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Muerto el Rey, ardid disquero

28/06/2009 00:17 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Sentí que mi mundo se desvanecía. Él rey del pop era como mi hermano mayor. Aunque me llevaba quince años de edad para el que soy, un mexicano y de familia más o menos extensa, sentí que algo se desprendía de mi cuerpo y alma

Me encontraba de regreso a casa, tras larga jornada de trabajo en la oficina, cuando timbró mi cellularphone con la noticia de que había muerto el Rey del Pop, Michael Jackson. Sentí que mi mundo se desvanecía. Él rey del pop era como mi hermano mayor. Aunque me llevaba quince años de edad para el que soy, un mexicano y de familia más o menos extensa, sentí que algo se desprendía de mi cuerpo y alma.

Había mamado, a través de la radio, sus canciones cuando era un miembro más de The Jackson Five; por si fuera poco, cuando mi familia cambió de religión y se hizo testigo de Jehová, supe que él lo había sido, pero por el bien del pop decidió dejar de serlo; luego, en la secundaría, había conocido sus pasos de baile a través de un compañero, Gersom Cid, al grado de aprenderme el moon walk; incluso, llegué a emocionarme al ver esos cambios de coreografía en el video: Black and White. Claro, estaba Madonna y sus tetas rebosantes en el video de Vogue, pero Jackson era el Rey. Ella, desde luego, la reina. Un lugar detrás de él.

Pronto corrí a la sala y encendí la computadora para comenzar a leer las noticias sobre el fallecimiento. Un paro cardiaco. La suposición: el Rey se había cansado en sus entrenamientos ante la vorágine de conciertos en el Reino Unido; la posibilidad de recuperar tanto el tiempo como el dinero perdido en todos esos años de silencio. Años de tormento, que si era pederasta, que por haber renunciado al color natural de su piel.

Recapitulemos. Apenas se supo que Michael Jackson iba a dar diez conciertos en Reino Unido, elevaron la cifra a cincuenta. Se sabe que el popular cantante de Billie Jean se enfadó con los organizadores. Tenía desde el 2005 sin hacer uno. La condición física no estaba asegurada en él. Tal cantidad de conciertos exigía mucha de su capacidad atletica, danzística y coreográfica para hacer los números que lo habían hecho merecedor de la inmortalidad. No obstante, la cuota de los años hizo mella entre sus huesos, su corazón. Seguramente --por qué no pensarlo--, recurrió a los analgésicos, entre ellos a la morfina. Y pues entre la puesta de una dosis, el corazón a mil por hora en los entrenamientos, Michael Jackson, en un desvanecimiento hacia el suelo, su alma comenzaría a tocar el cielo en un hermoso guante blanco. En lugar de hacer bailar a muertos, seguro, delante de San Pedro, lo haría bailar, en compañia de otros tantos músicos como Ray Charles entre otros, su canción de Thriller.

Sin más comencé a llorar. Eran recuerdos encadenados. Y la imposibilidad de no creerlos muerto. Porque hay algo de cierto, uno no mueren: nos matan quienes dejan de querernos. De inmediato traté de buscar el disco donde está Michael Jakson recostado con su saco blanco. Portada parodiada en The Simpsons. Un gordo queriendo consolar a Lisa. Un Bart zalamero.

Bajas ventas disqueras

Sin embargo, mi mente fue un poco más allá de lo normal. Pensé la parte oscura de la historia. Tal vez porque deseo que Michael Jakson continue estando vivo, viviendo sepa dios dónde, sin esa persecusión de los paparazzis, sin meterse en la vida de sus hijos, criándolos de una manera distinta a como él fue forzado a ser criado o formado, un ser para la música. Siendo lo que él deseaba ser: Un hombre nada más. Explico.

Ante las bajas ventas de la industria disquera por culpa de la piratería y las páginas de la Internet donde es fácil hacerse de un disco, pensé en el ardid de recuperar la industria de la misma manera en como se hizo con la Farmacéutica al inventar la Gripa porcina-humana o como diablos se haya nombrado finalmente. Claro, la economía anda en sus peores colapsos. Inventar tragedias significa reencontrar a la esperanza, el paraiso perdido. Yo, tan solo quiero dejar la duda aquí en mi nota.

Desde luego, hay notas periodísticas sobre qué irán a hacer los organizadores de esos conciertos luego que se ha ido señalando que el Rey murió por sobredosis de morfina. Las aseguradoras no querran pagar a los apartadores de boletos. Michael Jackson está en su cielo. Ya dije, descansando de la vida, planeando la estrategia para poder cuidar a sus hijos a sus anchas. Como un ángel. Yo espero que sea un hermoso ángel negro.

En tanto, estoy seguro que esa recuperación de la industria disquera viene en ascenso: Conciertos homenajes por cantantes negros, blancos, latinos ( pues, a manera de comercial, recordemos que Luis Miguel cantó Será que no me amas, composición de ya saben quién), canciones a lo tipo Elton John --recordemos su canción a Lady Diana-- sobre la muerte del ídolo, aunque yo espero que esa canción la cante su gran amigo Paul McCartney; discos recopilatorios hasta llegar a canciones inéditas. Auguro que más de uno de los compradores de boletos en el Reino Unido no querran deshacerse del boleto, porque es el único recuerdo que les queda del ídolo entre sus manos. Mas pienso en las subastas por la internet de aquellos que deseen recuperar su dinero, yo supongo que habrá más de mil con ganas de hacerse de un un boleto para un concierto que solo sonará en su corazón.

El rey ha muerto. Pero se ha levantado para hacernos bailar Thriller.

TLACHI. Egu Nakamura


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Autor:
Egu (1 noticias)
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Usuario anónimo (28/06/2009)

muy mal planteado el argumento con respecto al titulo y el desarrollo de la noticia