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Nacionalismo en crisis ante la globalización y diversidad cultural

11/09/2012 04:13 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hablar del nacionalismo va más allá de la idea de exaltar los órdenes de la personalidad nacional o la aspiración de un pueblo a constituirse en ente autónomo dentro de un Estado, como indica la definición del concepto. El nacionalismo mexicano debe entenderse como el acceso de todos los mexicanos a lo que establece la Constitución política. Así lo considera el historiador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialista en el tema, Silvestre Villegas Revueltas, quien en entrevista para Notimex señala que en la actualidad el concepto de nacionalismo está en crisis en varios países del mundo. En ese sentido, señala que es prudente analizar la importancia de la globalización, con la mezcla de culturas y de valores y la apropiación de elementos externos para la construcción del concepto actual del nacionalismo. Como coinciden especialistas sobre el tema, el nacionalismo cohesionó a México, le dio sentido de Estado-nación, y orgullo de comunidad a raíz de la Revolución de 1910, tras una era de sometimiento; sin embargo en la actualidad y ante la diversidad social ha perdido ese poder unificador, no es el común denominador de herencias culturales. Villegas Revueltas considera, al igual que el sociólogo Roger Bartra en varios de sus textos, que México vive "una crisis del nacionalismo" y una búsqueda de nuevas formas de identidad, pues en la identidad que el nacionalismo mexicano define, el sujeto actual ya no se identifica, es como si no perteneciera a ella como lo fue en tiempos pasados. A manera de historia, afirma que el “gran problema” en el siglo XX, tras la guerra de Independencia y el establecimiento del Estado, fue construir una nación pues ya se tenían “las formalidades” como el territorio, el gobierno, el marco constitucional, pero también implicaba identificar a todos los pueblos que existían en el país y la afinidad nacional entre éstos. Existía el país como tal, pero no había un sentimiento de pertenencia entre los habitantes, “no se sentían parte de una nación y prevalecía un sentimiento de ‘matria’, más que de patria”, es decir que se sentían más pertenecientes a su pueblo o su localidad, pero no la nación, pues ésta no existía en el imaginario colectivo. El catedrático del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM abunda que el liberalismo y el pensamiento revolucionario buscó homogeneizar a la sociedad mexicana a partir de una misma educación, la creación de un “santoral cívico”, la música, el cine, la pintura y todo el movimiento postrevolucionario enfocado en la creación de una cultura nacional. En ese momento, “la idea es una misma historia, una misma lengua, los mismos valores y una misma legislación que haga que las diferencias coloniales (raciales y jurídicas) se eliminen, es decir que la legislación sea válida para todos”, señala. La idea se plantea y promueve desde 1920 y hasta por lo menos 1980, pero a partir de la década de los 80 lo que se ve, no sólo en México sino a nivel mundial, es una crisis de los estados nacionales en el imaginario social y un énfasis en las regiones; es como si hubiera un retroceso a la idea de “matria” antes que patria. En ese sentido, considera prudente analizar el papel que juega la globalización, en la construcción del concepto actual del nacionalismo. “La globalización hace que el mundo sea más chiquito, por ello frente a la idea de desdibujar la esencia de otros países como productores de grandes marcas, se hace énfasis en una serie de valores, de tradiciones que nos hacen distintos al resto”, comenta el doctor en Historia por la Universidad de Essex, Gran Bretaña. Por ello, recomienda ahora trabajar en que todos los mexicanos disfruten de lo que establece la Constitución política mexicana, “para que se sientan parte de esta nación llamada México. La cuestión es: ‘yo me parezco a los demás, pero además tengo los mismo disfrutes que ellos’”, pues de lo contrario no habría una identificación con el Estado nacional. Así, al hablar de la cultura nacional se podría decir que la mayoría de los mexicanos son morenos, son guadalupanos, son alegres, pero que además tienen los mismos derechos y obligaciones en su país pues, cuestiona, de qué sirve sentirse orgulloso de ser de Nuevo León o de Tamaulipas, si el tema de la seguridad es un problema. En ese sentido considera que lo ideal es que los pueblos se identifiquen con su nación no por la camiseta de la Selección mexicana, sino porque en ese entorno donde llevan a cabo su vida cotidiana puedan comer, educarse, tener servicios de seguridad y salud que los hagan igual a los demás. “Si el habitante de Ixtapaluca tiene los mismos servicios que alguien de Polanco entonces sí somos iguales y nos podremos identificar con la misma camiseta de la Selección y con una serie de valores mexicanos”, afirma Villegas Revueltas. Por ello, sostiene que sería interesante hacer una especie de cuestionario entre los jóvenes para saber con qué se identifican y así confirmar que “hay una gran distancia” entre lo que se consideraba como nacional hace 50 años y lo que se considera en la actualidad. Además, el concepto no es lo mismo para los indígenas que para quienes viven en una ciudad, para los “chilangos” o los regiomontanos. Las características culturales de un país, como la música, la comida, o los propios símbolos patrios que hacen que una nación sea como es, evolucionan constantemente en el curso de la historia, por lo cual el concepto de nacionalismo también sufre modificaciones. Para el historiador del Colegio Mexiquense, Francisco Xavier Noguez, la actualidad de elementos como los símbolos patrios y los libros de texto gratuitos de historia son un problema, pues lo que se ha intentando a través de ellos es la unificación del país, pese a que las identidades históricas son muy diferentes en cada estado o región. “Creo que estamos frente a un problema en la actualidad: qué símbolo representa a todos los mexicanos”, cuestiona el experto, con lo que se suma a esta idea de que el nacionalismo y las características de la identidad nacional se encuentran en una crisis ante la diversidad actual y la misma globalización. “Lo que estamos viviendo ahora es la banalización, la trivialización de los símbolos patrios e incluso se han creado otros mediáticamente” como figuras cómicas; “se está perdiendo el respeto a los símbolos por parte de la sociedad moderna”. Con la globalización, dice el investigador, pareciera que hay un proceso de generalizar y universalizar todo: la cultura, la comida, las tradiciones, con lo que al mismo tiempo se trivializan los conceptos y los símbolos. En ese sentido, coincide con Villegas Revueltas en que se debe hacer una consulta o “llegar a una negociación” sobre cuáles podrían considerarse nuevos símbolos nacionales, aunque admite que sería complejo por la diversidad. Noguez Ramírez menciona el caso de la letra del Himno Nacional mexicano, la cual considera “ya no hace eco en los mexicanos actuales” por el contexto actual, e incluso plantea: “quizá un nuevo himno, sería uno que esté basado en los problemas actuales como el trabajo, la corrupción, o el crimen”. “Lo más práctico sería crear símbolos que vayan en la dirección de la creación de principios morales y civiles. El símbolo que nos puede unificar de forma integral no tiene que ser necesariamente religioso pero que sí esté por encima de todos”, considera el especialista en historia de México.


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