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Murió como lo deseó

14/03/2012 13:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como suele suceder, las leyendas y los ídolos surgen una vez que han muerto. Hasta que sabemos que ya no están entre nosotros les enaltecemos. En ocasiones ni siquiera eso. Optamos por abordar más la forma en que murió en lugar de apreciar lo que hizo en vida. Incluso hasta reprochamos y criticamos al difunto por la manera en que partió de este mundo. Algo similar sucede con Timo Konietzka.

En el poblado napolitano de Falciano del Massico, Italia, se ha decretado una ley que prohíbe a sus habitantes morir porque no hay cementerio para depositar los cadáveres. Ley natural, la muerte ahora es ilegal en esta región. Por ridículo que parezca, los pobladores tendrán que buscar la manera de alargar la vida. Ustedes dirán "pues que se vayan a otro lado y ya", pero el amor a una tierra y devociones religiosas pueden más que la opción de contemplar alternativas. En Falciano del Massico el suplicio radica en vivir. Pobre del que se enferme pues tendrá que aguantarse el dolor y de paso evitar consumirse poco a poco.

Contrario a Falciano del Massico hay otros lugares donde se procura el buen morir, uno de ellos Suiza. Fue en este país donde Timo Konietzka, ex jugador y entrenador alemán, encontró lo que él consideró su propia felicidad. En 1998, Konietzka obtuvo la nacionalidad suiza, misma que consiguió para hacerse de beneficios como calidad de vida y una muerte de acuerdo a su elección.

Algo intuía como para saber que tenía que ser suizo. Este 13 de marzo, a la edad de 73 años, Timo Konietzka murió. Y lo hizo como él deseó morir. Tras padecer cáncer de vesícula incurable, el hombre se apegó a la ley suiza que permite al enfermo terminal recibir asistencia para bien morir. Una vez que se supo desahuciado, Konietzka pidió a los suyos que comprendieran y le ayudaran a cumplir con su deseo: fallecer en paz sin sufrir y sin hacer sufrir a los otros en un camino de tortura que guiaba al mismo fin.

Antes de tomar un cóctel letal, Konietzka hizo públicas unas palabras de despedida y en las que refiere su postura acerca de su decisión y su sentimiento:

"Quiero dar las gracias a aquellos que han acabado con mi sufrimiento y que me han acompañado en este difícil camino. ¡Estoy muy contento! Espero su comprensión. Es mi deseo".

Una vez que murió, Konietzka se convirtió en leyenda. La disparidad de esta concepción deambula entre abordar su muerte o su trayectoria como futbolista. El balón le permitió ser, anhelar y vivir. Gracias a la pelota, Alemania perdió un minero pero ganó un histórico. "El fútbol me permitió salir de la mina, donde trabajé cinco años, y jugar en el Borussia Dortmund, el equipo de mis sueños", dijo alguna vez.

Y con Borussia consiguió algo más, ese algo por lo que hoy el mundo del fútbol abrió sus ojos y repasó en la memoria de la historia de este deporte para caer en cuenta que Konietzka fue el autor del primer gol de la Bundesliga; se lo anotó al Werder Bremen el 24 de agosto de 1963 al primer minuto de juego. A pesar de lo que significó en su momento el surgimiento de la liga alemana, medios de la época no captaron en imágenes ese suceso, por lo que no existen videos de la hazaña de Konietzka.

Tuvo que morir para que el baúl de los recuerdos de la prensa alemana se abriera y con base en reseñas, crónicas y fotografías de ese entonces dar a conocer la importancia que tuvo Konietzka en su propio fútbol. Irónicamente, Reinhard Rauball, presidente de la Bundesliga, dijo lo siguiente al diario Bild una vez que supo sobre el deceso de Konietzka: "Su primer gol hará que los fans no lo olviden nunca". En los tiempos modernos, las nuevas generaciones de aficionados si no ven video no conciben fútbol, si no ven títulos tampoco. "A Beckenbauer y a Müller sí podemos comprobarles que existieron. Hay testimonios en video para corroborarlo. Además ellos fueron figuras de la selección", se leía en algunos comentarios de la nota que informaba sobre la muerte del hombre que anotó el primer tanto de la Bundesliga.

Seguramente lo recordarán. Pero no por ese gol, sino por la forma en que se despidió de la vida. Aunque a estas alturas del partido qué más da, Konietzka murió como deseaba y lo que opinen los demás está de sobra cuando el hombre se cumplió a sí mismo. El olvido ya no le corresponde.


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elbuenfutbol.com
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