

Autor:
Cuauhtemoc Mavita E. (70 noticias)
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Cuauhtemoc Mavita E. (01/08/2011)

Si ladran Sancho, es que vamos avanzando

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Cuauhtemoc Mavita E. (01/08/2011)

Y A LOS MALOS POLÍTICOS NO LES GUSTA ESO