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¿Todos los mexicanos estamos traumados o acomplejados?

24/12/2010 14:26 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los mexicanos debemos transformar nuestra manera de pensar, dejando atrás los traumas sociales

Esta enfermedad no se quita ni se quitará nunca, si continuamos imitando como dice (Samuel Ramos, psicólogo de profesión) a los europeos, sobre todo a los franceses y españoles y ya de pasada a los vecinos gringos, pero que torpes y estúpidos somos caray, que no podrán haber por ahí algunos inteligentes, inocentes o malos psicólogos que nos ayuden o apoyen en erradicar esta pandemia que desde la conquista la venimos arrastrando. Nada más observen lo siguiente:

Cuando llegaron los españoles en 1521, nuestros antepasados al verlos se espantaron les dio miedo, quizás porque nunca habían tenido visita de gente extraña, que venían enfermos de la mente y de muy mala calidad humana, luego vino el coraje, después mas miedo, no supieron que hacer, se dejaron convencer y vencer; como les decía anteriormente tenían miedo y coraje porque a la par de ellos venían grupos de indígenas mexicanos traidores; desde ahí empezó la enfermedad de los traumas.

Una vez conquistados vinieron otros traumas, como: violación maltrato, asesinato de nuestras mujeres y hombres, masacraron desde niñas y niños hasta ancianos, no dejaron escapar nada que no estuviera bajo su control, sometieron y esclavizaron todo lo que se moviera, desde seres humanos, animales hasta la tierra que nos vio nacer; todo se lo quedaron estos hijos de la chingada, las mejores tierras, las mejores playas, los mejores recursos naturales, minas, ríos y lagos -todo sin menos cabo-, sólo nos dejaron las sobras de lo que no pudieron trabajar, porque además nunca trabajaron todo lo hicieron nuestros antepasados; el miedo traumático continuó hasta por casi 300 años.

Acompañados de los españoles vinieron los religiosos: jesuitas, franciscanos y chavelitas, adoradores de la carne humana hombre o mujer, quienes instalaron la famosa santa inquisición, o policía judicial católica; estos personajes criminales de la historia hicieron con sus atuendos y hábitos cosas y actos más terribles que toda persona pueda contar, obligar a creer en algo que no sentíamos matando a los indígenas y mestizos que no lo hacían y a todo aquel que se le pusiera enfrente, claro con la complicidad de la autoridad; porque no aceptarlo, ambos poderes se encargaron de hacer el trabajo, de enfermarnos crónicamente y quedáramos marcados para toda la vida, quién no, sobre todo por los tipos de castigos que tenían instrumentados en los centros de tortura ubicados en lugares estratégicos de nuestro México conquistado.

La lucha de los criollos hijos de españoles por la independencia de México de 1810, en lugar de calmar la enfermedad nos marcó con otro trauma, ya que el pueblo indígena y mestizo tuvo que luchar contra su voluntad, porque pensaron que se iban a liberar del mandato y maltrato de todos los gachupines, pero por desgracia no fue así, porque sólo nos liberamos del emperador Fernando VII, monarca en ese momento, pero no del pueblo español, quién nos gobernó a través del nuevo emperador mexicano un rey en pequeño, que le duró poco el gusto: Iturbide. Después este personaje cobardemente sale del país, dejando abandonado el reinado; como consecuencia nace la inquietud entre los criollos que quedaron, instalando estos la nueva república; quedando como primer presidente; Guadalupe Victoria, después vino Vicente Guerrero y otros, hasta que caímos en manos de Antonio López de Santana, un mestizo ladino que siempre sufrió traumas, frustraciones y complejos, quien al final enloqueció de poder, llevando casi al manicomio al pueblo, vendiendo parte del territorio porque no pudo venderlo todo, mejor lo hubiera hecho, así hablaríamos inglés a la fuerza y quizás el pleito hubiera sido entre protestantes y católicos, tal vez nuestra vida fuera otra.

Con la caída de Comonfor del poder, donde gobernó la mamá de él y la iglesia, hubo una especie de trauma pequeño, pero trauma al fin, porque los católicos no querían que Juárez llegara al poder, generándose un movimiento de revolución de ideas entre liberales y conservadores, triunfando contra todos los pronósticos la lucha libertaria de Don Benito Juárez y su grupo; en ese momento como por arte de magia los traumas, complejos y frustraciones empezaron a desaparecer en mi pueblo, ya que Juárez lucho por restablecer la república y pugnar por las Leyes de Reforma, cosa que consiguió.

En plena lucha juarista y con el apoyo de su pueblo, la iglesia nuevamente nos empezó a traumar al querer asesinar y quitar al presidente del poder, contratando los servicios de un extranjero por cierto gay, que vino nada más a martirizar y lastimar a nuestro pueblo, pero el pueblo apoyando a Juárez, juntos, echaron fuera al extranjero Maximiliano, frustrado hasta el paredón.

Por un tiempo, nos liberamos de las enfermedades traumáticas, por las actividades limpias y honestas de mucho patriotismo de parte del presidente Juárez, quien nunca se aprovechó del puesto de funcionario público, ni se hizo millonario con el salario que ganaba, sobre todo, porque era dinero del pueblo, vivió y murió con mucha modestia, que gran gobernante tuvimos señores; la iglesia y los ricos lo siguieron atacando hasta conseguir su objetivo de instalar en el poder al sátrapa, asesino, tramposo y traidor a la patria, Don Porfirio Díaz, quien trajo nuevamente los traumas a este país, permitiendo la llegada de inversiones extranjeras, que venían como hermanas de la caridad, pero ¡oh sorpresa!, las hermanas se convirtieron en lobos depredadores, explotando la mano de obra, la tierra y otros medios de producción que los españoles supieron explotar; con la llegada de estos mañosos, las enfermedades psicológicas regresaron a nuestro pueblo, oscureciendo así nuestro pasado, presente y futuro.

Supuestamente Don Francisco I. Madero nos liberó de esos traumas, con ese gran movimiento revolucionario que se gestó, del sufragio efectivo no reelección, que inició acompañado con zapata, villa y otros grandes líderes del momento; pero tampoco se consiguió el objetivo, porque los traumas fueron ocasionaron ataques compulsivos y más intensos, ya que llegaron nuevos gobernantes, para no variar puros generales de la extirpe militar, todos aprovechándose del poder de las armas para someter al pueblo, claro este miedo fue más atroz que los otros; pero que miedo, el pueblo que podía hacer más que someterse.

En la década de los 40-50 del siglo XX, llegaron para quedarse los personajes de corbata y cuello blanco, quienes nos han dejado una de las últimas enfermedades traumáticas más difíciles de quitar, porque nos han dejado mucho más acomplejados que las otras, que además teniendo estas personas, más preparación que los anteriores gobernantes, todo para liberarnos del yugo colonizador e imperialista, prefirieron adaptarse muy conservadoramente y terminar con su pueblo, para que quedara más loco y jodido que nunca, sin que nadie nos pueda curar; tengo la esperanza que serán los psicólogos, psicoanalista o psiquiatras quienes nos quiten esta enfermedad, que la tenemos muy pero muy arraigada; siempre y cuando no estén locos como nosotros, le perdamos con el tiempo el miedo a la frustración, trauma o complejo y poder crecer como país.

De las demás décadas, hasta nuestros días del 2010, simplemente quiero mencionar, que seguimos igual o peor de enfermos, por las loqueras de Felipe Calderón.


Sobre esta noticia

Autor:
Lutero (3 noticias)
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Opinión
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