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Mínimo adiós a Carlos Maciel*

20/06/2013 14:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Ronaldo González Valdés

Después de casi treinta años de estar con nosotros, Carlos Maciel, Kijano , dejará tierras sinaloenses. No sabemos por cuánto tiempo, quizá él mismo tampoco lo sepa, pero por lo pronto se nos va a Cuernavaca. Deja una impronta de trabajo fecundo y creativo, de compromiso académico y artístico, y deja también la impronta de una sola y valiosísima militancia: la militancia por la amistad irrestricta, inteligente, solidaria y generosa.

Sin duda, lo extrañaremos. Y lo extrañaremos en varios sentidos. Permítaseme intentar un incompleto recuento de anticipadas añoranzas de nuestro querido Kijano , porque sin él, en efecto, el pasado ya no será lo que fue : tendremos que reinventarlo en esa provincia finita del afecto y en el reconocimiento de su extraordinaria prosa plástica e histórica. Sale de ahí:

1. Primera añoranza anticipada: la añoranza del artista, aunque su arte siga con nosotros. No extrañaremos su arte, esa narrativa que se resiste a los encasillamientos realistas o figurativistas; no extrañaremos el color y la delirante vivacidad de su plástica onírica: esa se queda en su obra, y seguirá con nosotros en la noticia de su creación futura de la que estaremos absolutamente pendientes, como ha ocurrido desde que tuvimos el primer contacto con ella hace veintiocho años.

Extrañaremos, eso sí, al artista que en su charla documenta el gozo de lo innombrable, el placer de la estética o, mejor dicho, de las estéticas que se mezclan y superponen en los trazos que atraviesan el lienzo con mil formas y colores, con mil asombradas expresiones y apreciaciones más catárticas que eruditas. Extrañaremos esas pláticas con el café o el vino tinto estimulando la recreación de lo recreado que es el arte, la recreación con la palabra de lo que, en principio, en tanto obra de arte, es emoción, pasión y sentimiento; extrañaremos la recreación con la palabra de lo que ya de por sí es lenguaje y narrativa sin palabras.

2. Segunda añoranza anticipada: la añoranza del académico, del historiador, aunque sus enseñanzas y su obra sigan con nosotros. Sus alumnos lo saben: Carlos Maciel es algo más que Kijano el artista. Es el maestro, y muy buen maestro, el mejor maestro de historia del arte que haya fatigado jamás los pintarrones y pantallas de proyección de las aulas universitarias de nuestro semitrópico. Extrañaremos sus clases magistrales en las licenciaturas y posgrados de humanidades en la Universidad Autónoma de Sinaloa, su entrañable Alma Mater . Extrañaremos su magisterio y su labor como mentor de generaciones de historiadores, licenciados en Letras y filósofos sinaloenses.

Digo de paso que en breve tendremos en nuestras manos la tan esperada Historia Temática de Sinaloa , que nuestro amigo Carlos Maciel, el académico, el historiador, ha tenido a bien coordinar desde su origen y que verá la luz bajo el sello del Instituto Sinaloense de Cultura. Razón esta, también, para felicitar a María Luisa Miranda, directora del organismo rector de la cultura en el estado, por el gesto amable y desprendido de reconocer a quien ha colaborado como académico, como artista y como promotor cultural con el propósito, elevado y noble si los hay, de enaltecer lo mejor de nuestra vida simbólica y de nuestro pasado.

La obra ensayística de Maciel se queda, se quedan sus estudios sobre la región y sobre la historia moderna y contemporánea del mundo y de México. Pero se extrañará siempre su consejo fraternal e informado, su vocación dialógica en el aula con sus estudiantes y en el foro o el congreso con sus pares investigadores.

3. Tercera añoranza anticipada: la añoranza del amigo en acto, aunque la amistad se quede de por vida con nosotros. La amistad de Carlos Maciel, con Carlos Maciel, se queda aquí: no expira, sino inspira. Animados por el ejemplo de su relación con nosotros, seguiremos ensanchando el horizonte de nuestra vida y alimentándola con viejos y nuevos afectos compartidos.

Pero, ¡quién lo duda!, extrañaremos su presencia en acto, su presencia de ánimo y su templanza en los momentos adversos. Extrañaremos su liderazgo cálido y persuasivo, nunca impostor ni impostado. Extrañaremos su mano tendida en los tiempos de necesidad, su voz confortante en el momento de desaliento y su palabra serena en las horas desesperadas.

Extrañaremos, pues, al artista, al historiador y al amigo. Estoy seguro, sin embargo, que esta es una mínima despedida. Estoy seguro que tendremos ocasión de verlo con frecuencia por estos lares agradeciendo a los crepúsculos mazatlecos y culichis, a los calores sabrosos de Los Mochis y El Maviri.

Por acá lo tendremos con Paty, su compañera. Por acá lo tendremos de vez en vez, rindiendo pleitesía a las Treinta culichis que le quitaron el sueño , y queriendo, como en la exposición que le comentó Óscar Blancarte, recuperar sus paraísos culichis, mazatlecos, mochitenses, sinaloenses.

Gracias por todo lo que nos has dado Carlos Maciel. Qué todo vaya bien en lo que viene, querido Kijano.

*Palabras leídas en el homenaje a Carlos Maciel Sánchez, Kijano , organizado por el Instituto Sinaloense de Cultura (ISIC), en Culiacán, el jueves 13 de junio de 2013.


Sobre esta noticia

Autor:
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Fuente:
amanecersinaloa.com
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348
Tipo:
Reportaje
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