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Montan en España “Todos eran mis hijos”, de Arthur Miller

16/10/2010 06:46 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una de las obras menos representadas del escritor estadounidense, Arthur Miller, nacido el 17 de octubre de 1915, “Todos eran mis hijos”, cumple temporada en el Teatro España, bajo la dirección del argentino Claudio Tolcachir. Se trata de una obra estrenada en 1947, cuando aún estaban vivas las heridas de la Segunda Guerra Mundial (1939-45), y que plasma el intento de una familia por liquidar los funestos efectos de la conflagración global. No obstante, se publicó en el “blog” “Intereconomía”, el escritor se atrevió a ir más allá y aprovecha esa simple trama para hurgar en la culpa, el perdón, el engaño y la honestidad. En una ocasión, como se recordará, Miller dijo: “Escribo acerca de los dilemas privados que se han convertido en calamidades públicas.” El escritor estadounidense Arthur Miller fue un hombre antibélico, laureado con varios premios y considerado por la crítica como uno de los mejores dramaturgos de su país, conocido a nivel mundial. Fue hijo de una familia de inmigrantes judíos polacos de clase media, perseguido por el entonces senador por el estado de Wisconsin, Joseph McCarty, sospechoso de ser comunista. Hasta nuestros días, en los escenarios de Broadway se repite incesantemente "La muerte de un viajante", obra suya, sin que dejen de estar repletas las butacas. La notoriedad de Miller llegó a lo máximo por su activismo social y político, su cercanía con el marxismo -aunque él jamás fue comunista, ni simpatizó con ese sistema- hizo que sus obras se presentaran en todos los teatros de la Unión Soviética. Su posición crítica hizo que los comunistas ortodoxos, quienes no admiten sino su propia verdad, retiraron sus obras de los escenarios. En Miller puede conjugarse el sueño americano, que logró con su talento poner a Broadway a sus pies, y en su cama a la actriz Marilyn Monroe, la más carnal y vaporosa diva jamás soñada por un hombre y que hasta agosto de 1962 -fecha en que se suicidó- fue llamada "El símbolo sexual de Estados Unidos". Soñar y soñar parece ser la constante de los humanos para pasar la vida. Hubo una época en Estados Unidos cuando el pueblo estadounidense esperaba un cambio radical como ahora, y Miller estaba en el apogeo literario y político. En 1960 se enfrentaban dos candidatos a la Presidencia de Estados Unidos, que despertaban grandes expectativas: Richard M. Nixon (republicano) y John F. Kennedy (demócrata). Nixon aparecía como el zorro ladino y sabelotodo, Kennedy (quien ganó la Presidencia) cautivaba con su mandíbula cuadrada, su mechón irlandés y sus trajes muy bien cortados. Miller fue hijo de una familia de la clase media. Su padre, Isadore, poseía una próspera empresa textil, lo que permitió a la familia vivir en Manhattan, junto a Central Park. Sin embargo, la Gran Depresión de 1929 acabó con la empresa de ellos, por lo que la familia tuvo que mudarse a un modesto apartamento en Brooklyn. Este sitio le serviría posteriormente como modelo de la vivienda del protagonista de "La muerte de un viajante". Acabado el bachillerato, trabajó en un almacén de repuestos para automóviles para poder costearse la universidad. Estudió periodismo en la Universidad de Michigan, en la cual recibió el primero de los premios de su vida, el Avery Hopwood, gracias a uno de sus primeros trabajos, "Honor at Dawn". Tras su graduación, en 1938, se trasladó nuevamente a Nueva York, donde se ganó la vida escribiendo guiones radiofónicos. A los 28 años estrenó su primera obra en Broadway, la comedia "Un hombre con mucha suerte", que sólo estuvo en cartelera por cuatro representaciones. En 1947 estrenó "Todos eran mis hijos". Con esta obra, que permaneció en cartelera durante casi un año, recibió en 1948 el Premio de la Crítica, otorgado por el Círculo de Críticos de Teatro de Nueva York. En esta obra denuncia el cinismo de las empresas armamentistas. Ya desde sus primeros títulos deja entrever lo que sería el elemento fundamental de toda su obra: la crítica social, que denuncia los valores conservadores que comenzaban a asentarse en la sociedad de Estados Unidos. Su consagración definitiva se produjo en 1949, con "La muerte de un viajante", en la que denuncia el carácter ilusorio del sueño americano. En 1988 Miller declaró: "Jamás imaginé que adquiriría las proporciones que ha tenido. Era una obra literal sobre un vendedor, pero luego se convirtió en un mito, no sólo aquí, sino en muchas otras partes del mundo. La obra fue galardonada con el Premio Pulitzer, con tres Premios Tony y de nuevo con el de la Crítica de Nueva York. La atmósfera de aquel tiempo se plasmó en "Las brujas de Salem" (The crucible, 1953). En esta obra se sirve de un acontecimiento real del siglo XVII para atacar la caza de brujas dirigida por el senador McCarthy de la que él mismo fue víctima. También en la década de 1950 publicó "Recuerdo de dos lunes" (1955) y "Panorama desde el puente" (1955), llevada con éxito al cine y al teatro y con la que obtuvo su segundo premio Pulitzer. El 29 de junio de 1956 se casó con Marilyn Monroe, matrimonio que duraría cuatro años y medio. En 1961 escribió para su mujer el guión "Vidas rebeldes” (The Misfits) o "Los inadaptados". Fue llevado al cine por John Huston, con Marilyn junto a Montgomery Clift y Clark Gable como protagonistas. Esta sería la última película de Marilyn y de Gable, fallecidos ambos poco después del rodaje. En 1964, Miller reflejó los cinco atormentados años de relación con Marilyn en la controvertida "Después de la caída", con el carácter autodestructivo de la protagonista, Maggie. Otras obras suyas son "Incidente en Vichy" (1964), "El precio" (1968), su último éxito ante la crítica y el público, y "La creación del mundo (1972)". La década de 1970 fue el comienzo de una etapa de oscuridad, en la que fue etiquetado de anticuado, moralista o sermoneador. No saldría de su relativo ostracismo hasta 1994, con el éxito de "Cristales rotos". Durante esta etapa de oscuridad, Miller viaja por todo el mundo, siendo aclamado como un clásico vivo, pero encontrando en su país cada vez más dificultades para estrenar. Como escritor, obtuvo su mayor éxito con la publicación en 1987 de su autobiografía "A vueltas al tiempo". En 1998 escribó "Las conexiones del señor Peter" y en 2000 volvió a estrenar en Broadway "El descenso del monte Morgan", escrita en 1991 y para la que tardó 10 años en encontrar una producción adecuada. Recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2002. Miller también fue conocido por su intenso activismo político y social. Arremetió contra la deshumanización de la vida estadounidense, denunció la intervención de Estados Unidos en Corea y Vietnam. Fue delegado en la convención demócrata de 1968, pero terminó en una posición escéptica respecto a la política. Falleció en Rosbury, Connecticut, el 10 de febrero de 2005.


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