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México, veinte años del Tratado de Libre Comercio/Columba Arias Solís

07/01/2014 12:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Columba Arias Solís

Este 1 de Enero se cumplieron dos décadas de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio para América del Norte (TLCAN), cuyo precedente fue el ingreso de México al Acuerdo General Sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) en el año de 1986 y cuya entrada no fue para nada exitosa dadas las condiciones y poca preparación del país para su ingreso en el comercio mundial, lo que dificultó enormemente el proceso y dejó en el camino a muchas empresas.

El GATT resultaría insuficiente para lograr la correlación entre México y el comercio internacional, abriendo el camino para iniciar las negociaciones tendientes a la formalización de lo que sería el Tratado de Libre Comercio entre los Estados Unidos, México y Canadá, que se firmaría el 17 de diciembre de 1992, entrando en vigor el 1 de enero de 1994.

El Tratado es un acuerdo suscrito por los gobiernos de los tres países mencionados en materia comercial, cuyo contenido se encuentra en 8 secciones y 22 Capítulos, cuyo objetivo principal se refiere a la eliminación de barreras al comercio, la promoción de condiciones para una competencia justa, incrementar las oportunidades de inversión entre los países miembros, así como incrementar las oportunidades de inversión, proporcionar protección a los derechos de propiedad intelectual, establecer procedimientos efectivos para la aplicación del Tratado y la solución de controversias, así como fomentar la cooperación trilateral.

Los temas incorporados al Tratado se refieren a objetivos, definiciones generales, trato nacional y acceso de bienes al mercado, reglas de origen y procedimientos aduaneros, energía y petroquímica básica, sector agropecuario, medidas zoosanitarias y fitosanitarias, medidas de emergencia, medidas de normalización, compras del sector público, inversión, comercio transfronterizo de servicios, telecomunicaciones, servicios financieros, políticas en materia de competencia, monopolios y empresas del mercado, entrada personal de personas de negocios, propiedad intelectual, publicación, notificación y administración de leyes, revisión y solución de controversias en materia de cuotas antidoping y compensatorias, disposiciones institucionales y procedimientos para la solución de controversias, excepciones y disposiciones finales.

El Tratado es un conjunto de reglas que los tres países acordaron para vender y comprar productos y servicios de América del Norte y es llamado de libre comercio en atención a que sus reglas definen cuándo y cómo se eliminarán las barreras para el paso libre a los productos y servicios entre los países suscriptores, estipulándose desde el inicio que la desgravación arancelaria sería de cuatro períodos.

Se ha dicho que el TLCAN le proporcionó a nuestro país certidumbre jurídica en su relación comercial con Estados Unidos al incorporar figuras jurídicas para dirimir controversias en caso de aquellas medidas proteccionistas que el gobierno de aquel país impusiera de manera unilateral, sin embargo, en tanto que México hubo de modificar alrededor de 67 leyes a fin de dar dicha certidumbre a las empresas no solamente de Estados Unidos y Canadá, sino también de otros países que desde México exportaran a sus socios comerciales de América del Norte, la legislación estadounidense permaneció intacta.

Desde la firma del Tratado y una vez conocidos sus contenidos, las críticas llovieron sobre las deficiencias más graves en aquél en perjuicio de nuestro país, al dejar fuera del documento principal temas torales para México como el libre tránsito de personas, derechos humanos, protección del medio ambiente y condiciones de trabajo que se manejaron en acuerdos paralelos que en su mayoría han sido incumplidos.

En relación con los resultados del Tratado, los datos manejados por diferentes instituciones, como la secretaría de Economía y organismos empresariales, señalan que las inversiones derivadas principalmente de la industria manufacturera se reflejaron en sus exportaciones, puesto que en el año de 1994 éstas eran mensualmente de 5 mil millones de dólares, mientras que en 2013 las exportaciones mensuales ascendieron a 31 mil millones de dólares, destacando como la variables más importante del Producto Interno Bruto. De tal forma que las exportaciones mexicanas han presentado tasas de crecimiento muy importantes, así como el acceso a insumos de calidad y precio de mayor competitividad.

Los entusiastas seguidores del Tratado consideran que con éste América del Norte se posicionó como una de las regiones más competitivas del mundo, "cuyos beneficios son inigualables": mayores opciones de consumo y generación de empleos. Empero, los mismos defensores no pueden soslayar que si bien el TLCAN ha sido benéfico en lo comercial, no ha incidido en un mayor crecimiento económico, ya que si bien se incrementaron las exportaciones, las importaciones aumentaron a un ritmo más rápido.

El reporte del INEGI sobre la participación de las empresas manufactureras en el comercio exterior señala que de las 7 mil 13 empresas participantes, 468 son exportadoras y las importadoras son mil 67, mientras las que se dedican a ambos rubros son 5 mil 478; de estas empresas, el 68 por ciento son pequeñas y medianas y representan solamente el 9 por ciento del valor del comercio exterior.

En ese contexto, se observa que el mayor beneficio no es para las empresas mexicanas sino para las empresas trasnacionales, puesto que de los 365 mil millones de dólares que México exporta, el 80 por ciento es de las grandes empresas trasnacionales.

Ciertamente, los datos de la balanza comercial de 2013 entre México y Estados Unidos reflejan un superávit de 124 mil millones de dólares, sin embargo no debe perderse de vista que ciertos rubros –por ejemplo las manufacturas- para poderse producir requieren de bienes de capital y de uso intermedio que son importaciones, y que el 87 por ciento de éstas provienen de los Estados Unidos.

Durante los 20 años transcurridos desde la entrada en vigor del TLCAN, se ha evidenciado que éste no fue la panacea ofrecida por sus signatarios, y que el intercambio comercial trilateral siguió las pautas observadas desde el inicio: las exportaciones mexicanas se concentran en el mercado de los Estados Unidos, en tanto que el intercambio comercial con Canadá ha tenido crecimientos mínimos y pese a la firma de tratados comerciales con otros países, la diversificación comercial es inexistente, descuidándose mercados importantes como el de China y otros.

Por último, pese a los compromisos pactados, durante los 20 años de vigencia del Tratado, en materia de transporte el incumplimiento de los Estados Unidos derivó en el veto para que los camiones mexicanos circularan por las carreteras de ese país, en tanto que las mismas dos décadas ha durado la prohibición para que el atún mexicano ingrese al mercado estadounidense. Los claroscuros y altibajos del TLCAN han hecho surgir voces que en los últimos años y desde diferentes ámbitos demandan la revisión del mismo.


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grupocronicasrevista.org
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Reportaje
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