Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Elbuenfutbol escriba una noticia?

My drug Belodedici

29/12/2010 02:27 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Como cada noche, Fito acudió al picadero. Antes de cruzar toda la avenida Centenario, se detuvo un momento. Revisó que no le faltara nada: jeringa, liga, cigarros y condones; llevaba todo. Pero no eran sus artículos de viaje lo que frenó su marcha; fue su sentimiento. Irritado por el reciente pleito con su hermano pensó en regresar a la casa para disculparse con él. Dudó unos segundos; se decidió por ir con Heriberto y Humberto, quienes habían conseguido heroína de la buena.

Asustado por la bronca, Chicano se escondió en el ropero; temía que Fito se devolviera para agarrarlo a madrazos. Y no era para menos, pues cada vez que Fito se enojaba o llegaba hasta el tope de drogado se desquitaba con su hermano. Algunos podrían alegar que Chicano era un dejado, pero cómo no calificar como indefenso a un chavo con retraso mental y que era feliz llenando un álbum con recortes de periódico.

Y fue justo uno de estos recortes lo que permitió a la policía hallar a la familia de Fito. La única persona conocida por coleccionar álbumes con imágenes de futbolistas extranjeros era Chicano; no había gente que no supiera de su pasatiempo y le obsequiaran periódicos o revistas para contribuir. Pese a que no es un pueblo grande, pocos sabían que Fito y Chicano eran hermanos. El agente Ramírez dio con Teresa, la madre de ambos. Mujer desinteresada por el hogar y amante de la juerga, Teresa fue encontrada tirada en el suelo frente a la puerta de su casa.

Por más que el agente Ramírez se esforzó en volverla a la realidad fue imposible, tantos litros de tequila la dejaron en calidad de bulto. Entonces el agente tocó a la puerta. Chicano abrió. Ramírez sacó de su chamarra el recorte de Miodrag Belodedici y lo mostró a Chicano, que de inmediato le arrebató el papel y lo acarició contra su pecho. "Mío, mío, ladrón, ladrón".

Ramírez acarició la cabeza de Chicano y lo conminó a cerrar la puerta. No hacía falta mucha ciencia, el agente entendió la situación. Chicano corrió a pegar de nueva cuenta ese recorte que había sido arrancando de uno de sus álbumes. Ramírez caminó por la avenida Centenario y de Teresa ni quién se acordara.

Deteniéndose debajo de un poste, Ramírez dio un trago a su anforita y fumó un cigarro. Una joven, de dudosa reputación, se paró junto a él. "¿Es cierto que se murió el Fito?" / "Afirmativo, muchacha" / "Qué bueno que se murió ese hijo de mierda. Si supiera usted cómo trataba al tarado de su hermano" / "No es tarado; es una persona con gustos especiales" / "Como sea. Lo bueno es que ya chupó faros ese imbécil. Lo que lamento es que no tuve tiempo de cobrarle las heridas que me dejó en el culo". Ramírez le ofreció un cigarro. Ella aceptó.

-Muchacha, ¿sabes qué significaba un jugador alto, rumano parece ser, para Fito?

-Ah, el Belodedichi ese. Pues según el Fito quería un autógrafo de él, que sólo con su firma encontraría el perdón de Dios. Vaya usté a saber por qué, pues al desgraciado no le gustaba el fútbol.

-Gracias, muchacha. Este es caso cerrado.

-Oiga, ¿y de qué se murió el Fito?

-De un intenso viaje por encontrar a Belodedici y el perdón de Dios.


Sobre esta noticia

Autor:
Elbuenfutbol (276 noticias)
Fuente:
elbuenfutbol.com
Visitas:
312
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.