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La medalla olímpica dio un giro a mi vida: Joaquín Rocha

12/07/2012 04:23 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

* Contra todos pronósticos ganó bronce en peso completo * Participó en México 68 con sólo 11 peleas amateurs * Por política no acudió a Munich 72 y desistió ser profesional * Fue beisbolista, pelotari y boxeador; ahora entrena a jóvenes Por Sergio Abarca Levetty México, 12 Jul. (Notimex).- La vida de Joaquín Rocha dio un giro de 360 grados al obtener, contra todos los pronósticos, la medalla de bronce en el torneo de boxeo, división de peso completo, en los Juegos Olímpicos de México 68. Después de haber practicado voleibol, atletismo, frontón y beisbol, Rocha Herrera encontró en el deporte de los puños su destino, donde encontró fama, fortuna y reconocimiento de los aficionados tras darle a México una presea olímpica inédita en la máxima división. Joaquín Rocha concedió una entrevista exclusiva a Notimex, donde habló de su hazaña inigualable para el pugilismo nacional al subir al podio en la máxima justa del deporte amateur: unos Juegos Olímpicos. "Soy chintololo de Azcapotzalco y desde niño practiqué el deporte", dijo al inicio de la plática en el gimnasio de box del Centro Nacional de Desarrollo de Talentos Deportivos y Alto Rendimiento (CNAR), donde entrena a jóvenes peleadores que sueñan algún día emular la hazaña de su mentor. Joaquín Rocha nació el 16 de agosto de 1944 y fue un atleta desde niño, practicó varios deportes y pese a ser hijo de Florencio "Yaqui" Rocha, famoso luchador en la década de los 40 y 50, jamás le gustó el arte del pancracio. Jugó voleibol en la primaria, en la secundaria se dedicó al atletismo en las especialidades de 800 y mil 500 metros y en la preparatoria ganó la primera especialidad en el tradicional torneo atlético Wilfrido Massieu. Más tarde probó en el frontón a mano, disciplina en la cual fue considerado el mejor zaguero del país y en 1962 lo convocaron para el Mundial de Pelota Vasca, pero cuestiones personales le impidieron acudir. En el béisbol de la Liga Mexicana, y aunque no cobró, debutó con los Tigres capitalinos, que en aquella época era llamado “el cuadro del millón” por sus formidables jugadores; debutó en el último partido de la campaña 64-65 ante los Charros de Jalisco. Con el gallardete asegurado, el manager José Luis "Chito" García lo envió a batear y pegó doblete, pero “el rey de los deportes” no era para él y encontró en los cuadriláteros su verdadera vida deportiva, la que lo dio a conocer a nivel internacional. En febrero de 1967 llegó al Centro Deportivo Olímpico Mexicano y el entrenador nacional polaco Enrique Nowara le dio la oportunidad al ver su corpulencia física: 1.95 de estatura, 85 kilos de peso y 23 años de edad. "Mi incursión en el boxeo fue de novela, de cuento, después de ser pelotari y beisbolista, en el vestidor un amigo me dijo ‘hace falta un peso completo en el boxeo’, yo nunca me había subido a un ring y le dije, ‘si encuentran ropa de mi tamaño me subo al ring’ y que me enfrento a un gordo, de dos golpes lo derribé, me pusieron un sombrero y dije, aquí esta mi pelotita y me fui al Comité Olímpico Mexicano", recordó. En su primer contacto con el entrenador Nowara, el capitalino recordó: "me agarró de los brazos y me dijo ‘estás muy fuerte’ y que me sube al ring, el rival me pegaba en la nariz y me sangró de la boca y nariz, lo conecté sólido y se acabó la pelea. De ahí me agarró cariño el entrenador y el boxeo se metió a mi vida". Con su corpulencia y pese a tener sólo once combates amateurs, Rocha ganó el boleto olímpico en un “dual meet” México-Estados Unidos en una gira por el país de “las barras y las estrellas” y su cita con el destino estaba marcada, su participación en el torneo de boxeo de la olimpiada de México 68. Urgía afinarle la técnica a Rocha por lo que tuvo fogueo arriba del ring. En 1968 peleó en los estados de Texas y California y en la ciudad de México, quedando listo para los Juegos Olímpicos con marca de 11 peleas, 10 triunfos y un revés. Su récord no animaba a nadie. Se concentró en la Villa Olímpica, al sur de la capital, con el resto de la delegación que representó a México, "antes de entrar, mi papá me dijo ‘no vas a un campeonato, aquí te juegas tu porvenir’" y fueron palabras proféticas, mi vida cambió por completo con la medalla. Como una película, los recuerdos afloran en su cerebro. Su mirada se pierde en el inmenso gimnasio del CNAR y se pierde entre peras y costales del moderno inmueble. Se mete las manos en su ropa deportiva color blanca con la bandera de México bordada en el pecho. "Es una satisfacción y un orgullo darle medallas a México, porque también gané preseas en Juegos Centroamericanos y en Juegos Panamericanos y la más importante, la de los Olímpicos en nuestro país". Joaquín destaca que es el único medallista olímpico mexicano en peso completo en boxeo, disciplina que ha otorgado al país 12 medallas, el máximo número por disciplina, y entre sus recuerdos más hermosos de México 68 menciona la animosidad de la gente y la amistad que tuvo con atletas de todo el mundo en las ceremonias de inauguración y de clausura de los Juegos Olímpicos. Pero subir al podio del torneo realizado en la legendaria Arena México no fue fácil, "sentía una responsabilidad, una presión, lo que me preocupaba era quedar mal con el público, porque es el que te avanza, te avienta a dar tu máximo esfuerzo. Al entrar a mi primer combate iba enojado por los comentarios del preparador físico Casimero Mazeck, que me dijo: ‘no pensaremos mal si te dejas caer’”. Rocha inició su camino a su destino tras vencer al ghanés Adonis Ray por 4-1 y después a Rudolfus Lubbers, de Holanda, por 3-2, para asegurar el bronce. En semifinales cayó con el soviético Jonas Cepulis cuando el réferi paró las acciones en el segundo round y el europeo logró su pase a la gran final contra Goerge Foreman, a la postre campeón olímpico. "Desgraciadamente Cepulis me llevaba 30 kilos, yo estaba en 85 kilos con puro músculo, pero no pude con su tonelaje", recordó con melancolía y frustración. Sin embargo, Joaquín Rocha había logrado una hazaña inigualable en el boxeo olímpico mexicano y el cambio total en su vida, "me doblaron el sueldo de gestor interino en la Secretaría de Recursos Hidráulicos, tuve facilidades para comprar una casa, recibí dos placas de taxi y un reloj de oro que todavía conservo". El gigante de Azcapotzalco seguiría su trayectoria en los cuadriláteros de todo el mundo y obtendría las medallas de plata en Juegos Centroamericanos y del Caribe en Panamá 70 y en los Juegos Panamericanos de Cali 71. Pero no logró repetir en los Olímpicos de Munich 72 y decidió retirarse, porque el titular de la Federación Mexicana de Boxeo en esa época, Moisés Saldívar, decidió que no fueran los pesos completo a Alemania; también dejaron a otro medallista de México 68, Agustín Zaragoza, en peso medio. Joaquín Rocha no contempló ingresar al terreno de paga, "me ofrecieron buenos billetes, pero el box profesional es aberrante, no te ven como persona, sino como signo de pesos". Su vida siguió, se jubiló y obtuvo su diploma de entrenador de la Odepa para capacitar a boxeadores amateurs en el CNAR desde 2007. Rumbo a Londres 2012, el entrevistado les ve posibilidades de obtener medallas a Oscar Valdez y Oscar Molina, únicos boxeadores que representarán a México en la justa londinense, "están bien preparados y tienen que dar la cara por nuestro país, como lo hice yo".


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