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Muestran recorrido por creencia tolteca sobre dualidad Hombre-Animal

24/05/2011 13:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como testimonio del poder de comunicación que existía entre los animales y los habitantes del México precolombino, fue montada la exposición “La dualidad hombre-coyote y hombre-jaguar entre los toltecas”, que podrá ser apreciada hasta el próximo 5 de junio en el vestíbulo del Museo Nacional de Antropología (MNA). Compuesta por nueve piezas que datan del periodo Posclásico Temprano (900-1150 d.C.), provienen de la antigua ciudad de Tula y sus alrededores, en Hidalgo, que dando testimonio de la creencia de dicha civilización en torno a la dualidad simbólica hombre-animal, informó en un comunicado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Lo anterior está sustentado en las teorías del antropólogo francés Philippe Descola (1949), quien asegura que muchas sociedades mesoamericanas concedían a las plantas y animales almas propias, y consideraban que los humanos podían tener comunicación con ellos por medio de sus espíritus y transferencia de cualidades. De acuerdo con el arqueólogo Stephen Castillo Bernal, curador de la muestra, su finalidad “es dar a conocer cómo los toltecas dotaron de significado a elementos de la naturaleza o entidades no humanas, como las plantas, los animales, las piedras, entre otros, al proporcionarles características humanas, como el estatus social a través de decorados o ajuares, y con ello darles un sentido propio e incorporarlas a la vida cotidiana”. El especialista consideró que esta exhibición da cuenta del interés de los toltecas por adquirir cualidades de los animales, como el coraje y la eficacia para matar, elementos importantes para esta cultura, que les eran necesarios, pues su fama y gloria se basó en las prácticas militares. Por su notoria dualidad hombre-felino, destaca la llamada “Cabeza-coyote”, que fue localizada en el edificio “El Corral”, en la Zona Arqueológica de Tula, Hidalgo, a mediados de los años 50, además de una vasija en forma de jaguar que tiene una cabeza humana en sus fauces, y cuya procedencia hasta el momento se desconoce. La primera pieza hecha de cerámica plumbate (plomiza) y cubierta con estelas de concha nácar, fue encontrada por el investigador Jorge Acosta, a quien se le considera como el padre de la arqueología tolteca por ser el primero en explorar y excavar en la ciudad de Tula y representa la cara de un personaje barbado que se asoma entre las fauces de un coyote cuyos dientes fueron hechos con hueso, informó Castillo Bernal. Agregó que esta creación es posiblemente una representación temprana de los “caballeros-coyote” que demuestran el vínculo simbólico entre las fieras y la guerra para los toltecas, que además muestra una vez más el interés de los toltecas por “adquirir” las características de estas fieras como la ferocidad, la valentía y la lucha. Además, señaló, este cánido también tuvo distintos significados para otras culturas mesoamericanas, al asociarlo con la danza, el canto y la música en general, ejemplo de ello es que para los mexicas el “coyote viejo” o “Ueuecoyotl”, fue el dios de la danza, las artes y la plumaria. La vasija también cuenta con la representación de un jaguar, representando a este felino ataviado con un pectoral, y de cuyas fauces emerge el rostro de un hombre. Al respecto, el arqueólogo explicó que “este objeto muestra la otra arista de la dualidad hombre-felino, en la que entidades no humanas, como los animales, adquieren atributos humanos como las posturas corporales o atavíos, collares o pectorales por ejemplo, lo cual demuestra la veneración de los toltecas a las grandes fieras dotándolas de elementos propiamente humanos”. Para las culturas mesoamericanas, entre ellas los toltecas, el jaguar simbolizaba la noche, la muerte, la oscuridad y el inframundo, por lo que también fue asociado con las deidades de la guerra y la fuerza masculina, como el caso del dios nahua “Tezcatlipoca”, asimismo, este felino también fue vinculado con el poder, por tanto, se relacionó con la elite, afirmó el especialista de la Subdirección de Arqueología del MNA. Según el investigador, la creencia de las culturas mesoamericanas que vincula al hombre con los animales, también se manifiesta en los mitos, como “en aquellos que narran la procreación entre humanos y animales, o de que al morir el alma se transforma en algún animal, elementos que se relacionan con la teoría antropológica del animismo que explica la vinculación de entidades humanas con no humanas a través del alma. Respecto a las siete piezas restantes que conforman la exposición, Castillo Bernal informó que son vasijas zoomorfas en forma de coyote, murciélago, tortuga, rana y pájaro con cabeza de coyote. Además de una escultura que representa a un personaje antropomorfo sentado con las piernas flexionadas y cuya cabeza semeja la de un coyote con las fauces abiertas, así como una lápida zoomorfa con la representación de un jaguar sentado y el hocico abierto. Esta exhibición forma parte del nuevo proyecto denominado “La pieza del mes”, que lleva a cabo este museo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), mediante el montaje de pequeñas exposiciones alusivas a las recientes investigaciones de la Subdirección de Arqueología del recinto.


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