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Método de Descartes inspira sui generis exposición en Málaga

10/02/2011 02:50 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Basado en el libro “Discurso del método”, del filósofo, físico y matemático francés René Descartes, muerto el 11 de febrero de 1650, el artista español Fernando Sánchez Castillo convirtió dos robots desactivadores de explosivos (TEDAX) de la guardia civil española en obras de arte. En su exposición “Método del discurso”, que se exhibirá en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga hasta el 3 de abril, el artista pone, por primera vez, al servicio del arte estos dispositivos de los TEDAX, para reinterpretar la realidad, poniendo en evidencia la verdad absoluta. Con esta obra, señalan sus críticos, el artista proclama el diálogo y la no violencia, utilizando los robots como símbolo para devolver al arte su capacidad para transformar la sociedad. Los convierte en una herramienta artística para mostrar una nueva realidad a través de esculturas, pinturas y videoinstalaciones, inspirado en las ideas de Descartes. El francés cumple este viernes 361 años de muerto, no obstante su obra filosófica sigue vigente, sobre todo su método científico, el cual es utilizado aún en la era moderna para llevar a buen término cualquier investigación seria. El fundador del racionalismo e iniciador de la filosofía moderna, nació en La Haye, en Touraine, Francia, el 31 de marzo de 1596. Fue hijo del parlamentario de Rennes, Joachim Descartes, y nieto del alcalde de Nantes, cuyo nombre se ignora. Al quedar huérfano de madre, al año de edad, a causa de la peste, René quedó bajo el cuidado de sus abuelos hasta que cumplió los 11 años de edad, cuando entró a estudiar al colegio jesuita College Henri IV. Desde muy pequeño fue valorado por sus precoces dotes intelectuales, lo que lo llevó a aprender física y filosofía escolástica y mostró un notable interés por las matemáticas y de ahí a plasmar sus experiencias con esta ciencia en su libro “Discurso del método”, donde afirma que este sistema educativo no era bueno para un adecuado desarrollo de la razón. Aprendió latín y griego con las lecturas de Cicerón, Horacio, Virgilio, Homero, Píndaro, Platón y Aristóteles, que en esa época fue referencia para el estudio de la física y la biología. Al cumplir 18 años de edad, Descartes ingresó a la Universidad de Poitiers, donde estudió Derecho y Medicina. Para 1616 contaba ya con los grados de bachiller y licenciado. Su primera obra fue “Reglas para la dirección del espíritu”, creada en 1628 y publicada de manera póstuma en 1701. Luego escribió “La luz” o “Tratado del mundo y El hombre”, que retiró de la imprenta al enterarse de la condena de la Inquisición a Galileo en 1633, y que más tarde se publicara a instancias de Gottfried Leibniz. En 1637 publicó el “Discurso del método para dirigir bien la razón y hallar la verdad en las ciencias”, seguido de tres ensayos científicos: “Dióptrica”, “La Geometría” y “Los meteoros”. Con estas obras, escritas en francés, Descartes acabó por presentarse ante el mundo erudito, aunque inicialmente intentó conservar el anonimato. En 1641 publicó las “Meditaciones metafísicas”, acompañadas de un conjunto de “Objeciones y respuestas” que amplió y volvió a publicar en 1642. Hacia ese año puede fecharse también un diálogo, “La búsqueda de la verdad mediante la razón natural” (póstumo). En 1644 aparecieron los “Principios de filosofía”, que Descartes idealmente habría destinado a la enseñanza, y en 1649 publicó un último tratado, “Las pasiones del alma”. Sin embargo, aún pudo diseñar para Cristina de Suecia el reglamento de una sociedad científica, cuyo único artículo es que el turno de la palabra corresponda rotativamente a cada uno de los miembros, en un orden arbitrario y fijo. De Descartes también se conserva una copiosa correspondencia, que en gran parte canalizaba a través de su amigo Mersenne, así como algunos esbozos y opúsculos que dejó inéditos. La edición de referencia de sus obras es la que prepararon Charles Adam y Paul Tannery, a fines del siglo XIX e inicios del XX, y a la que los comentaristas usualmente se refieren como AT, por las iniciales de los apellidos de estos investigadores. El padre de la filosofía moderna destacó también por su decisión de rechazar las verdades recibidas, como la escolástica, combatiendo activamente los prejuicios, y también por haber centrado su estudio en el propio problema del conocimiento como un rodeo necesario para llegar a otros temas de mayor importancia intrínseca como la moral, la medicina y la mecánica. René Descartes murió en Estocolmo, Suecia, el 11 de febrero de 1650, a causa de una neumonía, aunque en 1980 el historiador y médico alemán Eike Pies halló en la Universidad de Leiden una carta secreta del médico de la corte que lo atendió, el holandés Johan van Wullen. En la misiva el galeno describía al detalle la agonía del filósofo, y curiosamente los síntomas presentados —náuseas, vómitos, escalofríos— no eran propios de una neumonía. Tras consultar a varios patólogos, Pies concluyó en su libro “El homicidio de Descartes, documentos, indicios, pruebas”, que la muerte se debía a envenenamiento por arsénico. La carta secreta fue enviada a un antepasado del escritor, el holandés Willem Pies. En 1676 se exhumaron los restos de Descartes, colocados en un ataúd de cobre se trasladaron a París para ser sepultados en la iglesia de Sainte-Geneviève-du-Mont. Movidos nuevamente durante el transcurso de la Revolución francesa, los restos fueron colocados en el Panthéon, la basílica dedicada a los grandes hombres de la nación francesa. Nuevamente, en 1819, los restos de René Descartes cambiaron de sitio de reposo y fueron llevados esta vez a la Iglesia de Saint-Germain-des-Prés, donde se encuentran en la actualidad. En 1935, en su honor, se llamó “Descartes” un cráter lunar.


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