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El Muro de la Vergüenza . A 25 años de la caída del muro de Berlín /Teresa Da Cunha Lopes

08/07/2014 12:59 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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El Muro de la Vergüenza . A 25 años de la caída del muro de Berlín

Por Teresa Da Cunha Lopes

El 9 de noviembre1989, miles de personas salieron de sus casas en una ola humana irreprimible y abandonaron la República Democrática Alemana.. Irónicamente y parafraseando a Lenin: votaron con los pies contra el sistema que los oprimía.

En esa fuga para Occidente, los que vivieron ese día, se recuerdan que las calles se llenaron de una contagiosa alegría mezclada con una enorme sensación de vértigo. En los días que se siguieron, y en las noches en que nadie durmió, no sólo derribaron el hormigón grisáceo que separaba físicamente las dos Alemanias. En el proceso, tal como lo escribiría Rosa Montero en uno de los primeros reportajes sobre el tsunami humano que se originaba al Leste, desaparecería un sistema derrumbado por un : "soplido de la Historia como quien desbarata un castillo de naipes".

Esa noche del 9 al 10 de noviembre 1989 yo estaba en Tokyo. Vívia en Setagaya-Ku y cursaba el seminario de Atsuhiko Yoshida en la Universidad Imperial de Gakushuin, ubicada en el corazón de la capital, como un baluarte de la memoria de la vieja Edo, inmersa en un magnífico bosque de árboles centenarios. En una de las etapas más tranquilas y felices de mi vida, mi única preocupación era poder leer el Kojiki en el original, adaptarme a la disciplina minimalista de mi club de kendo ( el mismo al cual Yukio Mishima perteneció) y navegar por todas las corrientes trending del Japón contemporáneo. Vivía un presente que era una extraordinaria mezcla de tradición y de futurismo . Japón a su vez, vivía un pequeño renacimiento : el año de transición de la Era Showa (reinado de Hirohito) a la nueva Era de Heisei.

Fuera de esta burbuja de tranquila beatitud, el mundo convulsionaba y a mi regreso a casa, a Occidente, nada sería igual. Del otro lado del mar, la revuelta de los estudiantes de la Plaza Tianamen en Beijing; en los Balcanes la sorda gestación del conflicto armado entre sus diversos pueblos; en Berlín la caida del "muro de la vergüenza". Teníamos la sensación, como lo escribía Fukuyama, de asistir al "Final de la historia". Por lo menos, al final de un grande ciclo.

A millares de kms de Tokyo, los ciudadanos húngaros y alemanes de Leste iniciaron en ese verano y otoño del 1989 un movimiento en que cada paso se une al anterior como las piezas de un reloj: el reloj que marcaba la hora de la Libertad. El 19 de agosto del 1989, el Foro Democrático Húngaro convoca un pick-nick paneuropeo para el que se abre provisionalmente la frontera austrohúngara. Unos 600 ciudadanos de la Alemania Democrática pasan hacia Austria. La frontera se cierra a las pocas horas.El 4 de septiembre, al final de la oración por la paz en la Iglesia de Nikolai (Leipzig). Más de mil ciudadanos se manifiestan. ¡Queremos salir! El 24 de septiembre, Checoslovaquia refuerza los controles de la frontera húngara y la Embajada de la Alemania Federal en Praga se convierte en el punto de reunión de miles de refugiados. A 30 de septiembre, la RDA cede en el conflicto de la Embajada en Praga.El ministro de Exteriores Genscher anuncia a los refugiados en Praga la autorización para salir. Miles de germano-orientales viajan en trenes precintados hasta llegar a la Alemania Federal. A 2 de octubre, 20 mil manifestantes en Leipzig, en ya habituales "manifestaciones del lunes" . La policía de la RDA clama por los altavoces a los opositores: "Les habla la policía del Pueblo"."Nosotros somos el pueblo" responden los manifestantes. El 6 de octubre Gorbachov viaja a la RDA para conmemorar el 40 aniversario. "Gorbi ayúdanos" claman los asistentes al desfile.El 16 de octubre, más de cien mil personas se manifiestan en Leipzig por las elecciones libres y la libertad de prensa y opinión. Y, las manifestaciones se succeden en todas las ciudades: Berlín (3000), Magdeburgo (5000) y Dresde (10.000).El 17, Honecker es obligado a abandonar el Comité Central del Partido. Versión oficial: razones de salud. El 18 de octubre, Egon Krenz es nombrado nuevo Secretario General. Promete reformar las reglas para viajar al extranjero. Noviembre 4: medio millón de personas se manifiesta a favor de la democracia en Berlín Oriental.A 9 de noviembre 1989, el sucesor de Honecker Egon Krenz dice que todos los alemanes orientales pueden ir al lado occidental a partir del día siguiente si solicitan una visa de salida. Se produce una confusión por el anuncio que implica que en minutos, berlineses orientales sitian los puestos de guardia fronteriza. Para medianoche, cientos de miles cruzan el muro y llegan al lado occidental de la ciudad. El Leste había "votado con los pies" contra la sovietización impuesta en el postguerra por el Kremlin y respaldada por los tanques en el 56 en Budapest y en el 68 en Praga.

A millares de Kms de Tokyo, el evento que cambiaría para siempre la dinámica e historia de mi generación había sucedido. Yo estaba llegos del epicentro, en otro continente pero, al mismo tiempo sentía que estaba sentada en la Puerta de Brandeburgo.

El Muro de Berlín, el "Berliner Mauer", símbolo desde el 13 de agosto de 1961 de la división entre dos mundos opuestos y divididos ideológicamente por lo que Churchill acuñaría como la "Cortina de Hierro", el muro a que los alemanes llamaban " Schandmauer" (Muro de la Vergüenza) era derrumbado. Con palas, picaretas, con los puños desnudos. Con cánticos. Sin balas.

Para aquellos, que como yo, habían sido alumnos, a finales de los años setenta, de Hélène Carrère D'Encausse, la caída del sistema soviético era una crónica anunciada. Sabíamos que estaba en marcha, no sabíamos exactamente cuanto tiempo faltaba.

Con efecto desde 1978, Carrère D'Encausse (historiadora francesa, hoy secretaria perpetua de la Academia Francesa, pero de ascendencia georgiana, nacida Hélêne Zourabichivili) en la obra "L'Empire éclaté", predijo el final de la URSS y, por ende, del sistema que mantenía a los países del Leste al interior del Pacto de Varsovia, no como efecto de la estrategia política estadounidense ni de la supremacía tecnológica militar de la OTAN, sino a causa del incremento demográfico en las repúblicas soviéticas musulmanes en Asia Central y a la presión sobre el centro. Si bien esta predicción resultó parcialmente incorrecta, en el sentido de que el movimiento (movimientos ) de secesión vinieron de Hungría, Polonia, Países Bálticos y Alemania de Leste, el análisis de Carrère D'Encausse era correcto al apuntar a las fragilidades internas y la presión de Asia sobre Moscú, como los factores fundamentales de la implosión del imperio soviético.

En el mismo año (1978) de la salida del libro de Carrère D'Encausse, Jean Kéhayan y su mujer Nina, publican el ya célebre testimonio-libro de la desilusión de los comunistas europeos con el sistema soviético : " Rue du Prolétaire Rouge". Libro que que creará un debate público y un debate interno en el PCF . Es exactamente en ese mismo momento, que aparece la traducción francesa de la novela de Alexandre Zinoviev 1, "L'Avenir Radieux" ( " ??????? ???????", en el original ), que recrea en la ciudad de Ivanov, poblada de Ivanovs el absurdo de la realidad claustrofobica de la decadencia de la URSS en la era de Brézhnev .

Pero será Anne Appelbaum, autora del libro de referencia sobre la sovietización estaliniana de los países de Leste, "Iron Curtain. The crushing of Esatern Europe, 1944-1956", que definirá la doble razón de la caída como castillo de naipes del sistema soviético y del porqué de la salida masiva a la calle en el 1989. Por un lado, los ciudadanos del Leste querían Libertad; por otro lado, ya no creían en el sistema. Un sistema al cual, por razones lógicas, políticas y económicas, ya no le veían sentido.

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Sin embargo, si el imperio soviético fue víctima de la implosión entre 1989 y 1990 por llegar a su punto máximo de comprensión subcrítica creando una ola expansiva de fragmentación y abriendo las puertas a la tercera ola de democratización, la cultura soviética, pasados 25 años no ha desaparecido.

La Rusia actual parece "soviética"en las crises de Georgia y de Ucrania. Este "renacer" de un sentimiento nostálgico por la era soviética, no es único ni específico a la Rusia. . Es un sentimiento que habla de una desilusión con el sueño de libertad democrática.

Sueño que fue destruido por la corrupción de las nuevas élites políticas y por la degradación económica del cotidiano. Pero, que habla también de la fragilidad de la memoria colectiva que confunde la distancia del modelo actual con la nostalgia del anterior . En particular en el antiguo territorio de la RDA, esto es la consecuencia de un proceso de reunificación que ha pasado no sólo por etapas políticas, sino también por etapas psicológicas, de respuesta emocional a la vivencia interna y externa del mismo .

La oleada de euforia de noviembre del 1989 fue seguida de la esperanza de la reunificación, de la decepción y del desencanto frente a expectativas defraudadas y, ahora, de estabilización.

Tal es visible en una série de obras conmemorativasde los 25 años del Muro de Berlín, del Muro de la Vergënza. Desde la novela "En Tiempos de Luz Menguante" de Eugen Ruge, pasando por "Algún día nos lo contaremos todo" de Daniele Krien y por "En la Ciudad del mañana" de Brigitte Reimann y de Hermann Heutelmann, podemos seguir ese proceso que en un primer momento consistió en olvidar, alejarse, para después iniciar una reflexión sobre su identidad y mirar hacía sus raíces.

Identidad y legado son elementos que siempre provocan reflexiones de diversa índole. Reflexiones que películas poderosas como "La vida de los Otros" o ""Barbara" llevan al terreno de la narrativa de las miserias del régimen de la RDA, reconstruyendo, detalle a detalle, el sentimiento de opresión instalado en el cotidiano de la vida bajo un regimen autoritario.

No es un acaso que la reacción más dura a la cibervigilancia de la NSA desvelada por las filtraciones de Snowden, se ubique en Alemania. Es que una mitad vivió bajo el miedo al omnipresente informante de la Stasi. Bajo la bota de una élite que tenía como columna vertebral de su sobrevivencia el control del pensamiento, del discurso, del comportamiento del ciudadano.

Confieso que el único elemento positivo de este ambiente en que la información, la intimidad y los datos personales eran controlados hasta la obsesiñón mórbida, consiste en haber servido a la genial construcción de la obra literaria de John Le Carré. Paso a paso seguí el duelo entre Georges Smiley y Karla desde la novela "Call for Dead" (1961) hasta la "Chica del Tambor" ("The Little Drummer Girl" del 1983). Pero, también confieso que cada día me levanto y doy gracias por poder vivir y trabajar (y escribir) en un mundo que me ha protegido de la persecución por pensar diferente, que me reconoce como titular de derechos indivuales y que me ha permitido optar por un determinado estilo de vida.

Sin embargo, a 25 años de la caída del "Muro de la Vergüenza" tengo de nuevo miedo. Todo lo que sé es que no quiero regresar ni al Portugal de Salazar, ni al búnker nazi, ni mucho menos al opresivo medioambiente soviético . El control de la información, del discurso y de las mentes parece estar, insidiosamente de regreso.

Las nuevas "Stasi", KGB o como se llamen los diversos servicios de inteligencia, se sirven de las nuevas tecnologías de la información para optimizar los niveles de vigilancia y rastrear el mínimo movimiento, registrar la más fútil de las preferencias. Viven de y par un paradigma de "Big Data" . No podemos, ni debemos quedar en la psición contemplativa de quien sólo mira al pasado y continuamente se ciega con la evidencia del inequívoco triunfo de las democracías occidentales en el 89-80: la disolucción pacífica de la Unión Soviética y la desapareción de los aparatos de estado impuestos por Stalin a los pueblos de la Europa Oriental y al Báltico.

El triunfalismo post-guerra fría, no nos debe hacer olvidar que sí bien dosis masivas de información, cuya circulación masiva es posible por la existencia de redes y tecnologías innovadoras, son fatales para los sistemas totalitarios; por otro lado, esas mismas tecnologías en red, han permitido a los regimenes brutales y represivos usar la sofisticación de la cibervigilancia y de la manipulación de la información, para crear nuevos patamares de opresión.

A 25 años de una revolución pacífica proporcionada por el soft power y por el acceso masivo a la información, estamos a punto de rehacer, bajo el modelo descrito por Orwell en el "1984?, el infierno de Stalin. Sólo que ahora en Occidente, en inglés y con las siglas NSA. El Muro de la Vergüenza ahora se llama PRISM y es un software.

1 Rebelión Publicará una interesante entrevista con Zinoviev del 3 de abril del 2006. Zinoviev fallecería el 10 de mayo del 2006. Http://civilizacionsocialista.blogspot.mx/2006/05/alexander-zinoviev-ltima-entrevista.html


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grupocronicasrevista.org
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