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Mejor que Maradona

03/08/2012 16:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Por Jorge Cortés Ancona

Un brasileño dijo, para un periódico deportivo de la localidad, que la joven promesa había jugado mejor que cualquier demostración de Maradona. En ese partido de la Tercera División, se había lucido con los pases y con los goles. "Mejor que Maradona". Y lo decía un brasileño. Guardó el recorte, lo fotocopió por centenares y toda su vida lo portó como un pasaporte para acceder a cualquier franquicia o equipo. Para cualquier ofrecimiento de asesoría o entrenamiento a jóvenes o niños.

En su paso por equipos de la Tercera División –-de la que nunca pudo pasar— y de tantos equipos locales en que su condición de extranjero era una carta de presentación por sí sola, siempre se tenía que escuchar la frase mágica "Mejor que Maradona". Había sacado tantas fotocopias del recorte de prensa, que ya era casi una mancha borrosa, como esas fotos antiguas cuya superficie se ha desgastado. Pero la frase, subrayada, aún podía leerse.

imageSoccer ball FOTO: SandW45

En los primeros años que siguieron a su apoteosis personal, entraba al campo de juego a regodearse en sí mismo. El balón era como una mujer del cual él era el celoso propietario. Se olvidaba que el futbol es un deporte de once jugadores. Cuando tomaba el balón no lo soltaba, podía acabarse el terreno y él seguía empeñado en tenerlo consigo. Como dijo un furioso entrenador, está bien que el futbol sea un espectáculo, pero de ninguna manera es un ballet de payasos. La banca pasó a ser su destino más frecuente, en sus tumbos por equipo y equipo.

Llevaba casi toda su vida viviendo en México pero moría por ubicarse en el extranjero. Probó suerte en algunos países centroamericanos, donde esa misma condición de doble extranjería le granjeaba accesos provisionales, aunque a la larga terminaran, como siempre, relegándolo a la banca. En sus clínicas futbolísticas, al principio parecían hacerle caso y propiciar inscripciones que se desvanecían a partir de la segunda sesión.

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Un currículum tan extenso tenía que ser tomado en cuenta, aunque sólo fuera de fugaces participaciones y efímeras sesiones. En todos lados llevaba camisetas y postales mandadas a hacer por él mismo. Ahí aparecía su rostro, su nombre en grande y la frase premonitoria en letra del mismo tamaño pero de otro color. Alguno que otro se atrevía a comprar los "souvenirs", sobre todo porque hay que reconocer que la imagen era vistosa y podía verse, esforzándose un poco, como una muestra de ingenio. Podía ser motivo de llamar la atención por parecer una broma de algún hijo de vecino y así dar pie a la explicación necesaria.

Su vida transcurría en ese ansioso transitar por región y región, país y país. En todos los casos, las conversaciones con él tenían que girar en función de lo que le interesaba. Le repugnaba todo aquello que estuviera fuera del círculo de lo que consideraba importante. Y nada era más importante que el hecho de que todos supieran acerca de su condición esencial de haber sido considerado mejor que Maradona.

La anécdota no parecía haberse gastado para él. Llevaba veinte años repitiéndola, desde ese lejano momento de sus 17 años en que la leyó en aquel periódico. Veinte años en que entrenadores, jugadores y público la escuchaban en todo momento. A toda persona a la que conocía le tenía que espetar, en cualquier momento, la comparación favorable de que había sido objeto a sus 17 años de edad.

La frase había hecho al hombre. Se había modelado a sí mismo en razón de esa categoría de superioridad. Incluso se jactaba de que se había atrevido a decírsela en la cara al propio Maradona. En una de las visitas de éste a México, luego de una espera de horas, logró acercarse a él en el aeropuerto, entre codazos y empujones, y decirle: "¡Soy mejor que vos, che! ¡Un brasileño gran conocedor escribió que yo he jugado mejor que vos!". Y decía que el argentino había tenido que reconocer esa superioridad evitando mirarlo a la cara y alejándose a toda prisa arrastrado por su nube de guardaespaldas. "El que calla otorga". Ni una prueba pudo ser más contundente: es mejor que Maradona.


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Autor:
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redliterariadelsureste.blogspot.com
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Reportaje
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